lunes, septiembre 28

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Los miembros de Kindness Mob buscan combatir el acoso en redes sociales con una estrategia contagiosa.

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Todos los días, Laura Tigeleiro, que vive en Staten Island, Nueva York, abría TikTok y se encontraba con un mar de odio.

Todos los días, Laura Tigeleiro, que vive en Staten Island, Nueva York, abría TikTok y se encontraba con un mar de odio.

“Todos se burlaban de mi ojo”, asegura.

Tigeleiro padece esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune que ha hecho que uno de sus penetrantes ojos azules se caiga hacia un lado.

“Yo solo quería compartir recetas saludables y tal vez hacer algunos amigos”, explica. “Pero decían cosas terribles. Me dolió mucho”.

Entonces, en marzo pasado, su celular se volvió loco y todo cambió.

Uno de sus videos se había vuelto viral, con más de 15.000 comentarios amables. “No sabía qué estaba pasando. Me quedé en shock”, cuenta Tigeleiro.

Días después, se dio cuenta: estaba siendo “atacada” por el Kindness Mob.

Se trata de un canal de TikTok dirigido por Tyler Brickley, un especialista en mercadeo digital de Kansas City (EE.UU.), quien inició el proyecto en 2023. “Es una forma de trolleo”, dice.

Todos los días, Brickley dirige a su medio millón de seguidores hacia alguien que está siendo acosado o ignorado y les pide que inunden al objetivo con comentarios amables.

“Estamos secuestrando los mecanismos del acoso en línea”, como la coordinación y el anonimato, y los usamos con fines benévolos. “Y debo decir que funciona”.

Hay algo más interesante aquí que el simple hecho de que la gente sea gentil. Cuando esta “horda amable” entra en acción, el acoso suele detenerse, a veces para siempre.

Es un ejemplo de lo que los académicos llaman la “teoría del contagio social”, en la que el comportamiento positivo o negativo se propaga de persona a persona como un virus.

Investigadores destacados me dicen que el movimiento de Brickley demuestra cómo podríamos cambiar el rumbo no solo de una plataforma de internet, sino tal vez de toda una cultura.

“Este tipo de comportamiento en línea es maravilloso, pero, por supuesto, necesitamos más”, afirma Nicholas Christakis, profesor de ciencias sociales y naturales en la Universidad de Yale (EE.UU.).

En su opinión, “si queremos corregir las deficiencias de nuestra sociedad”, es necesario dar pasos como este.

Recibir una horda de comentarios positivos puede cambiar la vida de quien recibe los mensajes.

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El 1 de enero de 2023 Brickley tuvo “un momento de inspiración”.

Su impresión era “que mucha gente que deja comentarios negativos en realidad no lo dice en serio”. Simplemente está siguiendo a la multitud.

Entonces pensó: “¿Y si creo un canal en el que reúna a 10 personas para inundar los comentarios con positividad y así inclinar la balanza?”.

Diez era una cifra modesta. Según el recuento de Brickley, desde entonces ha organizado 350 campañas colectivas y cada video al que apuntan recibe un promedio de 1.000 comentarios.

Las publicaciones exitosas generan decenas de miles de comentarios o más, y atraen millones de vistas.

En una campaña reciente, la famosa socialité Paris Hilton se unió a la iniciativa.

A menudo, los participantes incluso descubren que les encanta la cuenta a la que están “atacando” y empiezan a seguirla.

Todo eso puede cambiar la vida de quien recibe los mensajes.

Renee Penick, una mujer mayor de Ohio (EE.UU.), cuenta que estaba junto a la cama de hospital de su esposo cuando el Kindness Mob la visitó. Eso le dio fuerzas en un momento de crisis y creó toda una comunidad en torno a sus videos.

Nocturne, una música del norte del estado de Nueva York (EE.UU.), dice que ser el objetivo de esta horda le trajo tantos nuevos seguidores que está a punto de salir de gira.

En el caso de Tigeleiro, después de que Brickley dirigiera a su ejército hacia ella, ganó tantos seguidores nuevos que TikTok comenzó a pagarle. Incluso cuenta que ganó suficiente dinero para comprar un auto nuevo, algo que en su familia necesitaban urgentemente.

“Soñaba con una vida mejor y Tyler me dio esa oportunidad”, dice Tigeleiro. “Se lo debo todo a él, pero él no estaría de acuerdo con eso”.

Brickley, por su parte, explica: “Nosotros no somos el punto central de la historia. El objetivo es eliminar la distracción, quitar del medio todos esos comentarios de odio para que el contenido de la persona pueda brillar por sí mismo”.

Kindness Mob ha realizado cientos de campañas de amabilidad en redes sociales.

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Cuando la gente me habla de la oscuridad que es tan común en línea, describen a internet como un espejo: un sistema que simplemente refleja la crueldad natural del espíritu humano.

Sin embargo, Christakis dice que esa es una interpretación errónea de lo que está sucediendo en las redes sociales.

