El régimen comunista de Cuba atraviesa por uno de sus momentos más críticos y podríamos estar presenciando el inicio de su fin. O tal vez no, y se trate de otro de los remezones a los que nos está acostumbrando Donald Trump para hacer sentir que cambia algo, cuando en realidad las estructuras solo se mueven, pero no se transforman. Como en Venezuela, por ejemplo.
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El nieto, el negociador
En medio de las conversaciones, públicamente ninguna de las partes muestra que torcerá el brazo. El viernes, el viceministro cubano de Asuntos Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, señaló que “el sistema político cubano no es objeto de negociación, ni por supuesto el presidente ni ningún cargo del gobierno”, atajando las versiones que señalan que Estados Unidos quiere la cabeza del mandatario Díaz-Canel.
Sin embargo, el presidente no es precisamente el que manda en la isla. Y acá entra a tallar un personaje clave: Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto del histórico Raúl Castro, el hermano de Fidel y hombre que a sus 94 años sigue siendo quien lleva las riendas del país. Según una investigación de “The New York Times”, Rodríguez Castro, conocido como ‘El Cangrejo’, lidera las conversaciones desde el lado cubano.
«Pretenden y anuncian planes para adueñarse del país, de sus recursos, de las propiedades y hasta de la misma economía que buscan asfixiar para rendirnos».
De 41 años, ‘El Cangrejo’ es uno de los hombres de confianza del expresidente y fue jefe de seguridad de su abuelo mientras estuvo en el máximo cargo. Su influencia no es menor, pues es hijo de Débora Castro, hija mayor de Raúl, y de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, un general que fundó y dirigió el conglomerado Gaesa, el principal consorcio empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
“Estados Unidos estaría planteando controlar la economía cubana y sacar a Díaz-Canel. Pero hay un tema con Raúl Castro, que tiene una causa pendiente en los tribunales de Florida, por un caso de 1998 cuando él era ministro de Defensa porque mandó tumbar unos aviones MIG-29 que se estaban acercando al litoral cubano y eran piloteados por ciudadanos cubano-americanos. Entonces ahí hay una traba, porque en las conversaciones se estaría hablando de enjuiciar a Raúl Castro”, comenta a El Comercio el exdiplomático cubano y docente de posgrado de la PUCP, Luis Popa.
Otro nombre importante dentro del clan de los Castro es Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino-nieto de Raúl y Fidel, y actual ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, quien también se perfila como una figura influyente.

Raúl Guillermo Rodríguez Castro (camisa celeste a la izquierda), así como figuras del régimen y la cúpula militar asistieron a la rueda de prensa en la que el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que hay conversaciones con EE.UU. (Foto: EFE)
/ ALEJANDRO AZCUY / CUBA PRESIDENT
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“A diferencia de los hijos de Fidel, que no tienen ningún cargo, Raúl Castro sí ha empoderado a su familia, que tienen muchas propiedades en la isla”, señala Popa.
Sin embargo, aún es prematuro adelantar si alguno de ellos podría liderar una transición política pues no se sabe qué tanto el castrismo está dispuesto a transar y qué tanto Washington quiere aceptar. Por el momento, han dado unas señales mínimas, como permitir que cubanos en el exilio puedan invertir en pequeñas y medianas empresas privadas en la isla, y la excarcelación de 51 presos políticos.
El modelo Delcy
Lo que todos se preguntan es si Trump logrará vencer el pulso de los cubanos tal como lo hizo en Venezuela, negociando con la cúpula chavista que finalmente terminó entregando a Nicolás Maduro a cambio de seguir en el poder. ¿Podrá EE.UU. conseguir a alguien como Delcy Rodríguez en La Habana? La respuesta no es simple, pero no se puede abordar si es que se comparan ambos países de la misma manera. Y Cuba no es Venezuela.
La crisis energética
Cuba ha sufrido seis apagones nacionales en un año y medio, además de continuos cortes parciales de energía. El primer apagón nacional ocurrió el 18 de octubre del 2024 debido a un fallo en la termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las más grandes del país. Este fue seguido por otros apagones provocados por huracanes y fallas técnicas producto del mal mantenimiento de la infraestructura energética, una crisis que es crónica desde hace décadas.
Los cortes de 15 horas diarias se han normalizado en La Habana, mientras que en provincias se ha llegado a registrar desconexiones de 48 horas. Esta situación se volvió crítica desde enero pasado, cuando el petróleo venezolano dejó de llegar a la isla y más aún luego que Trump firmara una orden ejecutiva que amenazaba con imponer aranceles a los países que vendan crudo a la isla.
