El 27 de julio de 1935 nació un club destinado a convertirse en uno de los símbolos más representativos del fútbol peruano. Deportivo Municipal no solo construyó una identidad basada en el buen juego y una hinchada fiel, sino que escribió páginas inolvidables con futbolistas que marcaron época. Por sus vestuarios pasaron Hugo “Cholo” Sotil, Roberto Drago, César Cueto, Franco Navarro, Máximo Mosquera, Héctor Chumpitaz y otras figuras que elevaron el prestigio del cuadro edil.
El 27 de julio de 1935 nació un club destinado a convertirse en uno de los símbolos más representativos del fútbol peruano. Deportivo Municipal no solo construyó una identidad basada en el buen juego y una hinchada fiel, sino que escribió páginas inolvidables con futbolistas que marcaron época. Por sus vestuarios pasaron Hugo “Cholo” Sotil, Roberto Drago, César Cueto, Franco Navarro, Máximo Mosquera, Héctor Chumpitaz y otras figuras que elevaron el prestigio del cuadro edil.
LEE: “Somos más que pelotazos en la altura, hay un plan; nos comparan con Cienciano del 2003, pero aún estamos lejos”: Alejandro Hohberg y el sueño de la Sudamericana
También fue la casa de siete futbolistas que llegaron a disputar una Copa del Mundo con la selección peruana: Sotil, Juan Carlos Oblitas Manzo, Germán Leguía, Franco Navarro, Malásquez, José Cáceda y Aldo Corzo. Sin embargo, 91 años después de su fundación, el panorama es diametralmente opuesto. Municipal vive atrapado en una crisis institucional que parece no tener fin: el último domingo, a un día de su aniversario, cerró su temporada siendo eliminado de la Copa Perú en la etapa departamental.
Durante gran parte del siglo XX, el descenso fue una excepción en la historia del club. Hasta el año 2000 solo había perdido la categoría una vez. A partir de entonces comenzó un deterioro progresivo que terminó por convertir al histórico conjunto limeño en un equipo acostumbrado a pelear fuera de la élite. En poco más de dos décadas acumuló ocho temporadas en Segunda División y cinco participaciones en la Copa Perú, una realidad impensada para una institución que durante 73 temporadas formó parte de la máxima categoría del fútbol nacional.
Imagen de la película «Cholo», de Bernardo Batievsky. El protagonista, Hugo Sotil, con la camiseta del Deportivo Municipal. Foto: GEC
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El punto de quiebre llegó en los últimos años, cuando los problemas económicos dejaron de ser una amenaza para convertirse en una condena. La institución arrastra una deuda superior a los 12 millones de soles, cifra que ha condicionado todas sus decisiones deportivas.
La crisis alcanzó su momento más delicado en 2023, cuando los incumplimientos salariales provocaron la salida masiva de futbolistas, la pérdida de licencias y, finalmente, el descenso de la Liga 1 tras caer frente a Academia Cantolao. A ello se sumaron importantes obligaciones pendientes con la Agremiación de Futbolistas (SAFAP) y la Federación Peruana de Fútbol, compromisos que superaban los 730 mil dólares y que terminaron por agravar el escenario institucional.
Lejos de encontrar estabilidad, Municipal siguió acumulando golpes. Las sanciones administrativas limitaron cualquier intento de recuperación y el proyecto deportivo quedó condicionado por problemas que trascendían lo futbolístico. La creación de la Liga 3 aparecía como una oportunidad para iniciar el camino de regreso, pero tampoco pudo sostenerse allí. Este año, la Comisión de Apelaciones y la Liga Nacional de Fútbol Aficionado (LINFA) ratificaron su descalificación del campeonato debido a incumplimientos económicos, obligándolo a regresar nuevamente a la Copa Perú.
El fallo representó un nuevo retroceso para una institución que hace apenas una década competía regularmente en la Liga 1 y soñaba con volver a torneos internacionales.
Como si la realidad no fuera suficientemente dura, la temporada 2026 terminó convirtiéndose en la más breve de toda su historia. El último domingo, apenas unas horas antes de cumplir un nuevo aniversario institucional, Deportivo Municipal quedó eliminado de la Etapa Departamental de la Copa Perú luego de caer en la tanda de penales frente a Sport Humaya de Barranca. Tras igualar 2-2 tanto en la ida como en la vuelta, el desenlace llegó desde los doce pasos en la denominada Cancha de los Muertos, en Chorrillos, donde el cuadro edil perdió por 4-1.
Con apenas cuatro partidos oficiales disputados durante todo el año, superó incluso el registro negativo de la Copa Perú 2010, cuando había jugado cinco encuentros. La eliminación lo obliga a empezar nuevamente desde la etapa distrital en 2027, mientras espera disputar a fin de año el torneo “Tradición Copera”, que entrega un cupo para la próxima edición de la Liga 3.
La paradoja resulta inevitable. El mismo club que alguna vez enamoró al país con el talento del Cholo Sotil, que disfrutó de la elegancia de César Cueto y que fue protagonista constante del campeonato peruano, hoy pelea simplemente por mantenerse con vida. En medio de las dificultades, la institución encontró en su hinchada el principal sostén.

Fotografía del partido entre calichines de Universitario y Deportivo Municipal de junio de 1948. El niño señalado podría ser Vargas Llosa, aunque el autor de «El Nobel crema» Pablo Fedeli no ha podido confirmar el dato. (Fuente: «El Nobel crema»)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Este lunes, en el día de su aniversario número 91, el mensaje publicado por el club resumió el sentimiento de miles de seguidores: “91 años después, seguimos aquí. Ni el tiempo, ni las caídas, ni las dificultades pudieron con este amor. Porque hay sentimientos que no entienden de categorías, entienden de lealtad”.
En tiempos donde los títulos parecen lejanos y las deudas ocupan el centro de la escena, esa fidelidad se ha convertido en el patrimonio más valioso de Deportivo Municipal. Porque mientras existan hinchas que sigan vistiendo la franja roja con orgullo, la historia del Muni todavía tendrá una oportunidad para escribir un capítulo distinto.



