El costo total de las elecciones 2026 ha marcado un récord histórico. La coincidencia de las Elecciones Generales, realizadas en abril, y de las Elecciones Regionales y Municipales, en octubre, así comola implementación del nuevo sistema bicameral, hacen que estos comicios sean extraordinarios en todo sentido de la palabra. El costo total estimado para nuestro ‘superciclo electoral’ superaría los S/1.500 millones. Esta cifra dista de los procesos del 2006, 2011 y 2016 –cuando los costos oscilaron, aproximadamente, entre los S/200 y 600 millones–, pero se acerca más a la del 2021; en ese momento, considerada la elección más cara de nuestra historia, pues los costos superaron los S/1.000 millones.
El costo total de las elecciones 2026 ha marcado un récord histórico. La coincidencia de las Elecciones Generales, realizadas en abril, y de las Elecciones Regionales y Municipales, en octubre, así comola implementación del nuevo sistema bicameral, hacen que estos comicios sean extraordinarios en todo sentido de la palabra. El costo total estimado para nuestro ‘superciclo electoral’ superaría los S/1.500 millones. Esta cifra dista de los procesos del 2006, 2011 y 2016 –cuando los costos oscilaron, aproximadamente, entre los S/200 y 600 millones–, pero se acerca más a la del 2021; en ese momento, considerada la elección más cara de nuestra historia, pues los costos superaron los S/1.000 millones.
Las cifras son elevadas, y, por tanto, la eficiencia en el gasto no es solo un objetivo técnico, sino una exigencia ciudadana. Es imperativo que el dinero invertido se traduzca en un proceso transparente y libre de irregularidades operativas en la medida que sea posible; nada es perfecto. Y, en ese sentido, las autoridades del sistema electoral tienen el deber de ejecutar el presupuesto con pulcritud. La correcta administración de estos recursos públicos es la primera garantía de confianza, pues cualquier ineficiencia o falta de transparencia en el uso del dinero de todos los peruanos genera un clima escéptico. La gestión pública debe demostrar que es capaz de organizar procesos masivos, rindiendo cuentas claras.
Pero, el verdadero valor de los comicios va más allá, por supuesto, de un análisis numérico. Las elecciones son la oportunidad única que tiene la ciudadanía de decidir quiénes tomarán las riendas del país. Esas autoridades serán las que, una vez elegidas, reciban y gestionen los presupuestos nacionales, regionales y locales para el próximo quinquenio. Y bien sabemos que uno de los grandes problemas del país no está en el dinero, sino en qué y cómo se usa. Debemos buscar que el ciclo del gasto público no sea malgastado para que el alto costo de votar se transforme en una inversión real para el desarrollo del Perú.




