Rodríguez, quien era vicepresidenta ejecutiva de Maduro, ahora será la presidenta encargada de Venezuela por decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
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Según el TSJ, la falta de Maduro es “temporal”, lo que implica que la vicepresidenta asume las funciones del cargo por hasta 90 días, prorrogables por decisión de la Asamblea Nacional por el mismo periodo de tiempo.

De declararse una falta absoluta de Maduro, la ley obliga a que se convoquen elecciones presidenciales en los 30 días siguientes.
El domingo, Rodríguez fue reconocida por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) como presidenta encargada.
Mediante un comunicado, la FANB aseguró que garantizará la gobernabilidad del país, y a la vez señaló que Maduro es “el auténtico y genuino líder constitucional de todos los venezolanos” y exigió a Estados Unidos su liberación inmediata.
Maduro permanece recluido en una cárcel de Nueva York tras ser capturado en Caracas por Estados Unidos en la madrugada del sábado, en medio de bombardeos en la capital y otras zonas de Venezuela.
Comandos de la Fuerza Delta apresaron a Maduro y a su esposa Cilia Flores. Ambos aparecieron esposados y rodeados de numerosos agentes de seguridad en Nueva York.
En los próximos días Maduro comparecerá ante un juez para enfrentar cargos de narcotráfico y terrorismo.
Lo que busca Estados Unidos
En Estados Unidos, el gobierno de Trump dejó en claro que está dispuesto a trabajar con Delcy Rodríguez siempre que se cumplan los objetivos de Washington, incluido abrir el acceso a la inversión estadounidense en las enormes reservas de petróleo venezolanas.
Trump fue tajante el domingo al advertir que Rodríguez pagará “un precio muy alto” si no coopera con Estados Unidos.
“Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”, dijo Trump a la revista The Atlantic.
Trump sostuvo que no toleraría lo que describió como un rechazo desafiante de Rodríguez a la intervención armada estadounidense que resultó en la captura de Maduro, en alusión a los comentarios emitidos el sábado por la chavista.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, manifestó en una entrevista con NBC que era “prematuro en este momento” hablar de elecciones en Venezuela porque “queda mucho trabajo por delante”.
“Nos importan las elecciones, nos importa la democracia (…) Pero lo que más nos importa, ante todo, es la seguridad, el bienestar y la prosperidad de Estados Unidos”, añadió.
Rubio también sostuvo que Estados Unidos trabajará con los líderes actuales de Venezuela, incluida Rodríguez, si toman “las decisiones adecuadas”.
“Vamos a juzgar todo por lo que hagan, y vamos a ver qué hacen”, manifestó Rubio a CBS News.
“Si no toman las decisiones adecuadas, Estados Unidos mantendrá múltiples palancas de presión para garantizar la protección de nuestros intereses”, añadió.
Al ser interrogado directamente sobre Delcy Rodríguez, Rubio recordó “los objetivos” de Estados Unidos y aseguró que Washington iba a “ver qué va a pasar”.
“Queremos que el narcotráfico cese. No queremos ver llegar más pandillas a nuestro territorio (…) Queremos que la industria petrolera no beneficie a los piratas y a los adversarios de Estados Unidos, sino al pueblo”, insistió Rubio.
“La diferencia” con el gobierno de Maduro es que “la persona que estaba al mando (…) era alguien con quien no se podía trabajar”, añadió Rubio.
Se trata de “alguien que nunca respetó ninguno de los acuerdos que concluyó” y a quien “le ofrecimos, en múltiples ocasiones, la posibilidad de abandonar el poder”, prosiguió.
Con respecto a la líder opositora María Corina Machado, Rubio la descartó como “María Corina Machado es fantástica (…), pero aquí está la realidad a la que nos enfrentamos, la realidad inmediata que es que, lamentablemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato».
Rubio precisó que en este momento no hay tropas de Estados Unidos en Venezuela, dijo que se mantendrá el bloqueo petrolero ordenado por Trump y que las fuerzas militares seguirán disparando contra las lanchas que transportan droga en el Caribe y el Pacífico.
Por la noche, Rodríguez tendió la mano a Estados Unidos tras una reunión de Consejo de Ministros en la que participaron pesos pesados del chavismo como el ministro de Defensa Vladimir Padrino y el titular del Interior Diosdado Cabello.
Rodríguez invitó al Gobierno de Trump a trabajar conjuntamente en una “agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera».
“Presidente Donald Trump: nuestros pueblos y nuestra región merecen la paz y el diálogo, no la guerra. Ese ha sido el predicamento del presidente Nicolás Maduro y es el de toda Venezuela en este momento”, añadió.
¿Gobierno de transición o Delcy Rodríguez?
Para el analista venezolano Víctor Rodríguez Cedeño, ex representante de su país ante la ONU, la decisión de Trump de no mencionar la recuperación de la democracia en Venezuela como prioridad inmediata tras el arresto de Maduro no implica un giro de fondo en la política estadounidense, sino una estrategia gradual orientada a una transición controlada.
“Se ha dado un paso muy importante, que es el fin de Maduro”, sostiene a El Comercio Rodríguez Cedeño, aunque advierte que el escenario actual no corresponde todavía a una transición democrática plena, sino a una etapa intermedia. “Debe haber un período de transición. El país está institucionalmente muy deteriorado y no se puede pasar de un extremo a otro de forma automática”, explica.
