Entrando al último año de gestión parlamentaria, Cutipa aprovechó para iniciar acciones a favor de una asociación donde, hasta diciembre del 2021, era vicepresidente. Se trata de la Asociación Casa Huerta El Bosque de El Algarrobal, en Moquegua. En esta zona, Cutipa tiene una propiedad heredada, y en la asociación, su esposa, su padre y su hermano son asociados y su primo se mantiene como directivo.
Newsletter Mientras Tanto
Pese al claro conflicto de intereses, Cutipa aprovechó la semana de representación para gestionar una reunión con la asociación de la que fue vicepresidente por 20 años y que busca habilitación urbana. “El congresista Víctor Cutipa se reunió con representantes de la Asociación Casa Huerta El Bosque, quienes expresaron su preocupación por la falta de avances en la habilitación urbana, una demanda que ya lleva más de 10 años sin solución”, refiere la publicación de Facebook del mismo legislador.
La reunión también fue consignada en su informe de semana de representación, pero sin detalles.
“A mí me piden una reunión y voy. No he tramitado nada, me convocan para que escuche y no podría negar mi presencia”, dijo Cutipa a El Comercio tras insistir que la reunión no representa ningún trámite.

—Negocio de fondo—
La organización a la que pertenece la familia de Cutipa nació como la Asociación de Porcinocultores de la Provincia de Ilo y fue creada para trabajar en un terreno que era del Estado. Tras determinarse que no se cumplía el fin original y se estaban comercializando los terrenos, se revocó la transferencia.
“[Desde el Estado] Inician un proceso judicial de desalojo y el Poder Judicial señala que, habiendo sido independizado por la Dirección Regional Agraria, se debió haber iniciado el proceso judicial de manera individual y no a la asociación”, reconoció Cutipa.
Cutipa ingresó a la directiva en setiembre del 2021. Dos meses después, la asociación dejó la denominación de porcinocultores y en Registros Públicos pasó a llamarse Asociación Casa Huerta El Bosque.
“Cambian de nombre porque su objetivo era la adquisición de terrenos. Hacen un nuevo plano, empiezan a reubicar a dedo cuando no se puede reubicar si el terreno está saneado. Han comenzado a cobrar cupos por agua, luz, desagüe. A partir del 2011 empezaron a vender terrenos por 60.000 y 80.000, se calcula S/1’700.000 en ventas”, explicaron los porcinocultores que denuncian los malos manejos de la directiva que integró Cutipa. En el 2024, ellos han inscrito su propia organización rescatando el nombre de Asociación de Porcinocultores de la Provincia de Ilo.
Este nuevo grupo de 18 propietarios alista una nueva denuncia, que se sumará a las que han presentado sus socios, de manera individual, por usurpación de terrenos. Moisés Ccopa, por ejemplo, contó a El Comercio que, en el 2016, la asociación ligada a Cutipa vendió su terreno a una persona ajena que se mantiene como posesionaria al costado de su propiedad. “Me han derivado a lo civil donde pido nulidad del acto jurídico. […] Tengo actas de constatación policial donde Cutipa firma como vicepresidente [de la asociación]”, indicó Ccopa.
Pero Cutipa minimizó las denuncias alegando que “es un tema interno entre ellos”.













