sábado, enero 17

Ya hemos comentado anteriormente en esta columna el trabajo de Quentin Dupieux (París, 1974), un director atípico, insular, iconoclasta o como quiera llamársele dentro del panorama del cine francés contemporáneo. Reconocido en su juventud como productor musical y DJ (bajo el seudónimo Mr. Oizo), y luego como hacedor de videoclips, Dupieux ha desarrollado eventualmente una muy prolífica filmografía que se caracteriza por un humor absurdo y por parodiar diversos géneros, aunque con el tiempo ha mostrado una mayor sofisticación de sus guiones, puestas en escena y trasfondos conceptuales.

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“El accidente de piano” no es la excepción. Tomando como premisa justamente un accidente de piano –el ‘gag’ cómico y violento por excelencia–, Dupieux desarrolla una trama extraña, a la que por momentos cuesta seguirle el ritmo, pues no sabemos muy bien hacia dónde derivará. La protagonista es Magalie Moreau (Adèle Exarchopoulos), una personalidad de Internet de presencia enigmática que se ve envuelta en un crimen y que es protegida por su asistente personal, Patrick Balandres (Jérôme Commandeur). Ambos personajes son naturalmente desagradables, de actitudes retorcidas, y ocurre lo mismo con los demás secundarios que van entrando y saliendo de la historia.

De hecho, allí hay un primer rasgo llamativo de la cinta: la forma en que Dupieux convierte a Exarchopoulos (una actriz naturalmente seductora, de un porte escénico arrollador) en una figura irreconocible, de postura contrahecha y ademanes tediosos. Lejos de explotar su belleza y voluptuosidad, la vuelve una presencia incómoda, irritante, si es que no repulsiva. Hay un atrevimiento plausible en esa descolocación de sus atributos, y Exarchopoulos se muestra a la altura del desafío, demostrando que posee una versatilidad interpretativa que supera los encasillamientos superficiales.

Del resto de la película es difícil no comentar nada sin cometer infidencias argumentales, pero podemos listar algunas de las cuestiones que aborda: enfermedades congénitas raras, chantajes, referencias a la serie “Jackass”, largas y engorrosas entrevistas periodísticas, virales de comienzos de Internet, etc. Por momentos, “El accidente de piano” parece estar construido sobre la base de eventos inconexos o detalles azarosos que se agolpan y dan la impresión de no desembocar en nada. Sin embargo, detrás de su arbitrariedad se va consolidando la sustancia de un relato que es insólito como la vida misma.

Una lectura un poco más profunda de la película permite entenderla como una sátira de la fama de nuestros tiempos. La Magalie Moreau que atrae millones de seguidores en redes sociales, gracias a escuetos videos de 10 segundos, representa cabalmente los intereses del espectador actual: más obsesionado que nunca con el contenido fútil, inmediato y ridículo, y siempre dispuesto a convertir en celebridades a los personajes que quizá menos lo merezcan. Esas son las nuevas estrellas del siglo XXI, los descomunales fenómenos de TikTok, y nosotros estamos aquí para deslumbrarnos por su extraña luz o simplemente resignarnos a la intrascendencia. Qué paradoja.

“El accidente de piano”

Reparto: Adèle Exarchopoulos, Jérôme Commandeur, Sandrine Kiberlain.

Director: Quentin Dupieux. 

País y año: Francia, 2025.

Dónde verla: en MUBI.

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