Cusco concentró esta semana la atención nacional sobre la conservación regional. Mientras la región acogió el III Congreso Nacional de Áreas de Conservación Regional (ACR), sus autoridades avanzan en la propuesta para crear Bosques del Araza, un nuevo espacio de conservación de aproximadamente 56 mil hectáreas que podría convertirse en la sexta ACR de Cusco y la número 40 del país.
Entre el 6 y el 9 de setiembre, autoridades, especialistas y representantes de distintas regiones participaron en este encuentro, considerado uno de los principales espacios de coordinación para fortalecer la gestión de las ACR y su contribución al desarrollo de las poblaciones locales.
Actualmente, el Perú cuenta con 39 Áreas de Conservación Regional en 18 regiones, que en conjunto protegen una superficie equivalente aproximadamente a la región Piura. Además de conservar ecosistemas y especies, estas áreas contribuyen a garantizar servicios esenciales como el agua y generan oportunidades para actividades sostenibles como el turismo, la pesca y la agricultura. Solo en el último año, se aprobaron planes de negocio vinculados a las ACR por más de S/650 mil.
Bosques del Araza: 56 mil hectáreas bajo propuesta de conservación
En Cusco, uno de los principales retos es concretar la creación de Bosques del Araza, ubicada en el distrito de Camanti, provincia de Quispicanchi, entre los 500 y 4.000 metros sobre el nivel del mar.
La propuesta se extiende alrededor de la cuenca del río Araza y busca proteger bosques de alta biodiversidad, donde habitan especies como el oso de anteojos, el tapir y el jaguar, además de importantes fuentes de agua para las poblaciones de la zona.
“Actualmente trabajamos en la socialización del expediente técnico de justificación y la zonificación preliminar, involucrando a diversos actores a nivel local, regional y nacional”, señaló el biólogo Israel Aragón, responsable de impulsar la propuesta desde el Gobierno Regional de Cusco.
La futura ACR también tendría un papel estratégico frente a los efectos de eventos climáticos extremos. La conservación de los bosques permite mantener las fuentes de agua y reducir la vulnerabilidad ante derrumbes, deslizamientos y huaycos que podrían afectar ríos, centros poblados y vías de comunicación como la Carretera Interoceánica.
El III Congreso Nacional de ACR busca precisamente impulsar este tipo de iniciativas y generar nuevas oportunidades para que la conservación se traduzca en beneficios concretos para las poblaciones locales, mediante negocios sostenibles, fortalecimiento de capacidades y mayores recursos para control y vigilancia.
La propuesta de Bosques del Araza cuenta con el soporte técnico de organizaciones como Conservación Amazónica – ACCA y representa una oportunidad para que Cusco amplíe la protección de sus ecosistemas y fortalezca la seguridad hídrica de miles de personas.



