Desde hace casi más de un año hemos decidido desde Toque Fino tener una nueva unidad de negocio: #Vóleyconpower; la primera agencia de representación de voleibolistas en el Perú. Este deporte, el segundo más popular en el país, viene creciendo exponencialmente y no por algo los especialistas ya catalogan a nuestra liga como la segunda más importante y reconocida de Latinoamérica, sólo por detrás de la Superliga Brasilera de Voleibol.
Desde hace casi más de un año hemos decidido desde Toque Fino tener una nueva unidad de negocio: #Vóleyconpower; la primera agencia de representación de voleibolistas en el Perú. Este deporte, el segundo más popular en el país, viene creciendo exponencialmente y no por algo los especialistas ya catalogan a nuestra liga como la segunda más importante y reconocida de Latinoamérica, sólo por detrás de la Superliga Brasilera de Voleibol.
Uno de los puntos que hay que destacar de nuestro campeonato, Liga Peruana de Vóley (LPV), es que cada club puede fichar un número ilimitado de jugadoras extranjeras, pero solo 3 pueden jugar en cancha. Estas atletas (que por lo general tienen un nivel altísimo) son la base de cada uno de los 12 clubes que conforman esta LPV. Estas jugadoras muchas de ellas ya consagradas en torneos olímpicos y mundiales han ayudado a que el nivel crezca exponencialmente. Ya vienen chicas de Argentina, Brasil, México y República Dominica, algo que no sucedía anteriormente. Nosotros no competimos en Mundiales y hace muchos años no vamos a unos Juegos Olímpicos por lo que debemos absorber esa experiencia y nivel de las extranjeras para potenciar a nuestra selección.
No me quiero desviar del tema, pues prometí desmenuzar el boom de la LPV y el por qué es tan difícil que una peruana juegue en Europa. Lo primero que voy a decir, aunque suene fuerte, es que son muy pocas las jugadoras peruanas que tienen la posibilidad de jugar afuera. Los especialistas hablan de falta de biotipo y otros de falta de técnica, pero lo que más veo es falta de ambición y trascendencia internacional. Hoy, por ejemplo, una chica de 22 años que ya juega en un importante equipo de la capital puede estar ganando entre S/7 y S/8 mil mensuales (12 a 14 sueldos al año). La mayoría de equipos en Europa (nivel 3), que es desde donde llaman a las jugadoras peruanas, lanzan ofertas entre los S/3 mil y S/4 mil (8 sueldos al año). ¿Conviene entonces cruzar el charco por ese monto? Claro que no, porque el negocio está aquí en el Perú y no jugando en el extranjero.
Un segundo factor que descubrimos es la influencia de los padres por estudiar una carrera profesional y “no terminar perdiendo su tiempo jugando a la pelota”. Es aquí donde muy inteligentemente aparecen las universidades de Estados Unidos para atraer a grandes talentos de 18 y 19 años prometiéndoles becas integrales a cambio de que jueguen por su universidad. Obviamente, muchas chicas ven aquí una gran oportunidad, pues estamos hablando de una beca anual valorizada entre los US$60 mil y US$80 mil, además de la oportunidad de vivir solas en el extranjero por primera vez. ¿Qué hay de malo?, se preguntan. Esos años son los que deportista deja de crecer en su carrera deportiva. A esta atleta que tenía tantas oportunidades de destacar en Europa no la volveremos a ver hasta dentro de 4 a 5 años cuando acabe la carrera. Claro, a lo mejor esta deportista, cuando haya culminado sus estudios, podrá venir a jugar a nuestra liga local, pero ya con 24 o 25 años de edad; emigrar será mucho más difícil. Con esto no quiero decir que estudiar sea malo. Al contrario creo que es una gran oportunidad para muchas chicas talentosas, pero aquí tiene que primar sobretodo el interés de aquellas jugadoras que están convencidas que tienen el nivel necesario para sobresalir y llegar a las ligas más importantes del mundo.




