El Club Centro Deportivo Municipal, un club histórico del fútbol peruano se encuentra hoy en una encrucijada donde el romanticismo del histórico cariño edil choca de frente con una realidad financiera catastrófica. Bajo la presidencia del Dr. Humberto Salas Aquije. Junto a Jorge Fernández, fiscal de la actual junta directiva, el club intenta zafar de un laberinto administrativo que amenaza con arrastrarlo a la quiebra.
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El conflicto más inmediato es el descenso administrativo a la Copa Perú, gatillado por un reclamo del Juventud Santo Domingo de Nazca. Sin embargo, Fernández es tajante sobre la ilegitimidad de esta sanción impuesta por la Comisión de Justicia de la liga de fútbol aficionado (Linfa). Según el directivo, dicha comisión ha incurrido en una “usurpación de funciones”, pues no tiene la potestad reglamentaria para decretar bajas de este calibre.,
“Lo más probable por temas netamente legales y reglamentarios es que Municipal siga en la Liga 3; es casi inminente”, afirma Fernández con la convicción de quien ha revisado cada coma del reglamento. Para la directiva, el club cumplió con los requisitos de participación y cualquier falta en los pagos durante el torneo no debió generar una sanción de descenso posterior al cierre del campeonato. Por ahora, el Muni respira con una resolución que deja sin efecto la “baja firme” mientras se analiza el fondo del asunto.
Pero el verdadero enemigo no es un club de Nazca, sino una montaña de deudas que asciende a los 12 millones de soles. Esta cifra, un lastre que asfixia cualquier intento de planificación deportiva, incluye deudas con la SUNAT, FPF, SAFAP, acreedores y hasta AFPs. Jorge Fernández describe un panorama desolador heredado de gestiones anteriores, donde el incumplimiento sistemático convirtió al club en un “mal pagador” serial ante los ojos del sistema financiero del fútbol.
Uno de los puntos más críticos de esta crisis económica es la deuda con la SAFAP, que se disparó de medio millón de dólares a casi 2.7 millones debido a una defensa inexistente en la gestión de Aldo Olchese. “La directiva en ese momento no defendió los derechos del Muni y comenzó a generarse una deuda brutal”, explica Fernández. Jugadores que quedaron libres en agosto de 2023 demandaron el pago de contratos hasta diciembre, y al no haber oposición legal, los laudos arbitrales simplemente aniquilaron las finanzas ediles, detalla.
Para agudizar el panorama, el Municipal ha quedado desprotegido por el marco legal vigente. Mientras clubes grandes se han beneficiado de la denominada “Ley U”, el cuadro de la franja no tiene esa salida. “Esa ley solamente aplica a clubes profesionales y el Muni ya es un club amateur en Liga 3, entonces no nos podemos ni siquiera acoger a esa vaina”, lamenta el fiscal. La única vía de escape es una transformación estructural profunda.
Aquí es donde entra el ambicioso plan de salvación: la conversión del club en una Sociedad Anónima. Tras descartar múltiples ofertas poco serias, la asamblea de socios ha dado un voto de confianza para negociar con un grupo inversor nacional del sector inmobiliario y hotelero. Este grupo no solo busca cubrir la deuda de 12 millones soles, sino que plantea un plan de inversión que ronda los 15 millones de soles para dotar al club de la liquidez necesaria para volver a ser competitivo.
La propuesta del inversor es inusual por su fidelidad al sentimiento edil. A diferencia de otros grupos que solo buscan la vitrina de la Liga 1, este conglomerado “está dispuesto a invertir independientemente de dónde esté el Muni”, ya sea en la Liga 3 o en la Copa Perú. Para Fernández, este respaldo financiero es el único aval posible para emitir cheques de garantía y refinanciar las deudas con la SAFAP y la FPF, permitiendo que el club vuelva a jugar con cierta tranquilidad.,
El modelo de negocio propuesto abandona la vieja costumbre de contratar “jugadores viejos” para apostar por la formación integral, siguiendo el espejo de Sporting Cristal o Independiente del Valle. “La apuesta siempre es a divisiones menores porque desde ahí se pueden vender jugadores y esa es la rentabilidad del club”, señala Fernández. El objetivo es que el Municipal deje de ser un club de paso para veteranos y se convierta en una cantera exportadora que sustente su propia economía.
En cuanto a infraestructura, el plan incluye recuperar y potenciar los activos del club. La “Casa Edil” en Villa El Salvador, que Fernández se encargó personalmente de poner operativa nuevamente tras años de abandono y desmantelamiento, podría ser alquilada a ONGs de menores para generar ingresos mientras sirve como hogar para jóvenes talentos.
Además, el grupo inversor ha puesto sobre la mesa dos hectáreas en Cieneguilla para construir un centro de entrenamiento propio y dejar de mendigar canchas alquiladas.
A pesar del ruido legal, el club ha retomado el control de sus canteras, del fútbol femenino y del primer equipo. El presupuesto actual se mantiene gracias a las academias y el aporte de los padres, sumado a sponsors como Gana Express, EOO Sports y Rappi que han decidido apostar por la franja en su hora más difícil.
Fernández reconoce que el club está en “standby” comercial por sus problemas legales, pero la consigna interna es clara: resistir hasta que el inversor tome las riendas.
El destino del Deportivo Municipal se decidirá en los próximos días, cuando los socios voten el contrato final de inversión y la conversión a Sociedad Anónima. Jorge Fernández sabe que no hay margen de error; el fantasma de la desaparición solo se alejará si el club acepta que el modelo asociativo actual ha caducado.
“Aguantar, vamos a aguantar”, promete el directivo, mientras el hincha espera que esta vez la franja no solo sobreviva, sino que aprenda a caminar de nuevo.
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