Si a estas alturas alguien continúa viendo “El Caballero de los Siete Reinos” (“A Knight of the Seven Kingdoms”), serie que no presenta ni guerras ni dragones, elementos que definieron “Juego de tronos”, es por una sola razón: la dinámica entre sus personajes. El vínculo entre ‘Dunk’ y ‘Egg’ es lo que mantiene al espectador frente a la pantalla.
En el segundo episodio Duncan (Peter Claffey) sigue en búsqueda de validación para ser aceptado en el torneo; lo hace recordándole a un lord Tyrell el papel que tuvo su maestro Ser Arlan de Pennytree en las guerras del pasado. Por supuesto, nadie recuerda a dicho caballero sucio, prostibulario y, valgan verdades, anciano. En Westeros (aunque no solo allí), los lords solo buscan resultados; los que pelean por ellos son cifras, gente hipotética. Al ser confrontados por la realidad, cuando les dicen que esos números fueron personas, la ignorancia, y a veces la ironía, es todo lo que tienen.
Por eso mismo la conducta del príncipe Baelor (Bertie Carvel) llama tanto la atención; confrontado por un Duncan que ya no sabe qué hacer para entrar al torneo, sus respuestas, corteses, lo muestran como alguien distinto en este mundo de crueldad. Su reflejo es el príncipe Maekar (Sam Spruell), hermano menor que acaba de extraviar a sus dos hijos y que no tiene paciencia para el caballero errante. Siendo justos, Duncan, tonto como él solo, tampoco ayudó a su propia causa con su comentario final.
“¿Los grandes caballeros viven a la intemperie y mueren al costado de un camino lodoso?”, se pregunta Duncan y solo tiene a ‘Egg’ (Dexter Sol Ansell) para que le responda. En el transcurso del día ha conseguido ser aceptado en el torneo, ganó un juego de tirar la cuerda contra un equipo contrario y vio la muerte de cerca en una justa de caballeros. Hay miedo en sus palabras, pero también resolución. Este no es el hombre más inteligente, pero tiene ambición. Pero la ambición sola no gana torneos.
En la ficción, las dinámicas entre niños y adultos son variadas; una, que es típica, muestra a un chico listo y a un adulto torpe, pero donde el más pequeño todavía tiene cosas que aprender de la vida. “El Caballero de los Siete Reinos” interpreta este tópico de igual manera, salvo un detalle clave: ‘Egg’ no tiene malicia o exceso de confianza, ese elemento que, en otras ficciones, es el talón de aquiles del personaje.
De hecho, por momentos pareciera que Duncan le pide consejo a su escudero. Después de todo, ‘Egg’ ha mostrado buen juicio y, dentro de todo, hace lo que se le ordena. ‘Egg’ además se ha dado cuenta de las limitaciones de su señor y lo salva de algunos problemas, como en la conversación con Tanselle, la titiritera (Tanzyn Crawford).
Los límites entre quién es el personaje más maduro se mezclan aquí, una dinámica sacada directamente de las novelas cortas de Martin; nuevamente, aquí está el corazón de la serie. Como en “Juego de tronos”, al mantenerse fiel a la obra original, la narrativa prospera.
¿Algo que criticarle al episodio? Por mi parte, nada. Pero de todas formas puedo imaginar a espectadores que esperaban algo distinto reclamar para que ocurran más cosas. O que haya más acción. O más sangre. Pero esta no es esa clase de historia… todavía.
- Baelor es, en apariencia, un hombre bueno; o por lo menos, sensato. Una mala señal para sus oportunidades de supervivencia, si es que estás familiarizado con esta saga.
- Por cierto, Baelor es la Mano del Rey Dareon II, puesto que en su momento ocuparán Ned Stark, Tyrion Lannister, Tywin Lannister, etc.
- El príncipe que despreció a Duncan cerca de las caballerizas es Aerion Targaryen (Fin Bennett), quien encaja en el cliché del dragón que se cree dueño del mundo. Con él ya hay un villano claro esta temporada.
- Por alguna razón Ira Parker, el showrunner, decidió que Ser Arlan de Pennytree esté bien dotado. Puede que esto encaje con la decisión de mostrar a Duncan defecando en el episodio previo: un elemento que saca de cuadro al espectador, en parte por humor, en parte para recordarle que esto es “Juego de tronos” y cualquier cosa puede pasar.
- ‘Egg’ tiene reparos en beber algo que tiene un bicho dentro, lo cual debe ser común en este mundo. Otra pista que Duncan ignoró para entender el origen de su escudero.
- La mirada que ‘Egg’ le dedicó a Duncan apenas a este se le escapó un comentario desafortunado frente a Tanselle es de antología.
- La historia que cuenta Tanselle es la de Florian el Bufón, referenciada varias veces en la saga principal de novelas escrita por George R.R. Martin. Sansa es fan de ese cuento.
- Si alguna vez un personaje se ha mostrado enamorado en pantalla de manera evidente, ese es Duncan. Es tan evidente que es gracioso; si hasta parece que tiene corazones en las pupilas.
- Aquí estoy totalmente sorprendido que en esta serie los Capas Blancas, la guardia real, usen capas y armadura blanca. ¿Ya ven que no era tan difícil? Que alguien se lo diga a Benioff y Weiss.
- Muy bien lograda la representación del miedo de Duncan. Es valiente, pero incluso los valientes sienten temor.
- Tal vez la mejor escena del episodio. ‘Egg’, más confundido que nunca:
El dato
Puedes ver nuevos episodios de «El Caballero de los Siete Reinos» todos los domingos a las 10:00 p.m. (Perú) por HBO Max.













