La manera en la que Ximena Martínez continuó con el legado de Envases Lima, compañía fundada en 1985 por Jorge Málaga Sotomayor −su esposo−, fue abrupta. Poco antes de asumir esta responsabilidad, Martínez había viajado para acompañar a Málaga tras una cirugía a la que se sometió, en medio de una batalla contra un cáncer que, tristemente, seguía complicándose. “Pensamos que en este caso sí había solución, pero de pronto le apareció algo y debía operarse”, relata Martínez.
La manera en la que Ximena Martínez continuó con el legado de Envases Lima, compañía fundada en 1985 por Jorge Málaga Sotomayor −su esposo−, fue abrupta. Poco antes de asumir esta responsabilidad, Martínez había viajado para acompañar a Málaga tras una cirugía a la que se sometió, en medio de una batalla contra un cáncer que, tristemente, seguía complicándose. “Pensamos que en este caso sí había solución, pero de pronto le apareció algo y debía operarse”, relata Martínez.
Era 2023 y, para entonces, Martínez ya conocía mucho más del negocio. Entre el 2016 y 2017, Málaga decidió que la ejecutiva debía conocer más sobre Envases Lima y, entonces, la convirtió en miembro de su directorio. “Él quería que yo entendiera cómo funcionaba. Le pregunté qué debía saber sobre la fábrica y me dijo ‘es toda tuya’, y que vaya por donde quiera”, cuenta la ejecutiva.
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Y eso hizo Martínez. Desde que empezó a recorrer Envases Lima, la ejecutiva absorbió, poco a poco, el cariño que Málaga sentía por la planta de su empresa y por sus trabajadores. Unos años después Martínez sufrió un accidente en bicicleta −una de sus grandes pasiones−, lo que la obligó a someterse a una recuperación muy larga y le impidió seguir yendo a la empresa constantemente. Martínez dejó de ser directora poco después de la pandemia, pero Málaga insistió en que estuviera presente.
Cuando el empresario cayó enfermo y decidió tratar su cáncer fuera del país, Ximena Martínez quedó a cargo de la compañía. “Comencé a tomar decisiones cuando me di cuenta que debía hacer cambios fuertes”, relata Martínez, tras recordar el momento en que debió retirar a un ejecutivo para mejorar el funcionamiento de la firma. “Luego de eso, decidí acompañar a Jorge”, relata Martínez.
Martínez cuenta que su grupo de bicicleta fue vital para enfocarse en Envases Lima, recibiendo consejos y fuerza que la llevaron a ejecutar acciones necesarias para expandir la empresa. (Foto: César Campos)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
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Tras el fallecimiento de Málaga, Martínez retornó a Lima con un mar de dudas y pocas respuestas, pero decidida a no traicionar el legado de su esposo. El 2024 asumió formalmente el cargo de directora y emprendió su nueva misión. “Desde el primer día me enfoqué en el corazón de la empresa: la planta. Eso motivó a que incluyera a dos nuevos directores y posteriormente a hacer un cambio de gerente, encontrando un perfil experimentado en industrias”, comenta Martínez.
La ejecutiva destaca que, entonces, fue importante esforzarse en que se mantuviera el manejo profesional de la compañía, sin que perdiera su esencia de ser un negocio familiar. “Vi la necesidad de que fuera más medible. Así, desde el 2024 hasta el año pasado hemos crecido sostenidamente en nuestras ventas. Hoy tenemos mucha más estructura, nos organizamos para lograr este avance y lo hemos logrado”, puntualiza.




