Este doble movimiento —uno sancionador y el otro diplomático— ha despertado críticas. Mientras Washington intenta mantener su rol como mediador en el conflicto, sanciona a una de las partes por buscar respaldo en foros multilaterales.
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Maniobra diplomática
Las sanciones implican la negativa de visas para los miembros de esas dos organizaciones, a las que Washington acusa, además, de “continuar apoyando el terrorismo, incluso con la incitación y exaltación de la violencia”. La medida impide que las personas afectadas reciban visas para viajar a Estados Unidos, según el comunicado.
Aunque no se detallaron los nombres de los afectados, el mensaje fue claro: Washington considera que los esfuerzos palestinos para ganar apoyo internacional —como el que se espera en la próxima Asamblea General de la ONU en setiembre— son una forma de presión ilegítima contra Israel.
Esta medida puede leerse como un intento de limitar el margen de maniobra diplomático de los palestinos, justo cuando países como Canadá, Francia y Reino Unido han anunciado que reconocerán oficialmente un Estado palestino.
“El conflicto entre Israel y Palestina ha sido internacional desde el principio. Ellos mismos lo han hecho internacional desde hace décadas”, señala a El Comercio Ricardo Falla, profesor del departamento de filosofía de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
Para el docente, la política histórica de Estados Unidos ha sido la protección total a Israel, aliado estratégico clave en un territorio tan convulsionado. “Esto no es nuevo, es una relación simbiótica. Pero ahora EE.UU. busca una excusa para presionar también a Europa”.
“Recordemos también que entre Estados Unidos y Europa estos días se han negociado los aranceles. Yo creo que Europa está devolviendo el “golpe” con este reconocimiento a Palestina. EE.UU. impone su posición en lo económico, pero en lo geopolítico los europeos están diciendo: ‘tenemos nuestra propia agenda’”, puntualiza.
Por otro lado, Roberto Heimovits, analista internacional, comenta que lo que ha estado haciendo la Autoridad Palestina, según EE.UU., es “intentar que la Corte Penal Internacional imponga sanciones a Israel, en lugar de negociar directamente con ellos, como se había acordado”.
“Además, a los estadounidenses les incomoda que con la ayuda que ellos otorgan a la Autoridad Palestina se estén pagando pensiones a las familias de terroristas palestinos. Eso también motivó las sanciones”, expresa el especialista a este Diario.

El enviado de Trump y el fuego cruzado
Steve Witkoff, representante de la Casa Blanca para Oriente Medio, llegó este jueves a Israel y se reunió con Netanyahu. También tiene previsto visitar organizaciones humanitarias respaldadas por EE.UU. que operan en Gaza. Y este viernes 1 de agosto estará justamente en la franja gazatí para inspeccionar la supuesta distribución de la ayuda alimentaria.
En Gaza, precisamente, la situación sigue deteriorándose. Este jueves 31, 58 personas murieron cuando intentaban acercarse a un convoy de ayuda, según fuentes locales. La ONU ha advertido que las condiciones para la distribución de alimentos “están lejos de ser suficientes”, y organismos internacionales denuncian una “incapacidad persistente” de Israel para contener el colapso humanitario.
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Menos de 100 camiones han accedido cada día al enclave, según grupos gazatíes independientes. La cifra supone una pequeña fracción de los 700 que exigen las agencias de la ONU y los 1.000 que reclaman cooperantes humanitarios en el interior de la Franja. Además, la mayoría de ellos han sido saqueados, sin poder llegar a los almacenes de la ONU.
La Oficina de la ONU para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios publicó recientemente un video en el que se ve a hombres y niños corriendo hacia un convoy humanitario a pesar de los disparos de soldados israelíes, hecho ocurrido en las cercanías del paso de Karem Shalom.
De acuerdo con Heimovits, “Israel alega haber permitido el ingreso de ayuda, pero señala que la ONU no la distribuye por miedo a que Hamás la robe. Aun así, un esfuerzo más visible de Israel para distribuir ayuda podría alterar la postura de algunos aliados como Reino Unido o Canadá”.
Steve Witkoff intentaría reanudar las conversaciones después de que tanto Israel como EE. UU. se retiraran de la mesa de negociación la semana pasada. El propio enviado estadounidense anunció la congelación de esas conversaciones, y acusó a Hamás de carecer de “deseo” de cerrar un pacto. Su otro gran objetivo es abordar la catástrofe humanitaria.
“El presidente quiere saber más sobre la situación humanitaria en la Franja para poder incrementar la asistencia hacia los civiles del enclave”, admitió en declaraciones a Axios un alto cargo de la Casa Blanca en condición de anonimato.
Un giro en el tablero internacional
La creciente crítica de aliados históricos de Israel sugiere un punto de inflexión diplomático. En los últimos días, varios países europeos han endurecido sus posturas e incluso anunciado su intención de reconocer oficialmente a Palestina.
Ya está dicho que Francia y Reino Unido anunciaron que tienen la intención de reconocer el Estado palestino en setiembre, durante la Asamblea General de Naciones Unidas.
El anuncio del Reino Unido, al que se sumó Canadá, viene condicionado a reformas democráticas en la Autoridad Palestina y a que Israel acuerde una tregua de manera inminente.
El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, antes de partir hacia Tel Aviv este jueves 31, dijo que Israel está cada vez más aislado diplomáticamente ante el desastre humanitario en Gaza.
En un comunicado publicado antes de iniciar el viaje, el ministro aseguró que la solución de los dos Estados (el israelí y el palestino) “sigue siendo el único camino que puede ofrecer paz, seguridad y dignidad a las dos partes”.
Falla advierte que “si Palestina es reconocida como Estado, la narrativa cambia: pasarían de un conflicto interno a una guerra entre Estados, con consecuencias legales gravísimas para Israel”.
Heimovits, en cambio, considera que “el reconocimiento diplomático de Palestina puede dañar la imagen internacional de Israel, pero su impacto práctico inmediato no sería tan grande, pues ya existe un creciente distanciamiento de estos países respecto a Israel”.
Para el analista, la solución más lógica es la de dos Estados: uno palestino y otro israelí, cada uno con mayoría propia. “Pero hasta ahora los palestinos se han negado a esto y buscan destruir a Israel, como se vio en el ataque de Hamas del 7 de octubre”.
“Mientras Hamás controle Gaza, veo inviable cualquier acuerdo. Su razón de existir, según su propio estatuto, es la destrucción de Israel. Solo una derrota militar podría hacerlos renunciar a ese objetivo”, puntualiza.




