Con la urgencia de arreglar el futuro inmediato de una selección vulnerada por los malos resultados y un cada vez más reducido universo de convocables, Mano Menezes entiende que su margen de error en la selección peruana es mínimo. El nuevo seleccionador inicia su proyecto con una tarea urgente: ampliar el mapa de convocables. Entre la observación del torneo local, la búsqueda de talentos en el exterior y la renovación generacional, la meta es reconstruir una identidad de juego con miras al 2030.
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Por eso desde el primer día en que pisó Lima, él y su equipo de trabajo no han parado de profundizar en aquello que pretenden sea la base de un cambio progresivo y de pocos sobresaltos: el material humano.
Si algo tiene Mano a favor de sus antecesores es tiempo. A diferencia de los proyectos fallidos de Reynoso, Fossati e incluso Ibáñez; el brasileño de 63 años cuenta con más de 12 meses sin competencias oficiales para experimentar y adaptar su filosofía de juego en una selección que, tras forjar una identidad probadamente efectiva con Gareca, terminó siendo desmantelada y perdida en la confusión de entrenadores posteriores con visiones opuestas. La pregunta, por supuesto, apunta al cómo reconstruir una cultura de juego con pocos jugadores.
Por lo pronto, Mano ya aplicó una variante: su gira en la búsqueda de jugadores la inició en el torneo local y no en el extranjero. Así, el seleccionador fue visto en estadios de Lima y Cusco reconociendo jugadores. Según pudo conocer este Diario, en esa búsqueda minuciosa por el torneo local, quien más lo convenció fue Jairo Vélez, un perfil idóneo para el 4-2-3-1 que ya mastica el brasileño para la Bicolor. Su uno contra uno, subversivo para las defensas, podría funcionar con creces detrás del ‘9’ Valera.
Lo dijo Ferrari y no lo ha descartado Menezes. La opción de jugar algunos partidos de local en las Eliminatorias es eso, una opción. La alternativa está puesta sobre el escritorio en la Videna y nadie la descarta.
Por parte del entrenador, la chance de jugar en Cusco no le disgusta. Quizá algún amistoso primero, luego orientar los esfuerzos a que sea una plaza para las Eliminatorias. Hay estadio, hay público y hay un componente que nunca ha terminado de jugar a nuestro favor en partidos oficiales: la altura.
El primer gran condicionante es que la mayoría de convocados juega en el llano y el tiempo de adaptación es mínimo. El segundo es esperar finalmente cuál será el formato de las eliminatorias. Quizá si se mantiene el de toso contra todos, con Brasil y Argentina como oponentes, tenga más sentido utilizar la altura para buscar un beneficio extra.
Mano Menezes y el Proyecto 2030 para llevar a la selección peruana de vuelta a un Mundial (Crédito: Antonio Tarazona, GEC).
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En ese difícil oficio de administrar sabiamente la pobreza, la FPF ha puesto especial interés en consolidar el trabajo de búsqueda y captación de futbolistas con raíces peruanas por el mundo. Lo confirmó Manuel Barreto, jefe de la Unidad Técnica de Menores, hace unos días: “Más de 150 chicos con raíces peruanas han sido contactados en el extranjero en los últimos ocho meses”.
El número, sin embargo, sigue siendo una estadística hasta que no se traslade a la lista de convocados. Precisamente mañana, Mano anunciará su primera lista con miras a los amistosos ante Senegal (28 de marzo) y Honduras (31 de marzo).

Mano y el reto de rejuvenecer la selección y devolverla al plano competitivo (Crédito: Antonio Tarazona, GEC).
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La posibilidad de que regrese Renato Tapia es mínima, mientras que desde Brasil se apunta al retorno de André Carrillo y la consolidación de Erick Noriega como uno de los nuevos pilares de esta recomposición bicolor. Bassco Soyer (19 años), Marco Huamán (23) y Adrián Ugarriza (29) figuran entre las posibles novedades.
Con un torneo local que cada vez apuesta menos por los proyectos juveniles, Mano entiende que la oportunidad está en el exterior. En ese tránsito las exigencias son varias: consolidar jóvenes promesas como Fabio Gruber o Felipe Chávez y rejuvenecer una selección que en la última Eliminatoria ostentaba el promedio de edad más alto del continente. Es cierto, la experiencia todavía pesa en el vestuario, pero el presente exige mirar hacia adelante. Encontrar ese equilibrio será el eje de una gestión que apunta a clasificar al Mundial 2030.
Mano Menezes y el Proyecto 2030 para llevar a la selección peruana de vuelta a un Mundial (Crédito: Antonio Tarazona, GEC).




