domingo, febrero 8

A un año y dos meses de que la presidenta Dina Boluarte deje oficialmente el Ejecutivo podría decirse que la mandataria es una sobreviviente en el poder. Y no por sus virtudes de estadista y liderazgo, sino porque las circunstancias han contribuido a que siga en Palacio de Gobierno.

Cuando muchos pensaban que la caída de Dina Boluarte era inminente durante las protestas que su gobierno tuvo que afrontar luego de que asumiera la presidencia de la República el 7 de diciembre del 2022, surgió otra circunstancia mayor: “la estabilidad” que reclamaban muchos, el manejo político de su primer ministro Alberto Otárola y el interés de los congresistas por culminar el período legislativo de cinco años. A esto hay que sumar que el bloque de izquierda con Perú Libre a la cabeza condicionó su voto al adelanto de elecciones, a que se apruebe una asamblea constituyente. Fracasaron en el intento.

Ahora estamos en una nueva etapa y, aunque parecen aislados los pedidos de vacar a la presidenta Dina Boluarte, estos existen en el Congreso. Si bien ha habido antes otros tantos, algunos creen que las cosas ahora podrían ser distintas.

Objetivamente, en el Congreso no existen los 87 votos para vacar a la presidenta, pero no siempre las matemáticas coinciden con el temperamento político del país, que puede cambiar de la noche a la mañana. Uno sabe cómo empiezan las mociones de vacancia, pero nunca cómo terminan.

Si bien van apareciendo señales alentadoras de que se van tomando decisiones firmes en la lucha contra la inseguridad ciudadana, como el abatimiento a tres delincuentes en la Vía Expresa el último martes, en el ejercicio de la presidencia no se percibe ese talante.

La falta de transparencia de la mandataria y algunas decisiones que denotan frivolidad en algunos casos le vienen pasando la factura. Además de las pésimas decisiones políticas al momento de reconfigurar su Gabinete. La salida del exministro de Economía José Salardi fue un error por donde se le mire, y el aumento de sueldo, una monumental metida de pata. Una mención aparte merece el titular del MTC, César Sandoval, quien no parece ser el perfil más adecuado para esta cartera.

A eso añadirle que el gobierno negó el acceso a los oficios que solicitaron el informe al MEF que determinó que el salario de Dina Boluarte pase de S/16.000 a S/35.568. Para el Ejecutivo, estos documentos son confidenciales, negándose así a un pedido de El Comercio amparado en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública. Debe saber la presidenta que todo aquello que implique uso de los recursos públicos no debe mantenerse en secreto (salvo razones de seguridad nacional).

No es novedad que la señora Boluarte prefiera el silencio antes que rendir cuentas, pero debe pensarlo dos veces, sobre todo cuando a las bancadas del Congreso cada vez les será más difícil sostenerla en nombre de la “estabilidad”.

Reaccione, señora. No son los tiempos para una presidenta sobreviviente de mil crisis.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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