viernes, febrero 13

Cuba se encuentra en medio de una crisis energética agravada por las sanciones de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro. El petróleo que Venezuela suministraba a la isla ha dejado un vacío. ¿Qué rol están asumiendo sus aliados históricos, China y Rusia, frente a esta coyuntura?

La administración de Donald Trump ha tomado medidas que afectan de manera directa el suministro de crudo a Cuba, en un momento en que la isla afronta apagones generalizados que podrían dejar sin electricidad a más del 60% del territorio en los momentos de mayor demanda, según previsiones oficiales.

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Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por parte de Estados Unidos y la posterior estrategia para intervenir el crudo venezolano, la Administración interina de Caracas dejó de enviar combustible a La Habana, de quien era principal proveedor.

Además, Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a cualquier país que continúe enviando crudo a la isla, lo que llevó a México a suspender sus envíos.

“Cuba está a punto de caer, es una nación que está muy cerca del colapso”, dijo el mandatario republicano a finales de enero, semanas después de ordenar el derrocamiento de Maduro. “Obtenía su dinero de Venezuela, obtenía el petróleo de Venezuela, pero ya no lo tienen”, agregó.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, por su parte, reconoció que la isla atraviesa un “momento complejo”, pero rechazó la “teoría del colapso” de la que habla Trump, a la que consideró una “construcción” ajena a la realidad.

El panorama luce sombrío para la nación caribeña, que espera el respaldo de sus viejos aliados: China y Rusia. Ambos países han condenado públicamente las acciones de EE.UU., pero ¿cuál es la ayuda real que pueden ofrecer?

Cuba produce menos de la mitad del petróleo que necesita para sostener a todo el país.

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China: respaldo político, ayuda limitada

Carlos Aquino, economista y director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), considera que hay “límites claros a lo que China puede hacer por Cuba”.

“Beijing ha dicho que ayudará ‘en la medida de lo posible’, como señaló su portavoz, y probablemente envíe algo de petróleo y alimentos. Pero no creo que vaya mucho más allá”, menciona a El Comercio.

Si bien Cuba es un amigo histórico de China, con lazos políticos e ideológicos fuertes, Aquino explica que no es un socio económico estratégico.

“Económicamente, por ejemplo, Venezuela fue mucho más importante para China”, señala.

Y, como ocurrió con Venezuela –a la que China prestó grandes sumas de dinero–, llegó un momento en que los propios chinos se cansaron del desorden y la corrupción.

El experto explica que con Cuba ocurre algo similar: “Han insistido en que reforme su economía, que tome como referencia a China o a Vietnam, pero no ven avances claros”. Eso también frena un mayor compromiso financiero.

“Sin embargo, por afinidad política e histórica –Cuba fue uno de los primeros países en reconocer a la República Popular China–, Beijing seguirá ayudando, aunque no al punto de enfrentarse abiertamente con Estados Unidos”, opina.

Beijing, por otro lado, “siempre ha dado a entender que respeta la influencia que tiene Estados Unidos en Latinoamérica, por lo que tampoco quiere un enfrentamiento frontal con Washington”.

Expertos sostienen que el Gobierno chino está centrado en mantener la estabilidad de sus vínculos con Washington ante la visita prevista de Trump en abril y trata de evitar tensiones adicionales.

“Tanto China como Estados Unidos tienen intereses mucho más relevantes que Cuba. Con una cumbre prevista para abril, ninguno está dispuesto a tensar esa relación por la isla”, afirma Aquino, quien añade que tampoco buscan abrir una confrontación arancelaria en la que ambos cuentan con capacidad de represalia.

Rusia: petróleo con margen reducido

personas en cuba juegan dominó en la oscuridad.

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En el caso de Rusia, el margen de maniobra es aún más estrecho. Aunque el Kremlin ha anunciado el envío de crudo a la isla y ha asegurado que no busca una escalada con Estados Unidos, el contexto internacional limita sus movimientos.

Aquino considera que Moscú tendrá incluso más cuidado que Beijing. “Es cierto que los aranceles pueden ser relativamente insignificantes para Rusia –ya que casi no tiene intercambio comercial con EE.UU.–, pero es más vulnerable en otros frentes, especialmente en Ucrania”, explica.

La posición actual de Trump respecto a Ucrania es vista como favorable a Putin, en la medida en que busca impulsar una salida negociada que muchos consideran beneficiosa para Rusia. En ese contexto, Moscú tampoco tiene incentivos para confrontar directamente a Washington.

Para el analista, el verdadero cálculo de Vladimir Putin no pasa por el Caribe, sino por el conflicto europeo. “Si incurriera en la ira de Trump enviando una ayuda sustancial a Cuba, Estados Unidos podría aumentar el apoyo militar a Ucrania, lo que sí le generaría serios problemas a Rusia. El gran problema estratégico de Putin hoy es Ucrania, no Cuba”, sostiene.

En ese sentido, Moscú podría enviar petróleo o ayuda puntual, pero sin buscar una confrontación directa. “Rusia tiene menos margen de maniobra. Va a ayudar, pero no quiere provocar directamente a Washington”, afirma.

Aquino añade que, a diferencia de China, Rusia tiene menos capacidad de respuesta frente a eventuales represalias estadounidenses. “China tiene más capacidad para defenderse. Rusia es más vulnerable a lo que realmente pueda hacer Estados Unidos”, concluye.

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