El deterioro de la institucionalidad en el Perú está comenzando a incidir en variables económicas clave como la inversión y el acceso al financiamiento, coincidieron especialistas durante el foro “¿Y si el Perú se nos va de las manos?”, organizado por Capitalismo Consciente Perú en alianza con Esan.
María Cecilia Villegas, presidenta de Capitalismo Consciente Perú, advirtió que la pérdida de confianza en las reglas de juego tiene efectos directos sobre la actividad económica. “La confianza es el activo invisible del desarrollo”, sostuvo, al explicar que en contextos de incertidumbre “se frena la inversión, el costo del financiamiento sube y la informalidad aumenta”.
En tanto, María Pía Palacios, vicepresidenta de la organización, señaló que el deterioro institucional ha modificado el comportamiento de las empresas. “Cuando viene esa crisis, cambia la lógica: la tenencia se vuelve más importante que la inversión”, afirmó, en referencia a una mayor cautela del sector privado frente a nuevos proyectos.
Villegas también alertó sobre el impacto de las economías ilegales en el funcionamiento de los mercados. Indicó que actividades como la minería ilegal no operan al margen del sistema, sino que se integran a circuitos formales. “El oro ilegal se mantiene en plantas formales y se exporta a través de ‘traders’ formales”, señaló, al advertir que esto distorsiona la competencia y debilita la institucionalidad.
Franco Olcese, socio fundador del Centro Wiñaq, sostuvo que el país muestra una creciente división en su comportamiento electoral. “Empezamos a ver tres países: Lima, el sur y el resto”, indicó, lo que, a su juicio, dificulta la construcción de consensos y la previsibilidad. Olcese también advirtió que el debate público se desarrolla sobre percepciones alejadas de la realidad, lo que dificulta la toma de decisiones informadas y añade incertidumbre al entorno económico.
Paola Bustamante, directora de Videnza Instituto, advirtió que la debilidad del Estado también limita el desarrollo económico. “Solo el 47% de los peruanos tiene acceso a los cinco servicios básicos”, señaló, al subrayar que la falta de servicios impacta en la productividad y en la capacidad de generar oportunidades. Añadió que la limitada capacidad de gestión en el sector público reduce la eficiencia en la provisión de servicios y condiciona el crecimiento.
Por su parte, Rogers Valencia, exministro de Comercio Exterior y Turismo, cuestionó la ineficiencia en la ejecución de proyectos públicos y su costo para la economía. Como ejemplo, mencionó el caso del gasoducto del sur. “Estamos cerca de los US$ 350 millones – US$ 400 millones gastados en un elefante blanco”, afirmó.
Durante el foro, los especialistas coincidieron en que estos factores -la pérdida de confianza, el avance de economías ilegales y la debilidad estatal- configuran un entorno menos favorable para la inversión y el crecimiento, en un contexto en el que, pese a la estabilidad macroeconómica, persisten riesgos estructurales para la economía peruana.













