domingo, septiembre 6

Alfredo Arosemena llegó a Alianza Lima a fines de julio con una promesa: potenciar lo que funciona y corregir aquello que necesita cambios. Sin embargo, apenas un mes después de asumir la administración, el nuevo responsable del club ya tiene sobre la mesa un escenario mucho más complejo de lo que parecía. Un déficit de caja de 25 millones de soles, la obligación de ganar la Liga 1, el futuro de Paolo Guerrero y Pablo Guede y dos proyectos históricos que siguen esperando convertirse en realidad marcarán sus próximos doce meses.

La primera gran tarea será ordenar las finanzas. La reunión entre el Fondo Valores Aliancistas, la administración y los socios activos, realizada el último lunes 31 de agosto, puso sobre la mesa una cifra que generó preocupación: Alianza cuenta con un déficit de caja de 25 millones de soles. No significa, como ha remarcado Arosemena, que el club esté en quiebra, pero sí revela un desfase que obliga a una reorganización.

Según pudo conocer este Diario, de esos 25 millones, 8,5 corresponden a adelantos a proveedores; 9,6 millones a gastos asumidos durante el 2026; y 7,1 millones a un préstamo realizado por la administración anterior. Este último punto es especialmente sensible. El crédito habría sido obtenido con una tasa de interés del 15%, un porcentaje elevado para las finanzas de cualquier institución, y la actual gestión buscará refinanciarlo para reducirlo a aproximadamente 8%.

Arosemena, sin embargo, ha querido enviar un mensaje de tranquilidad. El administrador aseguró que Alianza tiene garantizada la caja para terminar la temporada y que todos los proveedores se encuentran al día. El objetivo es llegar al 2027 con una estructura financiera más ordenada y una caja saneada. Ese será el primer gran examen de una administración que, antes de construir nuevos proyectos, tendrá que demostrar que puede ordenar el presente.

La revisión de la administración anterior también ha abierto otros temas. Uno de ellos es el gasto de 6,2 millones de soles relacionado con la salida de Miguel Trauco, Carlos Zambrano y Sergio Peña tras las denuncias ocurridas en Uruguay y la posterior rescisión de sus contratos.

Otro asunto que generó cuestionamientos fue la relación comercial entre la anterior administración y Gabriel Sapio, representante de Paolo Guerrero, por asesorías externas vinculadas a comunicación. Aunque circularon versiones sobre distintos montos que no han sido confirmados, Arosemena precisó que no se trataba de una relación laboral, sino de servicios comerciales puntuales, vínculo que terminó por mutuo acuerdo con el inicio de la nueva gestión.

Los próximos meses, por eso, también exigirán transparencia. Arosemena no solo deberá administrar los recursos disponibles, sino explicar qué decisiones se tomaron y cómo se utilizarán los fondos del club.

Pero en Alianza Lima las cuentas no son el único termómetro. El fútbol siempre termina imponiendo su propia urgencia. Y la prioridad de Arosemena es clara: ganar la Liga 1.

El administrador dejó la Dirección de Comunicaciones de la Federación Peruana de Fútbol para asumir un cargo en el que el margen de espera es mínimo. Alianza necesita volver a ser campeón nacional después de tres títulos consecutivos de Universitario, su clásico rival.

La presión aumenta porque el club no realizó un mercado de fichajes tan ambicioso como algunos esperaban. Llegó el defensor chileno Nicolás Díaz y retornó Cristian Neira, mientras Guillermo Viscarra dejó el plantel sin que se incorporara un arquero de similar jerarquía. En contraste, otros equipos realizaron movimientos que generaron mayor expectativa.

Arosemena, no obstante, ha dejado claro que confía en el área deportiva y que no pretende intervenir en sus decisiones. Esa misma postura se mantiene respecto a Pablo Guede. Pese a los rumores sobre una eventual salida, este Diario pudo conocer que no existe una decisión en ese sentido.

También será un año decisivo para Paolo Guerrero. Desde inicios de temporada, el entorno del delantero tenía como horizonte la posibilidad de cerrar su carrera al final del año. Su gran deseo sería hacerlo levantando un título con el club del que es hincha. La decisión final dependerá del propio jugador, pero su futuro será inevitablemente uno de los grandes temas de la administración.

Pablo Guede en la derrota de Alianza Lima. (Giancarlo Ávila).

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