Argentina goleó 7-0 a Burkina Faso en un amistoso que terminó bajo la lupa de la prensa internacional. El resultado fue contundente, pero el contexto del encuentro generó cuestionamientos: la selección africana llegó a Buenos Aires apenas seis horas antes del partido, después de un vuelo de once horas desde Casablanca, y tuvo que presentarse con un equipo compuesto mayoritariamente por futbolistas Sub 23. Por ello, el diario español Marca calificó el compromiso como “el amistoso de la vergüenza”.
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El dominio argentino también quedó reflejado en las estadísticas: Burkina Faso apenas tuvo el 25% de la posesión y realizó un solo disparo al arco durante todo el encuentro. Tras el partido, Lionel Scaloni agradeció el esfuerzo de los futbolistas africanos y destacó que, pese a las dificultades logísticas y al escaso tiempo de descanso, decidieron presentarse. El entrenador argentino señaló que su equipo debía afrontar el compromiso con seriedad para respetar al rival.
Más allá del resultado, el amistoso dejó un debate sobre las condiciones en las que se organizó el encuentro y la desigualdad con la que ambos seleccionados llegaron a la cancha. Argentina aprovechó su superioridad y consiguió una goleada, pero la situación de Burkina Faso llevó a que la atención se desplazara del rendimiento futbolístico hacia los problemas que rodearon el partido. En España, Marca puso el foco en esa situación con un título que resumió la controversia: “el amistoso de la vergüenza”.

