sábado, marzo 7

Me animo a afirmar que el brasileño Kleber Mendonça Filho (Recife, 1968) está entre los pocos cineastas latinoamericanos contemporáneos de carrera realmente sólida, sostenida y coherente. Presencia habitual desde hace varios años en el Festival de Cine de Lima, hemos tenido la suerte de seguir de cerca la evolución de su filmografía: la sorprendente “El sonido alrededor” (2012), “Aquarius” (2016), “Bacurau” (2019), el documental “Retratos fantasmas” (2023) y ahora “El agente secreto”, que es sin duda su trabajo de mayor roce internacional, con cuatro nominaciones al Óscar. Si con ello se mide la consagración de un director, Mendonça Filho puede darse por consagrado.

Me animo a afirmar que el brasileño Kleber Mendonça Filho (Recife, 1968) está entre los pocos cineastas latinoamericanos contemporáneos de carrera realmente sólida, sostenida y coherente. Presencia habitual desde hace varios años en el Festival de Cine de Lima, hemos tenido la suerte de seguir de cerca la evolución de su filmografía: la sorprendente “El sonido alrededor” (2012), “Aquarius” (2016), “Bacurau” (2019), el documental “Retratos fantasmas” (2023) y ahora “El agente secreto”, que es sin duda su trabajo de mayor roce internacional, con cuatro nominaciones al Óscar. Si con ello se mide la consagración de un director, Mendonça Filho puede darse por consagrado.

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“El agente secreto” sigue a Marcelo (Wagner Moura), un profesor universitario que llega a Recife –la tierra natal del director, su escenario predilecto– huyendo de la siniestra sombra de la dictadura brasileña de los años 70. Al principio, poco se nos dice de la situación concreta. De hecho, la secuencia inicial, con un cadáver tirado en medio de una gasolinera, funciona a la perfección en ese sentido: no entendemos bien qué ocurre, pero el clima enrarecido, amenazante, nos produce escalofríos.

Es de a pocos, con dosificadas revelaciones, que vamos entendiendo mejor lo que ocurre con Marcelo. Un hombre brillante pero discreto, que Moura encarna con notable habilidad: en su expresión, en su hablar pausado, vemos a un personaje de aparente autocontrol y sobriedad pero que podría perder la cabeza en cualquier momento, y al que le comprenderíamos muy bien cualquier arrebato. “Yo no soy una persona violenta –dice Marcelo en cierto momento–, pero a ese tipo lo mataría con un martillo”. Porque hasta el hombre más calmado se subleva ante el abuso de poder y la tiranía.

A lo largo de ese relato, Mendonça Filho se muestra como un solvente contador de historias a través de las imágenes: la capacidad para utilizar con gran estilo los recursos del cine de género; la libertad para intercalar líneas narrativas que rompan con cualquier temporalidad sin ceder al caos; el gusto por las referencias fílmicas que no son gratuitas ni meros caprichos cinéfilos; la fuerza de su discurso político que no es en ningún momento panfletario, sino natural e inteligente. A todo ello hay que agregarle el formidable trabajo de recreación de época, que nos transporta a escenarios que mezclan la oscuridad dictatorial y la inextinguible llama del carnaval.

De alguna forma, “El agente secreto” parece la condensación de los valores que Mendonça Filho ha exhibido a lo largo de su carrera. Lo que no quiere decir que sea su mejor trabajo (me atrevo a decir que sus anteriores películas son superiores a esta), pero sí parece el de mayor soltura, el que muestra más capacidad para conectar con amplias audiencias y de una forma más accesible. Algunas objeciones tengo con esta película (como la secuencia de cierre, sobre la que no haré ningún tipo de spoiler), pero su valía es innegable, y plenamente justificado el alcance mediático que ha conseguido.

“El agente secreto”

Reparto: Wagner Moura, Hermila Guedes, Gabriel Leone, Alice Carvalho.

Director: Kleber Mendonça Filho. País y año: Brasil, 2025.

Dónde verla: en salas de cine.

Calificación: 4 estrellas de 5.

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