sábado, mayo 16

La Liga Peruana de Vóley cerró una temporada que confirmó algo que hace pocos años parecía difícil de imaginar: el vóley volvió a convertirse en un producto masivo en el Perú. Partidos a coliseo lleno, clubes más ambiciosos, marcas interesadas y partidos instalados otra vez en la conversación del desayuno. Bajo ese escenario, la Federación Peruana de Vóley empieza a proyectar una etapa donde el desafío ya no es únicamente sobrevivir, sino sostener el crecimiento.

La Liga Peruana de Vóley cerró una temporada que confirmó algo que hace pocos años parecía difícil de imaginar: el vóley volvió a convertirse en un producto masivo en el Perú. Partidos a coliseo lleno, clubes más ambiciosos, marcas interesadas y partidos instalados otra vez en la conversación del desayuno. Bajo ese escenario, la Federación Peruana de Vóley empieza a proyectar una etapa donde el desafío ya no es únicamente sobrevivir, sino sostener el crecimiento.

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“El balance es positivo en lo deportivo, asistencia, medios y auspiciadores. La liga ha mejorado”, resume Gino Vegas, todavía sin revelar cifras oficiales mientras la federación termina el arqueo económico de la temporada. La sensación, sin embargo, es evidente incluso fuera de los números: el campeonato recuperó impacto, atención y competitividad.

Parte de esa transformación se explica desde el mercado de pases. Los clubes apostaron por reforzar sus planteles con jugadoras extranjeras y elevaron el nivel competitivo del torneo. Vegas rechaza la idea de una “sobrecontratación” y defiende el modelo como parte de una estrategia deportiva. “Los clubes han traído las extranjeras permitidas para mejorar”, afirma.

La discusión aparece inmediatamente después: cuánto ayuda eso a la voleibolista peruana. La federación sostiene que la competencia interna más exigente termina elevando el estándar local. “A la federación le interesa levantar el nivel de la jugadora peruana para que la selección recupere terreno”, explica Vegas. En esa lógica se autorizó esta temporada la presencia de tres extranjeras simultáneamente en cancha.

La medida abrió debate durante buena parte del campeonato, aunque desde la FPV la observan como una herramienta temporal. “Se amplió a tres extranjeras en campo para subir el nivel, pero la idea a futuro es bajarlo a dos”, adelanta el dirigente. La intención federativa es que el crecimiento competitivo de la liga permita, eventualmente, reducir la dependencia de refuerzos internacionales.

Eso sí, esta mirada desde la FPV no comulga con la exigencia de los clubes, que buscan sumar cada vez más extranjeras en cancha.

Gino Vegas presidente de la Federación Peruana de Vóley (FPV) habló sobre la crisis del vóley en el Perú. (Foto: Difusión).

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Ese punto conecta directamente con la principal preocupación estructural del vóley peruano: la selección. Perú continúa intentando recuperar presencia internacional mientras reorganiza procesos y fortalece categorías menores. Por eso la federación insiste tanto en relacionar el desarrollo de la liga con el rendimiento de las selecciones nacionales.

El calendario de los próximos meses refleja precisamente esa prioridad. Entre julio y septiembre, Perú organizará la Copa Sudamericana y disputará el clasificatorio al Mundial de mayores, además del Sudamericano Sub-19 y el Mundial Sub-17 femenino. “También nos preparamos para los Juegos Panamericanos del próximo año”, añade Vegas, marcando una hoja de ruta que obliga a coordinar permanentemente clubes y selección.

Ahí aparece uno de los temas más sensibles de la planificación: el calendario local. La próxima Liga Peruana comenzará a mediados de octubre y culminará en abril. El cierre rápido de una temporada y el inicio inmediato de otra generaron comentarios alrededor del desgaste físico de las jugadoras, pero desde la federación la explicación apunta a la estructura internacional del deporte.

“La Federación Internacional dedica seis meses a selecciones y seis a clubes. Debo empezar en octubre para terminar en abril, porque tengo que preparar la selección para los Panamericanos”, sostiene Vegas. Y agrega una frase que resume la lógica federativa detrás de las decisiones recientes: “No es capricho, es una planificación integral. La federación debe ver el bosque completo”.

Mientras el torneo crece en exposición, la federación también intenta ordenar su situación económica. Vegas confirmó que la deuda derivada de la salida del brasileño Luizomar de Moura ya quedó completamente resuelta. “Eso ya está pagado completamente. No era una deuda con la Federación Internacional, sino una denuncia por incumplimiento de contrato”, aclara.

La FPV, sin embargo, todavía mantiene obligaciones pendientes de anteriores administraciones. “Seguimos arrastrando otras deudas que vamos pagando conforme generamos ingresos”, admite el dirigente. La diferencia hoy, según la federación, es que el crecimiento comercial de la liga empieza a generar un escenario más estable para sostener pagos y planificación.

En ese modelo, los clubes ocupan un rol central. Actualmente reciben el 93% de la taquilla y la federación mantendrá esa distribución para la siguiente temporada. “Si la liga crece económicamente, ellos se beneficiarán”, señala Vegas sobre los premios y el reparto de ingresos. La apuesta apunta a fortalecer instituciones capaces de sostener planteles competitivos y mantener el interés del público.

Además, precisó que los pagos de los premios de esta temporada que recién concluyó se realizarán hasta 15 días después de que los clubes presentan sus respectivas facturas.

Alianza Lima se coronó como tricampeón del vóley en la Liga Peruana de Vóley.

Alianza Lima se coronó como tricampeón del vóley en la Liga Peruana de Vóley.

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El vóley peruano todavía trabaja en reconstruir muchas piezas: selección, infraestructura, menores y estabilidad financiera. Pero la liga parece haber encontrado algo igual de importante para cualquier proyecto deportivo: relevancia. Queda en manos de la FPV saber aprovechar positivamente esta ventaja.

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