Las fotografías, a veces, guardan más ruidos que silencios. Estas, aunque son en blanco y negro, cargan además con emociones: el murmullo de una mesa, las conversaciones cruzadas, el tintinear de los cubiertos y, quizás, alguna carcajada de esos futbolistas que habían conseguido lo que parecía imposible. La selección peruana era campeón de América y sus héroes estaban sentados frente a un pollo a la brasa.
Las fotografías, a veces, guardan más ruidos que silencios. Estas, aunque son en blanco y negro, cargan además con emociones: el murmullo de una mesa, las conversaciones cruzadas, el tintinear de los cubiertos y, quizás, alguna carcajada de esos futbolistas que habían conseguido lo que parecía imposible. La selección peruana era campeón de América y sus héroes estaban sentados frente a un pollo a la brasa.
Hace unos días, el grupo de Facebook “Fotos antiguas del Perú y el mundo” desempolvó algunas de esas postales. Allí aparecen Hugo Sotil, Teófilo Cubillas, Percy Rojas y Juan Carlos Oblitas, cuatro de los hombres que hicieron campeón de América al Perú en 1975. No están vestidos de corto, tampoco levantan una copa. Están sentados frente a un plato de pollo a la brasa en la Granja Azul, en Santa Clara, ganador del Premio Somos 2026 en la categoría a Mejor Restaurante Campestre.
Es una escena sencilla. Y justamente por eso resulta extraordinaria. El post ubica la reunión como una celebración posterior al título continental. La final ante Colombia se jugó el 28 de octubre de 1975 en Caracas y terminó con triunfo peruano por 1-0 gracias al gol de Sotil. La fecha exacta de este almuerzo, sin embargo, no está documentada. Hay un detalle que obliga a mirar el calendario: Sotil, héroe de aquella tarde venezolana, jugaba entonces en el Barcelona y debía regresar a España después de la conquista.
La fotografía, en cambio, no necesita demasiadas explicaciones. En una de ellas aparece un joven Teófilo “Nene” Cubillas. Tiene 26 años y una sonrisa enorme, de esas que parecen ocupar todo el cuadro. El mejor futbolista de aquella Copa América —así fue reconocido durante el torneo— aparece compartiendo la mesa con la actriz Yuri Nikko. En el plato hay ensalada, pollo y papas. En la camiseta no hay una medalla. En la mesa tampoco hay solemnidad. Es Cubillas después de haber sido campeón.
Unas fotografías en blanco y negro rescataron un almuerzo íntima de los campeones de la Copa América 1975: Sotil, Cubillas, Rojas y Oblitas compartiendo una mesa en la Granja Azul | Foto: tomado de Facebook
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En otra postal aparece el hombre que puso la firma definitiva a la historia. Hugo “Cholo” Sotil, rodeado de botellas personales de Inca Kola, enfrenta el plato con la misma naturalidad con la que alguna vez encaró a los defensores colombianos. La mano entra en escena. No hay cubiertos capaces de competir con la tradición cuando delante aparece un buen pollo a la brasa.
Sotil había hecho el gol que convirtió a Caracas en memoria. Ahora, en Santa Clara, parecía simplemente otro peruano frente a un plato que llegaba humeante a la mesa.
También está Percy “Trucha” Rojas. El delantero aparece con un polo camisero, reloj en la muñeca y esa elegancia propia de las fotografías de los años setenta. El “Trucha” había sido pieza importante en el camino hacia el título y había marcado uno de los goles más recordados de aquella campaña ante Chile, en Matute.
La última postal tiene a Juan Carlos Oblitas. Tiene apenas 24 años y luce uno de esos peinados que hoy parecen pertenecer a un álbum familiar. Detrás aparece Pedro Gonzáles, con lentes oscuros. Todos tienen algo en común: unos días antes habían sido campeones de América. Ahora estaban comiendo pollo.
Quizá la historia también esté en el lugar. La Granja Azul no era un restaurante cualquiera. En Santa Clara, donde comenzó su historia a mediados del siglo XX, Roger Schuler encontró una manera de convertir una necesidad en una revolución gastronómica. Junto con el ingeniero suizo Franz Ulrich desarrolló un sistema de cocción giratoria que permitió preparar los pollos de manera uniforme. Así nació uno de los grandes capítulos de la cocina peruana.

Juan Carlos Oblitas y Percy Rojas, campeones de la Copa América de 1975. | Foto: tomada de Facebook
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La historia empezó en 1949, cuando Schuler tenía una granja y una cantidad de pollos que necesitaba vender. El famoso “Todo el pollo que puedas comer por cinco soles” terminó convirtiéndose en una marca que atravesaría generaciones.
La Granja Azul se transformó, además, en algo más que una pollería: un lugar de reunión familiar, de celebraciones y de recuerdos. En Santa Clara, el pollo llegaba acompañado de papas fritas, ensalada y ese ritual que convierte un almuerzo cualquiera en una experiencia.
Por eso aquella fotografía tiene algo más que fútbol. Está el campeón, pero también está el hombre. El Nene que sonríe. El Cholo que come con la mano. El Trucha que mira a la cámara. El Ciego que posa con su peinado de época.
Y detrás de todos ellos, una mesa peruana. Han pasado más de cincuenta años desde aquella Copa América. Las camisetas cambiaron, los estadios cambiaron y hasta el fútbol cambió. Pero hay cosas que permanecen.
Héctor Chumpitaz, Juan Carlos Oblitas y Oswaldo ‘Cachito’ Ramírez, tres figuras de la Copa América de 1975, conversando con Miguel Villegas y Mario Fernández, periodistas de El Comercio en plenas grabaciones del documental «Fuimos Héroes». (Foto: archivo personal)
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Una foto. Unos campeones. Y un pollo a la brasa esperando en la mesa. Quizá así se celebraban las grandes victorias cuando todavía no existían las redes sociales, ni los teléfonos inteligentes, ni la necesidad de publicar cada instante.
Perú había vuelto a ser campeón de América. Y sus héroes, simplemente, se fueron a comer pollo.
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