Hace unos días, fui con mi hija a un centro comercial ubicado en una concurrida avenida, con muchos autos y transeúntes yendo de un lugar a otro. Al intentar cruzar la calle, nos topamos con un semáforo sonoro, uno de los pocos instalados en nuestra ciudad, que tienen por objetivo facilitar el cruce peatonal a las personas con discapacidad visual. Mi comentario positivo fue inmediatamente interceptado por mi hija quien incrédula me dijo “pero si no hay líneas guía en el piso para quienes usan bastón, y los conductores no respetan los semáforos. Lo más probable es que la persona invidente requiera ayuda. El semáforo sonoro no sirve de mucho”. La falta de confianza arruina las mejores ideas.
Hace unos días, fui con mi hija a un centro comercial ubicado en una concurrida avenida, con muchos autos y transeúntes yendo de un lugar a otro. Al intentar cruzar la calle, nos topamos con un semáforo sonoro, uno de los pocos instalados en nuestra ciudad, que tienen por objetivo facilitar el cruce peatonal a las personas con discapacidad visual. Mi comentario positivo fue inmediatamente interceptado por mi hija quien incrédula me dijo “pero si no hay líneas guía en el piso para quienes usan bastón, y los conductores no respetan los semáforos. Lo más probable es que la persona invidente requiera ayuda. El semáforo sonoro no sirve de mucho”. La falta de confianza arruina las mejores ideas.
Algo similar sucede con las medidas decretadas ante la crisis energética. Cerrar los colegios y declarar clases virtuales puede tener cierta lógica, considerando que en la experiencia práctica gran parte de estudiantes y profesores no reside en el distrito donde se imparten las clases; pero ¿tenemos certeza de ello?, ¿existen registros o estadísticas que respalden esa situación? Además ¿esta información es conocida por la población? Sumado a ello, ¿cuánto nos queda realmente de reservas de gas, gasolina y energía a nivel nacional?, ¿existe forma de saber con seguridad? Y más aún, ¿quedarse en casa realmente es parte de la solución?, ¿el consumo de electricidad en casa no afecta también la crisis energética?
De acuerdo con el último informe del INEI Perú: Percepción Ciudadana sobre Gobernabilidad, Democracia y Confianza en las Instituciones (Julio – Diciembre 2025), sólo el 32,8% confía en el Ministerio de Educación y el 78,1 % considera mala o muy mala la gestión del gobierno central. Con poca información y falta de credibilidad, resulta difícil sumar en los momentos más inciertos.
Y aun cuando nos parece bastante lejano, guardamos en nuestro subconsciente ese 15 de marzo del 2020, el día que el Perú se declaró en emergencia, y los estudiantes dejaron de ir a las aulas durante 2 años. Y la solución no dependía del comportamiento de uno, sino del comportamiento de todos. La desconfianza no es solo hacia las autoridades sino también hacia nuestros pares.
Ante tiempos inciertos, la vía para generar confianza es el diálogo informado, que debe empezar antes de cualquier medida. Los COEN y las mesas de concertación multisectoriales no se deben activar sólo en emergencia o durante ella, sino que deben ser una práctica común y frecuente, más aún en periodos electorales, y contar con la mayor información posible. Facilitar el diálogo informado es generar vías más seguras allí donde hay oscuridad, y la ciudadanía merece más certeza y claridad para ser dueños de sus propios destinos.




