jueves, febrero 19

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Por Maritza Saenz

Las vacaciones constituyen el período de descanso más esperado por los trabajadores. Muchos las planifican con anticipación, ahorran para realizar el viaje de sus sueños o simplemente aprovechan esos días para desconectarse del estrés laboral y de las exigencias cotidianas. Sin embargo, un grupo no consigue alejarse por completo del trabajo.

Según la experta, la IA puede ser útil como punto de partida para definir destinos o tipos de viaje, pero para obtener datos precisos lo ideal es recurrir a un profesional. (Foto referencial: Freepik)

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En el Perú, casi cinco de cada diez trabajadores experimentan una desconexión fallida o intermitente; es decir, continúan “al día de todo” o se sienten “como si siguieran trabajando”. Solo el 52% logra desvincularse totalmente durante su período vacacional, según un estudio de Rankmi Pulsos, plataforma de gestión de personas que trabaja con empresas grandes y medianas. La encuesta fue aplicada a 8.790 trabajadores de cuatro países de la región, de los cuales el 27% corresponde a participantes peruanos.

La muestra compara el nivel de desconexión en Chile, México, Perú y Colombia. Nuestro país se ubica por debajo del promedio regional, aunque es el segundo con mayor incidencia de desconexión fallida e intermitente. Entre quienes no logran desconectarse, el estudio destaca que uno de cada cinco mantiene comunicación frecuente o constante con su empleador, mientras que dos de cada cinco son contactados ocasionalmente. [Ver infografía].

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Cuando el trabajo interrumpe el descanso

Felipe Cuadra, director de RR.HH. y cofundador de Rankmi, señala que los resultados evidencian un patrón claro: “Los datos nos están diciendo no solamente que no se están logrando desconectar, sino que no se desconectan porque los contactan”.

El ejecutivo explica que, si bien algunas funciones requieren cierto nivel de disponibilidad, es esperable que las organizaciones permitan una desconexión total si así lo desea el trabajador. Asimismo, recuerda que, en términos legales, las vacaciones no deben ser interrumpidas por el empleador.

“La capacidad de una persona para desconectarse tiene que ver con su jefe, tiene que ver con la persona, pero tiene mucho más que ver con cómo está diseñado su trabajo. Si como empresa no se preparan las vacaciones, no se documenta el conocimiento, no existen procesos que la gente pueda revisar y saber qué es lo que hay que hacer cuando algo ocurre, evidentemente no te vas a poder desconectar nunca”, refirió.

Para rodar “Gente que conocemos en vacaciones” se buscó lugares que se asemejaran a los que se hacía mención en la película (Foto: 3000 Pictures / Netflix / Sony Pictures / Temple Hill Entertainment)

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Debido a las responsabilidades asociadas al cargo, Rankmi detecta una mayor afectación en trabajadores de mando medio; es decir, gerentes de área, jefes de departamento y subgerentes. En línea con ello, las personas entre 45 y 60 años son quienes reportan mayor frecuencia de contacto durante sus vacaciones, con una incidencia de 21,20%; mientras que los millennials —entre 29 y 44 años— registran un 14,47%.

“Quienes menos se desconectan son precisamente las personas que suelen estar en liderazgo intermedio o ejercen puestos de toma de decisiones muy tácticas del día a día. Hay un efecto del cargo y de la edad que es interesante; no es muy grande, pero está”, refiere.

/ AzmanL

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Los casos más frecuentes se registran en empresas con mayor grado de estructuración, como el sector salud, o en aquellas que afrontan coyunturas particularmente demandantes, como el sector energético. “Si estás en una empresa donde hay procesos más compartidos y la gente sabe qué es lo que tiene que hacer y cómo hacerlo, es mucho menos probable que te contacten”, añade.

Erika Alejos, socia de Amrop Perú, detalla que la mayoría de interrupciones se generan por situaciones imprevistas que ponen en riesgo la continuidad del negocio y cuya solución recae en una sola persona, lo que termina rompiendo la desconexión. Asimismo, existen casos en los que el trabajador no puede postergar más sus vacaciones y es obligado a salir, aun cuando se encuentra en medio del lanzamiento de un proyecto. En estos escenarios, señala que las interrupciones ameritan coordinación para compensar el tiempo posteriormente con horas o días libres.

Para evitar estos problemas, Martha Yi, coach ejecutiva y consultora asociada de LHH DBM Perú, sugiere definir con claridad los espacios de desconexión, no solo desde el punto de vista legal, sino también desde una perspectiva de cultura organizacional.

“Si una empresa está centrada en las personas, debe reconocer con claridad que ellas necesitan recargarse para volver a contribuir de manera sostenida, no solamente adecuada, sino con vitalidad, energía y compromiso”, destaca.

Algunas compañías ya aplican medidas concretas. En el caso de Scotiabank, deshabilitan automáticamente los accesos al correo y a las principales plataformas cuando el colaborador registra oficialmente su descanso en un sistema recientemente implementado. “Esta medida busca asegurar que el tiempo libre sea realmente un espacio de pausa”, informaron a El Comercio.

Claro, por ejemplo, promueve la planificación obligatoria y anticipada del descanso vacacional. En ese sentido, Karla Puerto, directora de Gestión Humana de Claro Perú, indica que la política de la operadora garantiza la continuidad operativa del área durante la ausencia del trabajador, evitando la necesidad de contactarlo y asegurando el goce efectivo de su descanso.

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