viernes, marzo 27

La primera tanda de debates presidenciales culminó el último miércoles. La jornada que debió servir para exponer ideas y propuestas se convirtió en un espacio donde parecía que la competencia se centró en quién decía la frase más rebuscada o quién propinaba el golpe más certero a su opositor.

El lunes, el blanco de los ataques se distribuyó entre Rafael López Aliaga, Alfonso López Chau y César Acuña, quien terminó siendo imitado por Carlos Álvarez.

A López Chau le recordaron su pasado cuando lo acusaron de asaltar un banco, y Fernando Olivera, fiel a su estilo, enfiló sus baterías hacia César Acuña, a quien acusó de “extorsionar” a los estudiantes de la Universidad César Vallejo y de nexos con el narcotráfico.

López Aliaga no se salvó de los ataques que vinieron de Yonhy Lescano, quien aseguró que el exalcalde de Lima trajo “trenes chatarra”.

En la jornada del miércoles, la candidata Keiko Fujimori fue la piñata de candidatos que no llegan al 1% en las encuestas que así buscaron llamar la atención del extenso grupo de ciudadanos que aún no han decidido su voto.

Mención aparte para el candidato del partido aprista Enrique Valderrama, quien además de haber sabido distribuir los tiempos, lanzó estratégicas pullas –por ejemplo– a Mario Vizcarra, a quien llamó “testaferro político” de su hermano Martín Vizcarra. Jorge Nieto no escapó de la labia de Valderrama, a quien recordó su pasado en el gobierno de la Municipalidad de Lima al lado de su amiga Susana Villarán, y cómo pretendió ser presidente del Consejo de Ministros en el gobierno de Dina Boluarte.

En el medio estuvo el debate del martes, una jornada gris que no tuvo mayores brillos y en el que el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, reivindicó la figura del expresidente Pedro Castillo y se atrevió a hablar de una “ruta castillista”.

Lo que no dijo Sánchez es que cuando Castillo dio el golpe de Estado del 7 de diciembre del 2022, él renunció a ser ministro. “No puedo por principios democráticos estar de acuerdo con esta decisión. Presento mi renuncia irrevocable al Ejecutivo. Exhorto a la OEA a su asistencia”. Lo que tampoco dice Sánchez es que cuando se votó la moción de vacancia de Pedro Castillo, se abstuvo. Es decir, ni siquiera se atrevió a votar en contra.

Lo que pretende Sánchez al invocar a la figura del golpista Pedro Castillo es tratar de conquistar el voto de aquellos nostálgicos del sombrero y en su oportunismo político no cuenta toda la verdad.

Sánchez, que dice que el capítulo económico de la Constitución “solo ha beneficiado a los ricos”, olvida mencionar que la Constitución de 1993 y el capítulo económico tuvieron un impacto directo sobre la pobreza, que se redujo de un 60% en el 2004 a un 20% en el 2019. Según el Instituto Peruano de Economía, el mayor bienestar benefició a los hogares más pobres, cuyos gastos se incrementaron en 85% entre el 2004 y el 2019, muy por encima del promedio nacional.

Cinco años después no se pueden cometer los mismos errores.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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