jueves, marzo 19

Una hija, un hijo y un padre cuya vida lo ha convertido en un ermitaño a él y a toda la familia. La película peruana “Diógenes” está lista desde el 2023, cuando pasó por el Festival de Cine de Lima, pero recién este 2026 llega a salas comerciales. Hacer cine nacional es lento, pero en este caso a la demora usual se sumó la burocracia del Ministerio de Cultura que, según contó a El Comercio Leonardo Barbuy, el cineasta, tuvo tintes de sabotaje.

Superadas las trabas, solo quedaba el estreno. La película lleva el nombre del padre, interpretado por Jorge Pomacanchari, pero en realidad es una historia sobre los hijos: la mayor Sabina (Gisela Yupa) y el menor Santiago (Cleiner Yupa); en la vida real los intérpretes son primos hermanos. Son estos niños quienes, una vez todo se derrumba, tienen que recoger los pedazos. Ambientada en Sarhua, Ayacucho, y filmada en blanco y negro, es una historia de silencios y cómo el desconocer los orígenes propios forja al ser humano.

Sarhua vio “Diógenes” en 2023, una noche que vive en el recuerdo de Barbuy, donde además de la proyección en una pantalla inflable hubo danza y fiesta, con invitados de varias generaciones, incluyendo los actores. Entre los comentarios que recibió la producción desde entonces estuvo que la cinta refleja la vida en este pueblo, pero que también es una historia triste. Sin llegar a ser didáctica ni tener explicaciones, sugiere un pasado violento, el que se vivió en la región, y en todo el Perú, entre los años 80 y 90. “Es una película que te da lo suficiente como para que puedas tener una idea de la historia, pero también para que tú puedas crear un poco también la historia”, dijo el director, que también hizo la música.

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Coproducción con Colombia, además de haber ganado fondos de Francia, Alemania y Perú, la película está hablada totalmente en quechua y se hizo tras un proceso en el que Barbuy y su productora, Illari Orccottoma, desarrollaron una relación de confianza con Sarhua. No se trató de ir, filmar e irse. Hubo conversaciones constantes con la comunidad, pues el cineasta fue consciente de que, si bien es peruano, hay cierta “extranjería” en el hecho de hacer una película sobre un pueblo que no es el suyo. La idea no era tratar a Sarhua como un territorio del que extraer recursos, como si fuese una mina.

De Sarhua salieron los actores, donde resalta el trabajo de Gisela Yupa, cuya mirada sugiere demasiadas cosas, incluso desde el póster de la cinta. Su cásting fue revelador. “Pusimos la cámara y fue increíble verla en ese momento, cómo se transformó con solo tener la cámara delante. Mostraba algo que era absolutamente impactante, hipnotizante”, dijo el director. Gisela tiene ahora 15 años (filmó la cinta a los 11) y quiere ser actriz. Ella ganó el premio a Mejor presencia en el Festival de cine de Belo Horizonte (Brasil).

Cineasta peruano Leonardo Barbuy, director de «Diógenes».

/ César Campos

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