La expresidenta boliviana gobernó entre los años 2019 y 2020. Áñez era senadora y llegó a la jefatura de Estado tras la renuncia de Evo Morales, siendo su mandato uno de transición. Su gobierno fue golpeado por la pandemia de COVID-19, escándalos de corrupción, manifestaciones y conflictos diplomáticos.
La gestión de Jeanine Añez acusó de sedición e instigación del caos social a Morales y su entorno. En el breve mandato de la política de derecha se produjeron protestas que fueron duramente reprimidas y ocasionaron la muerte de una veintena de personas.
La llegada al poder de Luis Arce con el Movimiento Al Socialismo de Morales, supuso la derogación de las reformas que intentó introducir Áñez y el inicio de los procesos legales en su contra por una variedad de delitos: incumplimiento de deberes, ir contra la Constitución, genocidio, corrupción y sedición.
La exsenadora fue condenada finalmente a 10 años de cárcel en un primer juicio ligado a su llegada a la presidencia. Fue hallada culpable por cargos de resoluciones contrarias a la Constitución y no cumplir sus deberes, teniendo pendientes otros procesos. Actualmente purga su pena en una prisión de La Paz.


