Impulsado por el dinamismo de diversos sectores económicos, el empleo formal continúa creciendo en el Perú. Entre enero y abril de este año, el número total de puestos de trabajo formales aumentó 4,3%, mientras que el empleo generado por el sector privado registró un avance aún mayor: 5,4%.
“El empleo está sumamente vigoroso”, destacó Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva (BCR), al presentar las cifras durante el Reporte de Inflación del último viernes. Este escenario también evidenció un mayor crecimiento en el sector agropecuario, donde el empleo formal se expandió 10,5%. “Es cierto que el agropecuario ha crecido más que otros sectores, pero, en general, el empleo viene creciendo en todos”, agregó Velarde.
La creación de puestos de trabajo entre enero y abril aumentó 9,3% en el sector minero y superó el 5% en comercio y construcción. Asimismo, el sector servicios registró un avance de 3,8%. En contraste, la pesca se contrajo 1,2%.
Sobre este desempeño, Juan Carlos Odar, profesor de la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico, destaca dos aspectos. “La velocidad de crecimiento del empleo formal ha sido de alrededor del 5%. Eso es positivo porque nos indica que estamos creciendo por encima de lo estimado, más allá de los choques transitorios que se han presentado. Además, este crecimiento está vinculado a la inversión, lo que resulta favorable porque significa que el ritmo de expansión es sostenido y no responde a un fenómeno puntual”, señaló.
Por su parte, Yohnny Campana, economista asociado de Macroconsult, considera que, en la medida en que se cumplan las proyecciones de crecimiento económico por encima del 3%, “la creación de empleo no debería detenerse”.
Este comportamiento no se limita al primer cuatrimestre del año. Según Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research, la evolución del empleo ha sido favorable desde el segundo trimestre de 2025. En ese período, el empleo formal crecía a una tasa de 4,6%, mientras que para el segundo trimestre alcanzó 4,8%. Asimismo, de acuerdo con los datos que maneja la entidad, el avance interanual hasta abril de 2026 mantiene un ritmo de 4%.
“Es importante destacar que el crecimiento promedio durante los tres años previos a la pandemia era de 2,7% interanual. Ahora estamos creciendo a un ritmo de 4%. En los últimos 12 meses, hasta abril, se han generado 254.000 puestos de trabajo formales, con un mayor dinamismo desde las empresas privadas que el sector público”, detalló.
Junto con el avance del empleo formal, también se observa un incremento de 5,5% en la masa salarial [suma de todos los ingresos laborales del sector privado] en abril, respecto del mismo mes del año anterior, agregó Perea. Incluso en Lima Metropolitana, la tasa de subempleo cayó a 34,2%, a comparación del 36% que tuvimos al 2019.
Como consecuencia del aumento del empleo formal, la tasa de formalidad pasó de 34,9% en el primer trimestre de 2025 a 35,8% en el primer trimestre de 2026. Incluso Velarde destacó este retroceso de la informalidad: “Estamos viendo realmente un crecimiento bastante superior al de la fuerza laboral en general. O sea, la informalidad como porcentaje viene decreciendo”.
No obstante, para Campana esta reducción sigue siendo “minúscula”. A su juicio, la reducción de la informalidad dependerá más de “factores institucionales que de la dinámica propia de la economía”.
Por su parte, Odar considera que, si bien la formalización avanza, lo hace a distintas velocidades según la región. Existen zonas como Ica, Lima y Moquegua donde la formalización progresa con mayor fuerza, mientras que en otras, como Pucallpa, Puno y Ayacucho, la informalidad aún predomina.
La intensidad del Fenómeno El Niño se proyecta entre moderada y fuerte; sin embargo, su impacto sobre el empleo sería acotado, señala Odar. El fenómeno afectaría principalmente a la agroindustria del norte del país, en regiones como Piura, Lambayeque y La Libertad, donde campañas como las de mango y el limón podrían verse perjudicadas. No obstante, la demanda de obras de construcción —por ejemplo, aquellas destinadas a la prevención de daños— podría dinamizar el empleo en este sector.
Vale decir que la intensidad de El Niño podría ser mayor al cierre de este año y a principios del siguiente, por lo que Campana observa un mayor impacto para el 2027.
“En el sector primario el empleo está creciendo y, si se materializa un Niño fuerte, sí podría verse afectado e incluso reducirse. Sin embargo, no creo que el empleo total vaya a caer, porque actualmente viene creciendo de manera importante”, sostuvo por su parte el especialista de Macroconsult.
En la misma línea, Perea señala que actualmente el sector más afectado por El Niño es la pesca, debido a que el incremento de la temperatura del mar ha reducido significativamente la extracción de anchoveta. “Se autorizó una cuota de 1’900.000 toneladas métricas para extraer anchoveta y solo se ha llegado a más o menos 470.000. Es una cifra muy baja y eso eventualmente puede afectar la actividad y también los niveles de empleo”, explicó.
En el caso de la actividad agroexportadora, añadió, una eventual reducción en el rendimiento de los cultivos disminuiría la demanda de mano de obra, tal como ocurrió en 2023, cuando se registró el mismo evento climático.
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