jueves, abril 23

Alex corre y se abraza con Aldo. Se une Coco al festejo mientras Jairo grita de cerca con el puño cerrado. Caín celebra y Horacio lo sigue detrás con los brazos arriba. El Tunche sonríe otra vez y el Monumental truena de aplausos. Universitario volvió a tener memoria y jugó como el tricampeón. Treinta mil testigos y una línea de hinchas en Norte que formaron la frase: “Contigo hasta el final”. Letra por letra, la Crema devolvió la alegría en casa.

Alex corre y se abraza con Aldo. Se une Coco al festejo mientras Jairo grita de cerca con el puño cerrado. Caín celebra y Horacio lo sigue detrás con los brazos arriba. El Tunche sonríe otra vez y el Monumental truena de aplausos. Universitario volvió a tener memoria y jugó como el tricampeón. Treinta mil testigos y una línea de hinchas en Norte que formaron la frase: “Contigo hasta el final”. Letra por letra, la Crema devolvió la alegría en casa.

En el fútbol, a veces no se trata solo de ganar, sino de volver a reconocerse. Y Universitario de Deportes, en una noche que parecía bisagra en el Monumental, no solo goleó 4-1 a Deportivo Garcilaso: recuperó algo más valioso que los tres puntos, su identidad.

Venía golpeada la ‘U’. Dos derrotas consecutivas —ante Coquimbo Unido por la Copa Libertadores y frente a FBC Melgar en la Liga 1— habían dejado al equipo en un estado de duda permanente. En medio de ese contexto, la salida de Javier Rabanal cerró un ciclo que nunca terminó de encajar. Era necesario un golpe de timón. Y lo hubo.

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El interinato de Jorge Araujo no solo trajo aire fresco. Trajo convicción. La ‘U’ volvió a parecerse a ese equipo que fue tricampeón: intenso, vertical, agresivo sin balón y contundente con él. Los números lo explican, pero no lo cuentan todo: 24 remates, 7 al arco y 10 tiros de esquina. Fue un asedio constante, una declaración de principios.

Desde el arranque, la elección de nombres marcó una intención. Anderson Santamaría en defensa aportó solidez, Horacio Calcaterra orden y claridad en la volante, y Edison Flores, esa cuota de inteligencia en los metros finales que tanto se había extrañado. La ‘U’ presionó alto, recuperó rápido y atacó mejor.

El primer gol fue una síntesis de lo que el equipo había perdido y volvió a encontrar. Flores levantó la cabeza, midió el centro con precisión quirúrgica y encontró a Alex Valera, que atacó el espacio como en sus mejores noches. Cabezazo, red y desahogo. El 1-0 no solo abría el marcador, abría también una puerta emocional en el equipo.

Garcilaso, superado en ritmo e intensidad, apenas resistía. Y cuando el partido pedía un golpe más, apareció Caín Fara. Un balón suelto en el área, una decisión inmediata y un zurdazo que venció a Patrick Zubczuk. El 2-0 era justicia, pero también premio a una insistencia que no había sido costumbre en la era anterior.

La segunda mitad no cambió el guion. Universitario no se replegó, no administró la ventaja: la amplió desde su esencia. El ingreso de José Rivera mantuvo la intensidad en ataque. Y en medio de ese dominio, apareció la figura de la noche. Calcaterra, con la pausa justa, filtró un pase que dejó mano a mano a Jairo Concha. La falta de Zubczuk fue inevitable. Penal.

Valera tomó el balón con la seguridad de los goleadores que atraviesan momentos dulces. Remate firme, doblete y cifra que empieza a ser histórica: 7 goles en el Apertura 2026. Pero hay más. Con esos tantos, alcanzó los 78 con la camiseta crema, quedando a solo dos de Raúl Ruidíaz en el Top 10 de la tabla histórica del club. Y como marca de autor: 26 de esos goles fueron de cabeza. En el área, Valera no perdona.

Universitario vs Deportivo Garcilaso. (Foto: GEC)

Universitario vs Deportivo Garcilaso. (Foto: GEC)

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El descuento de Garcilaso, convertido por Adrián Olivares, fue apenas un paréntesis en una noche crema. Porque la ‘U’ no estaba para concesiones. Estaba para cerrar el partido con autoridad. Y lo hizo con una historia que también pedía ser contada.

Rivera, el ‘Tunche’, ese delantero que había perdido protagonismo en el 2026, encontró su momento. Tras una gran asistencia de Concha, definió para el 4-1 final. Su primer gol oficial en la temporada, el primero desde aquella última fecha del Clausura 2025. Un grito que llevaba meses contenido.

El pitazo final encontró a un equipo distinto. No solo por el resultado, sino por las formas. Hubo abrazos, sonrisas, complicidad. Los gestos hacia Araujo, ese técnico interino que llegó para apagar un incendio, dicen más de lo que muestran. El vestuario, golpeado semanas atrás, volvió a creer.

Con 21 puntos en la tabla, Universitario sigue a distancia de los líderes, Los Chankas y Alianza Lima, que suman 26. Pero el mensaje va más allá de la matemática. La ‘U’ volvió a competir. Volvió a ser ese equipo incómodo, intenso, protagonista.

Quedan seis fechas. Y aunque el margen es corto, el fútbol tiene estas noches que cambian inercias. La goleada ante Garcilaso no asegura nada, pero reabre todo. Porque cuando un equipo recupera su identidad, el resto empieza a acomodarse.

Y en el Monumental, esta vez, Universitario no solo ganó. Volvió a ser.

SOBRE EL AUTOR

Bachiller en Comunicación Social por la UNMSM. Trabaja en DT desde el 2013, con experiencia en RRSS. Fue Jefe de la Mesa Digital de la Zona Deportiva. Escribió en «Centenario» y «Tricampeones», libros oficiales de El Comercio y Universitario de Deportes. Es, también, coautor en «Copa América, 11 Historias» y «Crema, mi gran amigo». Ver más
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