lunes, abril 13

Los comicios presidenciales suelen impactar el desempeño de los activos financieros locales, generando episodios de volatilidad, al menos de forma temporal. Basta recordar los “escenarios de estrés” de 2011 y 2021, cuando candidatos percibidos como “anti-mercado” avanzaron a segunda vuelta. En esos momentos, el nerviosismo se reflejó rápidamente: caídas bursátiles superiores al 15%, depreciación cambiaria cercana al 10% y alzas en tasas soberanas de hasta 100 puntos básicos. Las variables locales tienden a desacoplarse del entorno global. Sin embargo, en ambos casos, cierta moderación posterior permitió recuperar la estabilidad en los mercados financieros.

Los comicios presidenciales suelen impactar el desempeño de los activos financieros locales, generando episodios de volatilidad, al menos de forma temporal. Basta recordar los “escenarios de estrés” de 2011 y 2021, cuando candidatos percibidos como “anti-mercado” avanzaron a segunda vuelta. En esos momentos, el nerviosismo se reflejó rápidamente: caídas bursátiles superiores al 15%, depreciación cambiaria cercana al 10% y alzas en tasas soberanas de hasta 100 puntos básicos. Las variables locales tienden a desacoplarse del entorno global. Sin embargo, en ambos casos, cierta moderación posterior permitió recuperar la estabilidad en los mercados financieros.

Aunque aún no se conocen los resultados de la primera vuelta al momento de escribir este artículo, el comportamiento actual de los activos ha estado más bajo la influencia de factores internacionales que de locales. En este contexto, ¿cómo tomar decisiones de inversión en la antesala de la segunda vuelta?

Primero, es clave evitar decisiones apresuradas por nerviosismo. Deshacer inversiones en momentos de alta volatilidad rara vez resulta rentable. La experiencia muestra que muchos inversionistas pierden los rebotes posteriores del mercado. Por ello, es fundamental respetar el apetito de riesgo definido inicialmente.

Segundo, se debe evitar “jugarle al mercado” cuando existen necesidades de liquidez de corto plazo. Si se requiere realizar operaciones, como cambiar moneda para cubrir gastos próximos, es preferible hacerlo de inmediato. Intentar anticipar mejores condiciones puede resultar contraproducente en un entorno dominado por encuestas y cambios en el discurso político.

Tercero, la diversificación cobra aún mayor relevancia. Reducir el sesgo local y ampliar la exposición a activos internacionales ayuda a mitigar riesgos asociados al ciclo político. Asimismo, priorizar sectores más resilientes –como aquellos vinculados a la demanda interna– puede ofrecer mayor estabilidad frente a sectores más expuestos a cambios regulatorios o políticos.

En suma, mantener coherencia con el perfil de riesgo, evitar decisiones impulsivas y construir un portafolio diversificado son claves para navegar la volatilidad electoral con mayor tranquilidad.

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