Entre el 2024 y el 2025, las sanciones y el embargo estadounidense le ocasionaron a la economía cubana una pérdida de US$7.556 millones, un 49% más que en el período anterior. En los últimos seis años, la nación caribeña perdió un 15% de su PBI, provocando nuevamente olas migratorias hacia Estados Unidos y otros países latinoamericanos.
Pese a los 25 años que el régimen cubano trabajó de la mano con el chavismo, y de todas las condiciones que se intentaron replicar –y que en muchos aspectos se consiguió- la diáspora venezolana no tiene el peso político del exilio cubano en Florida, uno de los estados claves para los republicanos en cualquier elección. De hecho, Trump sacó de la ecuación muy rápido a María Corina Machado. Pero la inmigración cubana es relevante para la política estadounidense, y un ejemplo de ello es Marco Rubio, el secretario de Estado, quien está liderando con particular interés estos diálogos. Hijo de inmigrantes cubanos, Rubio sabe que su futuro político puede dispararse si consigue derribar el régimen castrista.
“Lo que está pasando en el mundo ahora es muy interesante porque todo lo que creíamos que estaba instaurado o que era parte de una realidad, ha pasado a ser cuestionable y puede cambiar de manera intempestiva. En el caso de Cuba, estando a apenas 90 millas de las costas de Florida, son conscientes que todas las opciones están sobre la mesa”, refiere Garzón, quien puntualiza el rol de Marco Rubio en esta coyuntura. “Si se da una transición en Cuba, se catapultaría la trayectoria y las perspectivas que pueda tener Rubio hacia adelante en una carrera presidencial. Él es un factor que puede cambiar la ecuación, y los cubanos lo saben”, añade.
“Los regímenes totalitarios son muy opacos y es imposible adivinar quién pudiera jugar en Cuba el papel de Delcy Rodríguez”, explica a EFE Sebastián Arcos, director interino del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida. “Cuba es un régimen totalitario desde hace casi 70 años, donde el poder está extremadamente jerarquizado y la élite está unificada tras el poder real, que es Raúl Castro”, advirtió el politólogo.
Entonces, de salir Díaz-Canel, como estaría pidiendo Washington, las opciones podrían estar también entre la misma familia Castro, lo cual no sería el cambio de régimen que tanto se espera. Sin embargo, bajo esta coyuntura, es el pragmatismo el que tendría que primar con el fin de que Trump pueda mostrar alguna victoria ante su base electoral, que le está cuestionando su incursión en Irán.
“Al final, si Trump ve que alguien con el apellido Castro le sirve como una Delcy Rodríguez, y ve que esa transición es factible, va a seguir adelante. Cambiar el régimen cubano sería un éxito al que le van a sacar muchísimo partido”, señala Garzón.
“Trump y Rubio están apostando a buscar una figura que no sea tan emblemática del castrismo. Se está voceando a Inés María Chapman, que es del buró político, que sería como una administradora controlada por Washington. Hay varios escenarios, pero ya hay un compromiso de que el 2026 será el año del fin del régimen castrista”, dice Popa.
El poder de los militares
Y acá es bueno señalar el poder que tienen las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas (las FAR,) que funcionan como un pilar político, económico y administrativo del Estado. Los militares cubanos supervisan sectores estratégicos de la economía a través de conglomerados, como Gaesa, que maneja el 35% de la economía del país. “Gaesa es un pulpo. Tiene todas las casas de cambio en Cuba, que venden dólares, así como hoteles de lujo, líneas aéreas, tienen propiedades fuera del país”, cuenta Popa.
Así, las FAR controlan infraestructuras, empresas logísticas y servicios comerciales, un poder económico que así nomás no estarían dispuestos a ceder.
“Cuba no tiene petróleo, pero tiene unas grandes minas de níquel y tiene puertos, los grandes cruceros recalan en Cuba. Además, la mayor base de espionaje contra Estados Unidos en el mundo está en territorio cubano. Antes la tenían los soviéticos, y ahora la tienen los chinos, y eso lo ha puesto Trump en su documento sobre seguridad nacional”, señala Popa.
No obstante, la presión interna y externa está siendo tan fuerte que todos los actores están viendo su propia conveniencia. Como dice Garzón, “son 70 años en el poder y tienen mecanismos para resistir. Solo que ahora hay muy pocos recursos de resistencia. En Irán mataron al ayatolá, pero no sé si los dirigentes cubanos estén dispuestos a inmolarse. ¿Patria o Muerte? No lo creo”.














