Una tradición familiar que data del siglo XIX hizo que José Taica Sánchez postergue todo y se dedique a preservar algo que hoy forma parte de la indentidas cultural de Cajamarca: las marionetas. Por medio de gestiones y reuniones, consiguió un espacio en el que hoy funciona el Museo de la Marioneta en el corazón de la ciudad donde inició la caída del imperio incaico.
Una tradición familiar que data del siglo XIX hizo que José Taica Sánchez postergue todo y se dedique a preservar algo que hoy forma parte de la indentidas cultural de Cajamarca: las marionetas. Por medio de gestiones y reuniones, consiguió un espacio en el que hoy funciona el Museo de la Marioneta en el corazón de la ciudad donde inició la caída del imperio incaico.
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Taica era un ingeniero agrónomo que encontró en las marionetas una nueva motivación. Daba charlas a distintas comunidades y por medio de sus espectáculos, podía tener más llegada que en una simple charla de 15 o 20 minutos. Adaptaba cada presentación con las marionetas a las necesidades del lugar.
“Mi sueño es hacer un centro cultural de la marioneta”.
José Taica Sánchez
Sueña con que su museo de marionetas forme parte del circuito turístico cajamarquino y quiere que ese arte se expanda por medio de sus enseñanzas y divulgación. La labor no es sencilla, pero cada persona que ve sus espectáculos y le deja una reseña positiva, o comparte el museo boca a boca, ya es ganancia.
Historias cajamarquinas, bailes y expresiones artísticas de la región y una música que ambientan el espectáculo, hacen del Museo de la Marioneta una parada corta, pero obligatoria a quien visite la ciudad.