El analista afirma que, pese al silencio inicial de Trump sobre la democracia, el respaldo de Washington a una salida democrática es firme. “Venezuela es un factor de estabilidad o inestabilidad regional. Por eso, el apoyo a la transición democrática es indudable, confiable, y no solo político, sino también económico”, señala, en referencia a los mensajes sobre inversión y cooperación energética.
En ese contexto, Rodríguez Cedeño considera que Estados Unidos busca primero estabilizar el poder antes de activar el calendario político. “La lógica es clara: salimos de Maduro, entramos en una etapa de transición, se apoya esa transición y luego se restablece plenamente la democracia”, resume. Incluso menciona la posibilidad de una junta de transición integrada por figuras venezolanas neutrales que faciliten el proceso.
Consultado sobre la posibilidad de que Delcy Rodríguez encabece esa transición, el analista es tajante: “No creo que ella vaya a liderarla”. Aclara que, desde el punto de vista constitucional, podría asumir temporalmente por sucesión, pero eso no la convierte en una figura de consenso ni en una interlocutora confiable para Estados Unidos. “Tiene una representación muy minoritaria y no hay confianza en ella, ni siquiera desde Washington. Su discurso reciente fue abiertamente antiestadounidense”, subraya.
Por su parte, Francesco Tucci, docente de Ciencias Políticas y de Relaciones Internacionales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), advierte que el arresto de Maduro abre una zona gris de enorme incertidumbre política en Venezuela. En entrevista con este medio, subraya que, pese al impacto simbólico de la detención, no hay señales claras de una transición democrática inmediata, ni de un desmantelamiento del chavismo como sistema de poder.
“El tono del mensaje de Trump fue distinto al esperado. No parece que democratizar el país sea una urgencia para él en este momento”, sostiene.
Según el analista, el escenario actual está lejos de un cambio de régimen. “Maduro ha sido desplazado, pero la cúpula chavista sigue presente en el país. No estamos frente a una ruptura del sistema”, afirma. En ese contexto, plantea una de las grandes incógnitas: qué papel jugará Delcy Rodríguez. “¿Colaborará con Estados Unidos o no? Esa es una de las preguntas centrales. Hay demasiados puntos grises”.
Tucci es cauteloso frente a las lecturas triunfalistas. “Algunos ya celebran la caída del chavismo, pero hay que tener mucho cuidado. Lo que se ha derrumbado es el líder. Detrás de Maduro hay una estructura articulada que permanece”, remarca.
¿El chavismo está acabado?
Rodríguez Cedeño considera que el chavismo atraviesa una fase de agotamiento profundo. “Está agotado como esquema político y como movimiento popular. Ya no tiene ideología, lo que queda es una estructura de intereses”, sostiene. A su juicio, el respaldo que aún conserva responde más al miedo y a la coerción que a una adhesión genuina.
“El chavismo está dividido, sin rumbo y enfrentado internamente por cuotas de poder”, afirma Rodríguez Cedeño. “Sin Maduro como figura central, su capacidad de sobrevivir políticamente es mínima”.
Tucci cree lo contrario y considera que el chavismo puede sobrevivir sin Maduro. “Hay otros líderes que pueden asumir el rol visible. Maduro era la cara del grupo, no el grupo en sí”, señala. Por eso, insiste en la prudencia: “Estados Unidos ha demostrado capacidad para neutralizar a Maduro, pero el problema de fondo no está resuelto. La cúpula sigue ahí y no sabemos qué se está negociando ni en qué términos”.
“Hay demasiada información que no tenemos. Por eso, cualquier evaluación apresurada sobre el futuro de Venezuela puede ser profundamente equivocada”, enfatiza Tucci.
¿Trump va por el petróleo venezolano?
Sobre el petróleo, Rodríguez Cedeño advierte que las declaraciones de Trump se prestan para las malas interpretaciones. “El petróleo es venezolano, es propiedad del Estado y eso no está en discusión”, afirma. A su juicio, cuando Washington habla de incentivar a sus petroleras, se refiere a cooperación, explotación conjunta y recuperación de activos, no a una apropiación de los recursos. “Ha habido torpeza comunicacional, pero no una intención real de ‘quedarse’ con el petróleo venezolano”, puntualiza.
Tucci relativiza que el petróleo sea el motor principal de la operación contra Maduro. “Estados Unidos importa más petróleo de Canadá y Arabia Saudita que de Venezuela. Incluso antes del primer mandato de Trump, Washington seguía comprando crudo venezolano. El argumento del petróleo por sí solo no convence”.
Para Tucci, el factor decisivo es China. Recuerda que Beijing ha invertido más de 50.000 millones de dólares en Venezuela y tiene una participación significativa en el sector energético. “Un eventual cambio de régimen golpearía duramente los intereses chinos. Ahí está el verdadero eje geopolítico”, explica. A ello suma la presencia de Irán como socio estratégico de Caracas.
En esa línea, interpreta el discurso de Trump como una reactualización de la Doctrina Monroe. “Cuando habla de ‘América para los americanos’, está enviando un mensaje claro: China e Irán no deben meterse en la región. Es una versión 2.0 de la Monroe”.




