El Congreso ha reunido las firmas necesarias para una censura. Si censuran al presidente de la Mesa Directiva, sostienen, cae como presidente de la República.
La Constitución no dice nada de esto. Habla del impedimento del presidente y los vicepresidentes. Entonces, dice, asume el presidente de la Mesa Directiva del Congreso. Cuando eso sucedió la última vez, se trataba de Jerí.
Jerí no puede ser presidente del Perú y presidente del Congreso. Eso vulnera uno de los principios esenciales del Estado de derecho: la separación de poderes.
Si Jerí fuera todavía congresista, podría legislar y fiscalizar al Ejecutivo. Eso sería la destrucción de la democracia y el régimen constitucional.
Si no puede ser ambas cosas, ¿cómo puede ser procesado a través de una censura a la Mesa Directiva?
La Constitución no contiene la palabra “presidente interino”. Tampoco se encuentra la palabra “presidente en transición”. Jerí asumió la presidencia con funciones plenas. No es un semipresidente.
Jerí es un pésimo presidente. Es un presidente demagogo, populista y tramposo. Ha cometido la misma falta que Dina Boluarte: incapacidad para enfrentar la delincuencia.
Como en el caso de Dina Boluarte, esa no es una razón para vacarlo. El motivo de la “censura” ¿tuvo que ver con sus funciones como congresista?
Jerí ha sido acusado de tener vínculos ilegales con empresarios chinos. Son graves acusaciones. También aquellas sobre contrataciones de jóvenes mujeres en el despacho presidencial y en el despacho congresal de Jerí.
Todas estas razones apuntan a la incapacidad moral. Faltaría establecer la condición de “permanente” para vacarlo, al menos formalmente.
El Congreso, sin embargo, quiere censurarlo, como si se tratara de uno de sus pares. La censura requiere la mitad de congresistas del quórum. La vacancia, de 78 votos.
Esta diferencia abismal es la razón de fondo. El Congreso podría sacar a un presidente de la República con 19 votos, por ejemplo. Eso es la dictadura (del Congreso) en su más alta expresión.
Entre las motivaciones de las mociones de censura, se considera que Jerí vulneró la imagen del Congreso o que no cuenta con la idoneidad política “para la conducción del Parlamento”.
Ninguna de estas es motivación válida. El Congreso, simplemente, quiere hacer lo que le da la gana.
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