Doomo Saltado empieza a diversificar sus fuentes de ingresos más allá de sus restaurantes. En el último año, la marca ha puesto el foco en su línea de catering y eventos corporativos, un negocio que creció 45% en el 2025 y que comienza a consolidarse como una nueva palanca de expansión.
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El desempeño del catering no es un hecho aislado, sino una extensión directa de la estrategia central de Doomo Saltado: la satisfacción del cliente.
“Los indicadores de satisfacción han subido de 94 a 97 puntos”, detalla Hayashida. Este avance tiene impacto directo en el negocio: el 68% de los clientes llega por recomendación.
Este enfoque también explica el crecimiento sostenido de la marca. En el 2025, Doomo Saltado avanzó 13%, con un desempeño destacado de sus locales: Surco creció 22% y Lince 11%.
“Desde hace año y medio venimos trabajando en generar una mejor experiencia. El crecimiento se basa en la recomendación, y esa recomendación se genera con una buena experiencia”, sostiene.
Mientras fortalece su presencia en eventos, la compañía continúa su expansión en Lima. Como la marca hizo saber al inicio de año, apunta a abrir su tercer local en MegaPlaza hacia junio, con el objetivo de acercarse al público de Lima Norte.
“Muchos de los clientes que van a Lince, sobre todo los fines de semana, vienen de Lima Norte. Queremos acercarnos hacia ese público”, explica.
Con esta apertura, Doomo Saltado completará su cobertura en tres zonas clave: sur (Surco), centro (Lince) y norte (MegaPlaza), lo que le permitiría sostener su meta de crecer 25% en el 2026.

Edinho Hayashida, socio de Doomo Saltado. (Foto: Alessandro Currarino)
/ ALESSANDRO CURRARINO
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En paralelo, el negocio también muestra cambios en el consumo. El ticket promedio subió a S/ 78, unos S/ 3 más que el año anterior, impulsado por una mayor demanda de productos premium como el lomo fino y por el crecimiento del consumo nocturno.
“Ha crecido la visita de noche y la venta de bebidas, lo que ha generado un mayor consumo”, comenta.
El canal delivery también mantiene dinamismo, con crecimientos de 22% en Surco y 8% en Lince.
El entorno, sin embargo, plantea desafíos. La volatilidad en los precios de insumos como la cebolla, la papa o la carne —afectados por factores climáticos y del mercado global— presiona los costos.
“El mayor reto es la fluctuación de precios de la materia prima”, advierte Hayashida.
A ello se suma la gestión del talento en un contexto de nuevas dinámicas laborales. “Es un reto, pero también una gran oportunidad”, señala.













