sábado, marzo 7

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

En Chile, la transición entre el presidente saliente y el entrante ha sido históricamente un proceso pulcro y ordenado. Las pruebas más recordadas son quizá los desayunos que Michelle Bachelet y Sebastián Piñera –rivales políticos e ideológicos– compartieron en sus casas las veces que les tocó intercambiarse el poder. Pero esos tiempos parecen haber quedado atrás. Cuando José Antonio Kast asuma el control el 11 de marzo, lo hará tras una semana marcada por acusaciones cruzadas con el mandatario saliente Gabriel Boric, que llevaron a una ruptura del proceso de cambio de mando presidencial.

El quiebre se produjo por una serie de versiones encontradas sobre un proyecto de un cable subacuático chino para unir Asia con las costas chilenas. El martes, el presidente electo de derecha abandonó la Moneda de manera abrupta, al acusar al gobierno izquierdista saliente de falta de transparencia y contradicciones.

Según Kast, el gobernante en funciones mintió en una entrevista al afirmar que había conversado por teléfono con él el 18 de febrero sobre el proyecto chino, por lo que le exigió retractarse. Boric se negó a hacerlo e insistió en que lo llamó varias veces para conversar sobre el tema. Fue entonces que el presidente electo puso fin a las reuniones entre ambas administraciones y la transición se quebró.

José Antonio Kast durante un mitin electoral en Santiago el 14 de diciembre. Fotógrafo: Tamara Merino/Bloomberg

/ Tamara Merino

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En un editorial del diario chileno “El Mercurio” señala que lo ocurrido no solo rompe una tradición republicana de colaboración y cortesía en el proceso de traspaso del poder que ha durado décadas, “sino que sobre todo contribuye a la polarización y presagia un clima de más confrontación política”.

El proyecto de la discordia ha abierto una disputa diplomática con EE.UU., que no ve con buenos ojos que la multinacional China Mobile construya un cable de fibra óptica que uniría Hong Kong y la región chilena de Valparaíso.

Aunque Washington inicialmente advirtió a Santiago sobre los presuntos riesgos que el cable submarino significan para esta parte del hemisferio, luego tomó medidas más drásticas y revocó las visas diplomáticas al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, y otros dos funcionarios tras acusarlos de “socavar la seguridad regional”. El gobierno de Boric rechazó esta medida y aseguró que la seguridad y soberanía de Chile no está en riesgo.

Más allá de la tensión diplomática, “El Mercurio” destaca que Boric y su gobierno manejaron este tema con falta de transparencia y acciones contradictorias, lo que quedó evidenciado cuando se supo que el ministro de Transportes y Telecomunicaciones había firmado un decreto otorgando la concesión de la obra a la empresa china, pero luego, tras las advertencias de autoridades estadounidenses, el documento se anuló bajo el argumento de “error técnico o en su tipeo”.

El politólogo, catedrático y columnista chileno Patricio Navia explica que Washington fue subiendo el nivel de las advertencias al gobierno de Boric. “El argumento de EE.UU. es que Chile puede ser socio comercial de China, pero es socio estratégico de EE.UU.”, dice.

La controversia ha puesto en evidencia que, pese a su simpatía hacia el EE.UU. de Donald Trump, Kast deberá maniobrar con sumo cuidado ante la disputa política y comercial que mantienen Washington y Beijing en la región. Después de todo, China es el principal socio comercial chileno.

EN LA CUMBRE DE TRUMP

  • José Antonio Kast participará hoy en Miami en la cumbre regional de mandatarios organizada por Donald Trump. Es el único de los presidentes invitados que aún no está oficialmente en el cargo.
  • Desde que ganó las elecciones, Kast ha realizado una gira de contactos internacionales con parte de sus aliados ideológicos, donde destacó la visita a Argentina, El Salvador, entre otros.

“Es un problema con el que Kast va a tener que lidiar. Lo que no queremos es quedar en el medio del enfrentamiento de los dos. Boric se acercó un poco más a China, lo que también era un problema, pero Kast se puede acercar mucho a EE.UU., y cuando llegue a la Moneda, Washington le va a pedir una demostración de lealtad y Kast tiene que ser muy cuidadoso para no ofender a los chinos”, dice Navia.

Será un camino espinoso, sobre todo ahora que Trump quiere aumentar la influencia de su país en Latinoamérica y frenar el avance de China. Antes de partir a Florida el jueves, Kast aseguró que no es incompatible tener “las mejores relaciones” tanto con China como con EE.UU.

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