lunes, abril 20

En una noche que exigía precisión emocional y claridad en la ejecución, la Universidad San Martín eligió no titubear. En el Polideportivo de Villa El Salvador, el equipo santo derrotó con un contundente 3-0 (25-23, 25-23 y 25-21) a Alianza Lima en la primera final de la Liga Peruana de Vóley, en un resultado que no solo abre la puerta al título después de cinco años, sino que también corta una racha que parecía inquebrantable.

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Porque enfrente no estaba cualquier rival. Alianza llegaba con 14 partidos consecutivos sin perder, con el peso simbólico de un bicampeonato reciente y con la sensación de equipo consolidado que se subió al podio del último Mundial de Clubes que se realizó en Lima.

San Martin fue el equipo dirigido con una idea clara de juego apostó por incomodar desde el servicio y sostener la intensidad en defensa. No hubo sets holgados, pero sí momentos clave donde las santas encontraron respuestas. En los dos primeros parciales, ambos cerrados por 25-23, la diferencia no estuvo en el volumen de juego, sino en la gestión de los puntos decisivos. Allí, donde el margen de error se reduce al mínimo, San Martín fue más.

La fórmula tuvo nombres propios. Fernanda Tomé (12 puntos) y Adeola Owokoniran (13) se convirtieron en las principales armas ofensivas, resolviendo en momentos donde el bloqueo aliancista parecía haber ajustado. Owokoniran, además, fue la figura del encuentro, no solo por sus números, sino por su presencia constante en los tramos de mayor tensión.

“Es muy importante para nosotras ganar este partido, pero tenemos que salir más fuertes en el siguiente”, señaló la atacante tras el encuentro en completo inglés mientras su compañera Gina López fungía como traductora. “Alianza is very good”, añadió. Un elogio que también describe el gran triunfo santo.

El tercer set, que terminó 25-21, reflejó con mayor claridad el control de San Martín. Ya no solo se trató de resistir o responder, sino de imponer condiciones. Alianza, que había logrado sostenerse en los dos primeros parciales, comenzó a perder consistencia en recepción, lo que limitó sus opciones ofensivas.

En el cuadro blanquiazul, Elina Rodríguez (10 puntos) y Maeva Orlé (8) fueron las más productivas, aunque sin la regularidad necesaria para sostener una reacción. El equipo que había construido su invicto en base a contundencia y orden, esta vez se vio superado en lectura y ejecución.

Hay un dato que termina de explicar el contexto: San Martín fue el último equipo que venció a Alianza en cancha durante la fase regular. Desde entonces, el cuadro íntimo había impuesto una hegemonía que parecía difícil de quebrar. Incluso su única caída posterior llegó por un reclamo administrativo de Universitario, no por juego.

Por eso, lo ocurrido en Villa El Salvador no es un accidente. Es la confirmación de un proceso. San Martín fue, probablemente, el equipo que mejor se reforzó en la temporada, con diez incorporaciones que, con el paso de los partidos, encontraron cohesión. La final de ida mostró esa consolidación en su punto más alto.

Ahora, la serie queda abierta, pero con una narrativa distinta. Alianza Lima ya no es el equipo invulnerable y San Martín ya no es solo un contendiente: es el equipo que encontró cómo golpear primero. La vuelta se jugará el 25 de abril, también en Villa El Salvador y las santas buscarán la gloria.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más
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