sábado, abril 4

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a provocar un remezón en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) al asegurar a un diario británico que está reevaluando la permanencia de su país en el pacto tras la -según él- falta de apoyo mostrada por el resto de países de la alianza en la guerra que inició junto a Israel contra Irán.

El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a provocar un remezón en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) al asegurar a un diario británico que está reevaluando la permanencia de su país en el pacto tras la -según él- falta de apoyo mostrada por el resto de países de la alianza en la guerra que inició junto a Israel contra Irán.

MIRA: La OTAN deja solo a Trump: ¿Cómo el rechazo de Europa limita las opciones de EE.UU. en Ormuz?

“Diría que esto ya está más allá de la reconsideración. Nunca me emocionó la OTAN”, afirmó en diálogo con “The Telegraph”, en el que también calificó a la alianza militar de “tigre de papel”.

Sus quejas recaen en la actitud con la que algunos miembros del bloque han retaceado su ayuda en su conflicto bélico en el Medio Oriente, afirmando que si bien Estados Unidos ha estado apoyando a Europa automáticamente, más recientemente en la invasión rusa a Ucrania, “ellos no estuvieron por nosotros” en Irán.

Las relaciones de Estados Unidos con sus aliados de la OTAN se han vuelto cada vez más tensas desde que Donald Trump asumió la presidencia.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Un reproche que parece ignorar que la OTAN es una alianza de defensa colectiva, en la que un ataque a uno de sus 32 miembros es considerado un ataque contra todos, y donde una respuesta militar requiere un consenso a través del artículo 5 del pacto, algo que solo ha sido invocado una vez en sus 77 años por Canadá en apoyo a Estados Unidos tras los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001.

Pero si hay algo que destacar en este aspecto a Donald Trump, quien ha bamboleado entre un objetivo bélico y otro respecto a la guerra que empezó en Irán, es que ha sido consistente en sus críticas contra la alianza transatlántica incluso antes de que llegara a la presidencia por primera vez en el 2017.

Y si bien sus reproches inicialmente se centraron en el desbalance del monto de la inversión militar entre EE.UU. y el resto de la alianza, en los últimos años estos evolucionaron en una serie de desacuerdos ideológicos y políticos con otros miembros de la alianza, llegando al punto más grave cuando amenazó con tomar “por las buenas o por las malas” la isla de Groenlandia, un territorio semiautónomo perteneciente al reino de Dinamarca, integrante de la OTAN.

Esta frecuencia de las amenazas hace que sea difícil determinar la veracidad de lo que el mandatario estadounidense dice cuando habla de replantear la membresía del gigante del norte en la OTAN.

Esa es la actitud que ha tomado el gobierno alemán, con su portavoz Stefan Kornelius afirmando que la alianza “no está acabada” y señalando que las afirmaciones del presidente estadounidense son un “fenómeno recurrente” por lo que Alemania no está haciendo preparativos para un hipotético abandono de EE.UU. de la OTAN.

Expertos consultados por El Comercio se mostraron menos inclinados a desestimar las afirmaciones de Trump.

“Nunca se sabe qué es una bravuconería y qué va en serio”, advierte el internacionalista Enrique Banús, director del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Piura. “Trump lleva tiempo diciendo que la OTAN no le interesa y que Europa invierte poco en defensa. Ahora ha intensificado el tono porque se siente decepcionado por la falta de apoyo en el estrecho de Ormuz, un conflicto que los países europeos ven con bastante cautela”.

Aproximadamente el 20% del petróleo y el gas a nivel mundial fluye a través del Estrecho de Ormuz.

Aproximadamente el 20% del petróleo y el gas a nivel mundial fluye a través del Estrecho de Ormuz.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

De opinión similar es la politóloga María Puerta Riera, profesora de Gobierno Americano en el Valencia College de Orlando, quien considera que Trump seguirá insistiendo en sus intentos de retirarse de la alianza, a pesar de obstáculos políticos y legales.

