Hay un buen ambiente en la literatura peruana. En un país en que la homofobia deja huellas y traumas, y con una discriminación interiorizada, el territorio de la ficción se diversifica y complejiza. Desafiando prejuicios y autores locales denuncian estigmas, profundizan en las relaciones y el VIH, comparten su mirada sobre la aceptación propia y la salida del armario. En un país donde se nos educa para creer que las relaciones heterosexuales son las únicas posibles, nuevos creadores se animan a romper el modelo buscando otras formas de placer.
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- Teddy Crownchield | “Duque” (1934), de José Diez-Canseco
El protagonista es Teddy un joven de veinticinco años que pertenece a la oligarquía limeña de los años veinte y que ha retornado de un largo viaje a Europa. En Lima frecuenta el Country Club con sus acomodados amigos, en un contexto de relaciones sentimentales de escándalo para la conservadora capital. El punto de quiebre será su relación homosexual con Carlos Astorga, que al ser descubierto, le obligará a volver a Europa.
- “Cara de Ángel” | “Los Inocentes” (1961), de Oswaldo Reynoso
“Metió la mano en los bolsillos y se sintió más hombre que nunca”. Para Cortázar, esta frase pinta de cuerpo entero al joven personaje. “Lo que está en juego en “Los Inocentes” es retratar la hombría desde la lógica urbana y criolla de la Lima de los años 60″, señala.
- “El Rosita” | “El Sexto” (1961), de José María Arguedas
Apenas descrito con tres o cuatro pinceladas, tiene un rol importante en la ficción carcelaria del escritor huancavelicano. “Se trata de un negro grande, que canta como un ángel, pero que es capaz de destazar a cualquiera. De repente, el joven protagonista entra a la prisión, en el piso de los presos políticos, y escucha cantar aquella voz maravillosa. Le dicen: “es el Rosita”. En su particular manejo del lenguaje, Arguedas juega con los pronombres para marcar la ambigüedad del personaje”, explica Juan Carlos Cortázar.
- “Eduardo” | “El cuerpo de Giulia-no” (1971), de Eduardo Eielson
Veintidós capítulos sin orden cronológico, que responden a las emociones y recuerdos de Eduardo, el narrador, en permanente desconfianza con el lenguaje. Narra su relación con Giuliano, quien lo inicia sexualmente en la juventud, para luego convertirse, años después, en un empresario obeso y vulgar. Paralelamente, cuenta su relación con Giulia, nínfula que aparece muerta en Venecia.
- “Mayta” | Historia de Mayta (1984), de Mario Vargas Llosa
Reconstrucción de la figura del trotskista peruano Alejandro Mayta, que en 1958 inició una intentona revolucionaria y que tras ser detenido varias veces, termina su vida en el olvido. Vargas Llosa revela los turbios mecanismos de la lucha política y el delirio ideológico de un visionario cuya conmovedora peripecia personal y su culposa homosexual, se inscribe en un doloroso contexto histórico.
- “La Chunga” | “La Chunga” (1986), de Mario Vargas Llosa
Una de las mejores obras de teatro de Mario Vargas Llosa nos presenta personajes y realidades situados en un pueblo de Piura, en tiempos marcados por los tabús sobre el sexo, el machismo, el desdén de una sexualidad diferente y las mujeres independientes. “A pesar de que MVLL no es un escritor que se pueda identificar con la tradición LGBT, podríamos decir que La Chunga es el gran personaje dentro de ella”, señala Anahí Barrionuevo.
- “Peluquera travesti” | “Salón de Belleza” (1994), de Mario Bellatín
Un peluquero trans inaugura un salón de belleza que pronto goza de una nutrida clientela femenina. Por las noches, él y sus dos empleados se visten de mujeres y salen a prostituirse. Entre tanto, una desconocida enfermedad diezma a su comunidad con rapidez, motivo por el cual el protagonista siente la necesidad de hospedar a los moribundos en su salón, convertido en “moridero”. “Es un gran personaje. No recuerdo si tiene nombre, pero puedo verla caminar. La genialidad de Bellatín fue convertir el estereotipo de la peluquera travesti, en un personaje literario de profunda humanidad y compasión”, dice Cortázar.
- Gabriel Barrios | “La Noche es Virgen” (1997), de Jaime Bayly
Gabriel Barrios vive en Lima y se escapa de vez en cuando a Miami para participar de orgías de shopping. Amoral hijo de la burguesía local, este joven famoso de la televisión, confeso gay aunque no le son indiferentes las chicas guapas, sobrelleva la machista sociedad limeña. “Me parece una novela interesante, desde el punto de la construcción de un lenguaje de la clase media ochentera”, señala Cortázar.
- Berlín Newman | “El síndrome de Berlín” (2012), de Dany Salvatierra
Femme fatale norteamericana, superestrella excesiva que deambula por las calles de Lima, tiene dentro de sí el germen de un síndrome venéreo que amenaza con acabar con la humanidad.
- Silvia Li | La flor artificial (2016), de Dee Sophie Canal y Christiane Félip Vidal
Poeta arequipeña, amiga de los surrealistas en París, amante de Man Ray, luego curandera en la selva amazónica. La novela desarrolla la extraordinaria vida de Silvia Li, amiga de César Moro, rica en extravagancias, excentricidades y desafíos a la conservadora moral de la época. “Aunque el lesbianismo no es el tema central, presumimos que lo es. Toda la propuesta de la novela es plasmar la libertad irreprimible”, señala Barrionuevo.
Además…
A saber
La Marcha del Orgullo LGBTI+ Lima 2026 será el sábado 27 de junio. La partida será a las 3 p.m. en la Av. De La Peruanidad (Campo de Marte). Puedes saber más en @marchadelorgullolima.
AclaracionesEste artículo se publicó originalmente el 28 de junio del 2021 en el suplemento «Luces».













