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Un sorprendente hallazgo arqueológico en la región Cusco podría cambiar lo que se conoce sobre los últimos años del Imperio Inca. Se trata de T’aqrachullo o Ancocagua, un asentamiento ubicado a 225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu que, según recientes investigaciones, sería hasta cuatro veces más grande que la ciudadela inca.
Un sorprendente hallazgo arqueológico en la región Cusco podría cambiar lo que se conoce sobre los últimos años del Imperio Inca. Se trata de T’aqrachullo o Ancocagua, un asentamiento ubicado a 225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu que, según recientes investigaciones, sería hasta cuatro veces más grande que la ciudadela inca.
La revelación fue difundida por la revista National Geographic en un reportaje titulado “Dentro de la búsqueda de la ciudadela perdida de los incas”, escrito por el periodista Alejandro Muñoz. El informe detalla que el sitio arqueológico se encuentra sobre una meseta del cañón del río Apurímac y habría funcionado como un importante centro político, económico y religioso del Tahuantinsuyo.

Descubren en Perú una posible fortaleza perdida de los incas con templos, oro y 600 estructuras. Foto: Arturo Rodríguez / National Geographic / Andina
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De acuerdo con la publicación, las ruinas de T’aqrachullo abarcan unas 17.4 hectáreas, una extensión que la convierte en una de las mayores ciudades incas descubiertas hasta ahora. “Las ruinas se extienden por 17.4 hectáreas, incluyendo una zona a lo largo de la base de la meseta, lo que hace que T’aqrachullo sea aproximadamente cuatro veces más grande que Machu Picchu”, señala el reportaje.
Durante más de tres décadas, arqueólogos recorrieron la zona sin éxito de algún hallazgo. Solo encontraban fragmentos de cerámica y estructuras dispersas. Sin embargo, todo cambió en septiembre de 2022, cuando el arqueólogo Dante Huallpayunca lideraba excavaciones en uno de los recintos de piedra cuando uno de sus asistentes gritó: “¡Jefe! ¡Hemos encontrado algo!”. Poco después apareció un brillo dorado bajo la tierra. El equipo descubrió cerca de 3,000 lentejuelas de oro, plata y cobre que habían permanecido enterradas durante siglos.
Uno de sus asistentes alertó al equipo tras encontrar un brillo dorado bajo la tierra. Poco después, los arqueólogos descubrieron cerca de 3,000 lentejuelas de oro, plata y cobre enterradas durante siglos. “Muchos arqueólogos nunca encuentran nada parecido en toda su carrera”, afirmó Huallpayunca tras el descubrimiento.
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Los especialistas determinaron que las piezas fueron elaboradas a inicios del siglo XVI y habrían sido utilizadas como adornos ceremoniales de la élite inca. El hallazgo provocó una reevaluación total del sitio arqueológico. Hasta ahora, las excavaciones han permitido descubrir cerca de 600 estructuras, entre viviendas, tumbas, recintos ceremoniales y santuarios religiosos, además de diversos objetos de metales preciosos.
Los recientes descubrimientos fortalecieron la hipótesis de que T’aqrachullo no era un asentamiento menor, sino un importante centro político, económico y religioso del Imperio Inca. Algunos investigadores consideran incluso que el lugar podría corresponder a la legendaria ciudadela de Ancocagua, mencionada en antiguas crónicas coloniales españolas como uno de los templos más sagrados del Tahuantinsuyo.
National Geographic revela hallazgo de una enorme ciudadela inca oculta cerca del río Apurímac. Foto: Arturo Rodríguez / National Geographic / Andina
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La ubicación estratégica del complejo, cerca de la confluencia de tres ríos y conectado al extenso sistema de caminos incas, refuerza la teoría de que tuvo un papel clave en la organización del imperio.
La posible relación entre T’aqrachullo y Ancocagua ha despertado gran interés entre historiadores y arqueólogos. Según relatos de la época colonial, Ancocagua habría sido escenario de una violenta batalla durante los últimos años del Imperio Inca.
El explorador de National Geographic y especialista en religión inca Johan Reinhard investigó durante años el paradero de este sitio ceremonial basándose en antiguos manuscritos. Uno de ellos fue la Crónica del Perú, escrita en 1553 por el cronista español Pedro Cieza de León, quien describió Ancocagua como uno de los cinco templos más importantes del Imperio Inca, además de un lugar rico en oro y plata.
Hallan en Cusco una ciudadela inca cuatro veces más grande que Machu Picchu: el misterio de T’aqrachullo. Foto: Arturo Rodríguez / National Geographic / Andina
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Otro manuscrito hallado en España en 1987 relató una feroz rebelión inca en Ancocagua tras la conquista española encabezada por Francisco Pizarro. Según el documento, los españoles sitiaron la fortaleza bloqueando alimentos y agua hasta tomar el control del lugar.
Las crónicas señalan que muchos habitantes prefirieron lanzarse desde los acantilados antes que rendirse. En 1998, Reinhard publicó un artículo en el que sostuvo que T’aqrachullo coincidía con las descripciones geográficas de la legendaria Ancocagua.
La arqueóloga Alicia Quirita fue una de las primeras investigadoras en estudiar T’aqrachullo durante la década de 1990, cuando el lugar aún era utilizado como pastizal y permanecía cubierto por vegetación. “Era una zona completamente abandonada, cubierta de vegetación”, recordó Quirita.
National Geographic revela hallazgo de una enorme ciudadela inca oculta cerca del río Apurímac. Foto: Arturo Rodríguez / National Geographic / Andina
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Junto a la investigadora Maritza Candia, recorrió varios sitios arqueológicos de Cusco mientras desarrollaban sus tesis universitarias. Ambas identificaron en T’aqrachullo restos incas y fragmentos de cerámica vinculados a la cultura Wari, un hallazgo considerado inusual para la zona.
“El material que encontramos en la superficie era fantástico”, señaló la profesora de arqueología en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco.
Poco después, la arqueóloga conoció a Johan Reinhard, quien buscaba pistas sobre Ancocagua. Tras visitar T’aqrachullo, el investigador quedó convencido de que la geografía coincidía con las descripciones de los conquistadores españoles.
Las excavaciones impulsadas por el Ministerio de Cultura cobraron mayor relevancia tras el hallazgo de las lentejuelas de oro. El proyecto quedó bajo la dirección del arqueólogo Emerson Pereyra, quien anteriormente trabajó durante 12 años en Machu Picchu.
En 2023, el equipo descubrió los cimientos de un gran templo ceremonial construido hace aproximadamente 2,000 años. La estructura habría sido utilizada no solo por los incas, sino también por culturas anteriores como los Wari y los Qolla.
Dentro del templo se hallaron restos de una fuente ceremonial, pepitas de oro, figurillas de llamas y láminas de crisocola trabajadas con forma de pumas. “Nunca vi nada en Machu Picchu comparado con lo que hemos encontrado en T’aqrachullo. Es asombroso”, afirmó Pereyra.