Estos últimos recaen en la sección 1250A de la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2024, una ley bipartidista que prohíbe específicamente que un presidente estadounidense se retire unilateralmente de la OTAN sin la aprobación de una mayoría de dos tercios del Senado o una ley del Congreso, apoyo que el mandatario republicano no tiene en este momento. Curiosamente, la ley fue promovida en el 2023 por los senadores Tim Kaine y el ahora secretario de Estado, Marco Rubio, una de las personas que ahora cuestiona la validez de la alianza.

Sin embargo, para la experta esta falta de apoyo no debe considerarse un baluarte que asegure la permanencia de EE.UU. en la alianza.

“Existe legislación que impide que se retire de la OTAN unilateralmente, pero Trump ha demostrado que no se siente limitado por leyes, normas o incluso la Constitución”, advierte Puerta. “Más que un proceso legal, lo que podría hacer es actuar de facto, por ejemplo retirando tropas de Europa o desentendiéndose de conflictos internacionales. Es una estrategia que ya ha usado previamente, al generar una crisis y luego abandonando la responsabilidad, dejando las consecuencias al resto del mundo”.

Adicionalmente, sea como se solucione esta crisis, la experta opina que el daño a la OTAN ya está hecho con la merma “de la confianza y unidad entre los aliados”.

Más allá de la viabilidad política, las consecuencias de una eventual salida de Estados Unidos de la OTAN serían desastrosas tanto para Europa como para los estadounidenses, coinciden los expertos.

Por el lado europeo, “la OTAN lo tendría muy difícil” para poder reemplazar la capacidad militar y económica de Estados Unidos, considera Banús. Y es que si bien los miembros de la alianza han aumentado sus porcentajes de inversión militar en los últimos años ante las amenazas de Trump y los planes expansionistas del jefe de Estado ruso, Vladimir Putin, en Ucrania, Washington sigue proveyendo el 62% del total de gasto militar (entre US$935 y 980 mil millones).

Un hueco, y una capacidad bélica, que sería difícil de salvar, obligando a los países europeos a acelerar un proceso de autonomía estratégica mediante incremento del gasto militar y desarrollo de industria de defensa propia para el cual aún no están preparados.

El frente en Ucrania también se vería afectado, aunque no tanto como en años pasados, con el experto notando que Europa ahora asume gran parte del gasto militar de ese conflicto, aunque comprando armamento estadounidense.

Soldados ucranianos disparan un MRLS BM-21 ‘Grad’ hacia posiciones rusas en un lugar no revelado cerca de Chasiv Yar, región de Donetsk, el 24 de enero de 2026. (OLEG PETRASIUK / 24.a Brigada Mecanizada de las Fuerzas Armadas de Ucrania / AFP)

/ OLEG PETRASIUK

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

En este último aspecto un quiebre de la alianza entre EE.UU. y el resto de la OTAN podría resultar desventajoso al primero, anota Banús, ya que la venta de sus armas dejaría de ser prioritaria para los estados europeos que buscarán desarrollar sus propias industrias, un aspecto en el que, quizás irónicamente, Ucrania se ve en una situación ventajosa.

“Ucrania en estos momentos tiene unas capacidades de producción militar extraordinarias, sobre todo de drones”, puntualiza. “Trump dijo despectivamente que todo el armamento ucraniano se hacía en las cocinas de las casas, pero es más bien una alabanza, ya que se han construido muchísimas pequeñas empresas, principalmente por mujeres, que están haciendo drones de alta tecnología y cuando se acabe el mercado buscarán nuevos mercados en países de la OTAN”.

Posibles pérdidas económicas no serían la únicas consecuencias significativas que tendría que enfrentar Estados Unidos, que en una posible salida de la OTAN también perdería una herramienta clave de proyección global de los intereses estadounidenses y un escudo para responder a amenazas externas.

“A mediano plazo las consecuencias serían graves y Estados Unidos quedaría en una posición vulnerable ante crisis internacionales”, señala Puerta. “Ya estamos viendo limitaciones en su capacidad de respuesta en el actual conflicto que está librando junto a Israel, que no tiene la misma capacidad que la OTAN para salirse del desastre del bloqueo del estrecho de Ormuz.”

Share.
Exit mobile version