La educación es uno de los retos que enfrenta el nuevo gobierno, especialmente en el fortalecimiento de la lectura desde temprana edad. Esto no solo implica aprender a leer y escribir, sino también desarrollar la comprensión lectora. En medio de esta situación, el Instituto de Evidencia Educativa publicó el informe “Comprender el riesgo, actuar con urgencia”, el cual aborda la magnitud del riesgo que existe en la alfabetización inicial.
La educación es uno de los retos que enfrenta el nuevo gobierno, especialmente en el fortalecimiento de la lectura desde temprana edad. Esto no solo implica aprender a leer y escribir, sino también desarrollar la comprensión lectora. En medio de esta situación, el Instituto de Evidencia Educativa publicó el informe “Comprender el riesgo, actuar con urgencia”, el cual aborda la magnitud del riesgo que existe en la alfabetización inicial.
De este modo, se reveló que más de 10 millones de niños en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú transitan la etapa de alfabetización con riesgo para el desarrollo de la lectura. En el caso de nuestro país, 4 de cada 10 niños peruanos están en riesgo de no desarrollar la lectura de manera eficiente; esto incluye habilidades como la adecuada escritura, lectura y comprensión lectora.
El informe desarrolla el Indicador de Riesgo para la Alfabetización Inicial (IRA), una herramienta que estima cuántos niños atraviesan los primeros años de la escuela primaria con riesgo de no aprender a leer y escribir adecuadamente.
En Perú, el 44% de los niños que están aprendiendo a leer transita sus primeros años de escolaridad con riesgo para el desarrollo de la lectura. La cifra representa a 831 mil niños de entre 6 y 8 años.
Un estudio revela que 831 mil niños peruanos atraviesan la alfabetización inicial con riesgo para desarrollar habilidades lectoras. Foto: USI.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El indicador del informe combina dos dimensiones: la privación escolar (niños que están fuera de la escuela) y la privación de aprendizaje (estudiantes escolarizados que no alcanzan los niveles mínimos esperados de lectura y comprensión).
Respecto a los demás países analizados, Argentina registra el mayor porcentaje de niños en riesgo durante la etapa de alfabetización inicial, con un 59% (1.3 millones de menores), seguida por Colombia con 51% (1.3 millones), México con 48% (3.1 millones), Brasil con 47% (3.3 millones), Perú con 44% (831 mil) y Chile con 27% (215 mil), que presenta el porcentaje más bajo del estudio. De este modo, Perú se ubica como el quinto país con mayor proporción de niños en riesgo.
La jefa de Investigación del Instituto de Evidencia Educativa, Romina Paola Durán, señala que “este informe busca aportar evidencia sobre un aspecto que suele permanecer invisible: cuántos niños están atravesando la etapa clave de alfabetización inicial con riesgo para el desarrollo de la lectura. Dimensionar este riesgo es fundamental para orientar acciones preventivas, focalizar esfuerzos y actuar a tiempo, antes de que las dificultades se consoliden y condicionen las trayectorias educativas futuras”.
La falta de acciones oportunas frente a las dificultades de aprendizaje puede afectar el desarrollo académico y personal de los niños a lo largo de su vida. Así lo señala el investigador principal del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade), Santiago Cueto, quien indicó que indicadores como este evidencian que el derecho a la educación, entendido no solo como acceso a la escuela sino también como logro de aprendizajes, sigue siendo una meta lejana para millones de niños y niñas. “No actuar sobre esta realidad implica vulnerar oportunidades de desarrollo a lo largo de la vida”, afirma.

Expertos advierten que las brechas educativas y la falta de intervención temprana agravan este desafío.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Por otro lado, las desigualdades educativas, especialmente entre las zonas urbanas y rurales, continúan siendo uno de los principales obstáculos para garantizar una alfabetización oportuna. Ángela Bravo Chacón, directora ejecutiva de Enseña Perú, resaltó que este primer estudio aporta una mirada comparada regional del riesgo en la alfabetización inicial, enriqueciendo el debate público y orientando la urgencia de actuar. “Abre una ruta para profundizar en las brechas de equidad que subyacen a los indicadores nacionales”, sostiene.
Una de las claves para mejorar la alfabetización inicial es identificar a tiempo las dificultades de los estudiantes y aplicar estrategias adaptadas a sus necesidades desde la escuela. Esto lo plantea Ángela Bravo Chacón. “Hay que explorar factores como el vocabulario o la velocidad de lectura, lo que nos permite priorizar estrategias pertinentes que aseguren que todos los niños y niñas logren alfabetizarse en el momento oportuno, cerrando brechas y transformando oportunidades desde la escuela”, expresó.
Cabe resaltar también que, en 2025, expertos y organizaciones lanzaron el colectivo Leer No Basta, impulsando un proceso de demanda cívica y social para priorizar políticas de alfabetización inicial en el Perú.
Además, la prevención temprana aparece como una de las principales herramientas para evitar que las dificultades lectoras se consoliden durante la trayectoria escolar. Desde una mirada internacional, Silvia Romero-Contreras, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México, consideró que el Indicador de Riesgo para la Alfabetización Inicial (IRA) resulta particularmente valioso porque dirige la atención hacia la prevención.
El 44% de los niños que están aprendiendo a leer transita sus primeros años de escolaridad con riesgo para el desarrollo de la lectura. La cifra representa a 831 mil niños de entre 6 y 8 años. Foto: Perú Lee.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
“Permite identificar, desde los primeros años de primaria, a una población que los indicadores tradicionales suelen revelar varios años después, cuando las dificultades ya se han consolidado y son más difíciles de atender. En este sentido, su mensaje es alentador, porque nos recuerda que todavía es posible intervenir de manera oportuna”, agregó.
Además de detectar el riesgo, la especialista resalta la importancia de fortalecer la enseñanza y preparar mejor a los docentes para responder a las necesidades de cada estudiante. “La pregunta importante no es únicamente quién está en riesgo, sino cómo fortalecer las prácticas de enseñanza y la preparación de los docentes para responder a ese riesgo. Si la alfabetización se construye a partir de múltiples recursos que interactúan entre sí, también las respuestas educativas deben ser integrales”, sostiene Romero-Contreras.
Por otro lado, garantizar la alfabetización desde los primeros años también es visto como una estrategia para reducir desigualdades y ampliar las oportunidades futuras de los niños. Juliana Ruiz Patiño, directora del Observatorio de Realidades Educativas de la Universidad Icesi, Colombia, concluyó que “la alfabetización inicial no es solo un desafío educativo; es una condición fundamental para la participación social, el ejercicio de la ciudadanía y el acceso a oportunidades a lo largo de la vida. Lo que está en juego no es solo el futuro de cada niño y niña, sino también la capacidad de nuestras sociedades para fortalecer la democracia, impulsar la productividad y construir un futuro más equitativo para todos”.