“Sí, los seres humanos evolucionamos para ser mentirosos y tribales, y malvados y dañinos”, dice. “Pero, del mismo modo, evolucionamos para ser buenos; para manifestar cualidades de amor y amistad, amabilidad y enseñanza”.

Como argumenta Christakis en su libro Blueprint: The Evolutionary Origins of a Good Society, estas buenas cualidades superan a las malas en nuestro estado natural. De lo contrario, los humanos habríamos aprendido a vivir aislados en lugar de en sociedades donde estamos constantemente expuestos unos a otros.

Las redes sociales “tomaron estas cualidades ancestrales, amigables y prosociales”, dice, y las desviaron tanto al introducir el anonimato como a través de algoritmos que resaltan el conflicto y la discordia para impulsar la participación y mantenernos pegados a nuestros teléfonos.

En otras palabras, Christakis afirma que el trabajo de Kindness Mob está eludiendo la influencia perversa de las redes sociales y fomentando un tipo de interacción agradable más “natural”.

Después de todo, la mayoría de los adultos no entraría a la casa de un desconocido para insultar su apariencia, como lo hacen tantas personas en los comentarios de un video.

Esto podría tener efectos positivos en cadena.

“Demostramos experimentalmente que se pueden crear estas cascadas de amabilidad”, dice Christakis sobre su investigación.

“Tú eres amable con Susie, Susie es amable con Betty y Betty es amable con Tommy. Así que la forma en que Betty trata a Tommy depende de cómo trataste a Susie, aunque ni tú ni yo hayamos interactuado jamás con Betty o Tommy”, explica.

En un internet que a veces parece estar lleno de maldad, Christakis dice que Kindness Mob ha dado con una solución respaldada por la ciencia.

Cuando las personas dejan de interactuar con los troles y, en cambio, se conectan entre sí, las investigaciones muestran que los troles pueden cambiar su comportamiento.

Sin embargo, alguien tiene que asumir la responsabilidad de coordinar toda esta amabilidad.

Las «cascadas de amabilidad» han quedado demostradas en las campañas.

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En septiembre de 2025, el número de seguidores de Brickley pasó de 30.000 a 200.000 de un solo golpe. “Fue muy emocionante”, dice. Hoy su cuenta supera los 500.000.

Pero todo esto tuvo su precio.

“Un día estaba mirando mi celular y pensé: ‘Simplemente no puedo seguir con esto’”, cuenta.

El proyecto no es con fines de lucro. TikTok da pagos a las cuentas con muchos seguidores, pero en agosto, según Brickley, ganó US$39. En cambio, lo que lo impulsa es un sentido de responsabilidad personal.

Todos los días, los seguidores proponen entre 20 y 100 personas para posibles “ataques” a través de un formulario en el sitio web de Kindness Mob. Pero la atención del público es limitada y Brickley solo publica una acción solidaria al día.

“Esto significa que cada día se presentan 20 personas en mi puerta”, dice Brickley, todas ellas víctimas de crueldad deliberada. “Y tengo que rechazar a 19 de ellas y al día siguiente hay 20 más”.

Al final, la carga se volvió tan abrumadora que tuvo que tomarse unos meses de descanso.

Para aliviar parte de la carga emocional, Brickley tuvo que replantearse el proyecto. Él no podía ayudar directamente a cada persona que lo necesitaba, pero el grupo podía ayudar a elegir. También organizó a algunos voluntarios para compartir el trabajo logístico.

“Llevo dos décadas estudiando la cultura de internet de manera profesional y este tipo de iniciativas tienen una vida útil muy limitada”, dice Alice Marwick, directora de investigación del Instituto de Investigación Data and Society.

“Por lo general, la persona detrás de ellas se agota en uno o dos años y la iniciativa desaparece”, asegura.

Aunque estas campañas son muy positivas, se requiere un cambio social más amplio, dicen los expertos.

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Las plataformas de redes sociales tienen una enorme responsabilidad en el comportamiento de los usuarios, señala Marwick, pero no se puede culpar únicamente a los algoritmos.

“Lo que necesitamos es un cambio más amplio en las normas sociales sobre cómo tratamos a las personas cuando estamos en línea”, dice.

“Me gusta la idea de amplificar el comportamiento prosocial en línea. Queda por verse si esto marcará una gran diferencia o no”, agrega.

El otoño pasado, Brickley se sometió a una cirugía de espalda. “Cuando desperté, mi esposa estaba muy evasiva y extraña. Finalmente, me dijo: ‘Solo revisa tu celular’”, cuenta.

Ella había salido de la habitación del hospital para publicar un TikTok. El propio Brickley estaban recibiendo el “ataque” del Kindness Mob.

“Había como mil comentarios. Los estaba leyendo, sin poder dejar de llorar. Llorando a más no poder”, dice Brickley. “Me di cuenta de que esto es real. Realmente puede ayudar. En ese momento, muchas cosas se me aclararon”.

Desde entonces, ha vuelto a leer los comentarios una y otra vez en busca de fortaleza.

“Se siente como un llamado”, dice Brickley. “Kindness Mob es solo un paso. Pero la bondad, para todos, siempre, me parece un buen punto de partida”.

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