Palacio de Gobierno tiene un nuevo inquilino proveniente del Congreso y esto implica que muchas de las prácticas legislativas se mudarán junto con José María Balcázar en los pocos meses de gestión que tiene por delante.
Lo primero es mirar la gestión de su despacho congresal, donde se registra una alta rotación. En cuatro años, Balcázar ha tenido un total de 58 trabajadores. La inestabilidad se refleja en todos los cargos. Lo usual es que se roten técnicos, auxiliares y coordinadores, pero el legislador perulibrista registra varios ingresos y salidas hasta en el cargo de asesor principal: ha tenido 11 personas en este puesto.
“Al final, él decide todo porque es superdesconfiado. Por eso tiene muchos asesores, pero no hay ninguno que sea ‘el asesor’”. Así lo describen las fuentes legislativas. En esa línea, no resulta extraño que haya pensado en Hernando de Soto como primer ministro: un refuerzo al ego que terminó frustrado, por lo que acabó apoyándose en una carta de sus aliados de APP, confirmando un equipo ministerial de cuotas, tal cual funcionaba su despacho congresal.
Balcázar solo tiene asesores de confianza para el trabajo logístico, y acá resaltan dos nombres: Odar Cornejo Custodio y Randu Vargas Silva. Cornejo ha ocupado todos los cargos posibles en el despacho, incluido el de asesor principal. Mientras que Vargas ha ocupado los dos cargos más altos.
Si Balcázar solo se apoya en su personal como apoyo logístico, ¿a quién escucha a nivel político? Acá el problema se agrava, pues sus mayores aliados son los legisladores izquierdistas Guido Bellido y Jorge Marticorena. No es coincidencia que ambos experulibristas hoy estén ubicados en Podemos y APP, respectivamente, las bancadas cuyos votos fueron claves para la elección de Balcázar.
Balcázar ha cobijado a dos asesores ligados a estos congresistas. En la Comisión de Educación contrató a Ramiro Puelles, asesor principal de Bellido. A Puelles, según las fuentes legislativas, lo trata como su estudiante y lo apoya en todo, por lo que resulta natural que haya llegado con él a Palacio de Gobierno.
Más allá de su vínculo con Bellido, el problema con Puelles radica en sus posturas. En octubre del 2025 escribió un artículo en el portal LP Pasión por el Derecho en el que cuestiona la condena a Guillermo Bermejo, alegando que “el fallo adolece de graves inconsistencias que comprometen los principios de legalidad, tipicidad y presunción de inocencia”.
El círculo de Balcázar es pequeño, pero los pocos nombres a su alrededor tienen varias alertas y anticipan la infiltración de una agenda que solo apunta al beneficio propio. A esto se suman los interesados que buscan aprovecharse de su llegada, como los Cerrón y sus afiliados, que se aproximaron desde el día uno para buscar nombramientos en el gobierno.
Los cerronistas, castillistas, y bermejistas han recuperado el poder que no piensan desperdiciar en pleno proceso electoral y, en estas épocas de inestabilidad, en el Gabinete Ministerial de las cuotas partidarias, nadie sabe para quién trabaja.
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