Antes de que los futbolistas ocuparan la primera fila de los desfiles, antes de los contratos millonarios con casas de lujo y mucho antes de que el footballcore se consolidara como una estética global, hubo una figura que entendió algo esencial: el fútbol también se juega desde la imagen. Ese nombre es Cristiano Ronaldo.
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En ese contexto, su relación con el lujo también empezó a tomar forma. El uso de bolsos de marcas reconocidas -entre ellas Gucci- no era casual. Era una declaración. Años más tarde, esa misma casa de moda sería escenario de uno de los encuentros más comentados de su vida personal, pero ya desde entonces Cristiano entendía el poder simbólico de la moda como parte de su narrativa pública.
Hoy, el foco mediático suele posarse sobre Georgina Rodríguez, ícono de estilo contemporáneo, empresaria y figura clave del WAG style actual. Su imagen pulida, sensual y perfectamente alineada con el lujo del presente la ha convertido en un referente indiscutible. Sin embargo, sería un error leer esta historia sin mirar atrás. Antes de Georgina como símbolo, hubo un Cristiano que abrió el camino: el del futbolista que entendió que ser estrella no era solo ganar partidos, sino construir una imagen reconocible, comentada y deseada.
Mientras muchos de sus contemporáneos apostaban por la sobriedad, Ronaldo eligió destacar. Y aunque no todos sus looks han envejecido bien bajo la mirada de los fanáticos más tradicionales, su influencia es innegable. Porque la moda también es contexto, y en los 2000, Cristiano Ronaldo fue exactamente eso: un reflejo absoluto de su tiempo y un pionero en la fusión entre deporte, celebridad y estilo.

Cristiano Ronaldo
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Hoy en día sus looks son celebrados con nostalgia por la gen Z en redes sociales como tiktok, lo que ha provocado que creadores de contenido se animen a recrear los outfits del jugador en su mejor era fashion.
La estética de Cristiano Ronaldo en los 2000 sigue siendo conversación activa más de dos décadas después, lo que lo ubica dentro de los referentes de estilo masculino más destacados de nuestra era.
Antes de que los futbolistas ocuparan la primera fila de los desfiles, antes de los contratos millonarios con casas de lujo y mucho antes de que el footballcore se consolidara como una estética global, hubo una figura que entendió algo esencial: el fútbol también se juega desde la imagen. Ese nombre es Cristiano Ronaldo.
A principios de los años 2000, cuando un joven Ronaldo daba sus primeros pasos en el Manchester United, su estilo comenzó a llamar la atención tanto como su desempeño en la cancha. En una época marcada por la estética Y2K excesiva, brillante y sin miedo al error, Cristiano no solo encajó: se convirtió en uno de sus máximos exponentes. Con una seguridad poco común entre sus iguales, apostó por looks audaces que hoy generan debate, nostalgia y fascinación.
Joyas como aretes y collares de gran tamaño, camisetas ceñidas con cuellos en V profundos, gafas oversized, jeans de corte recto con roturas estratégicas y peinados con mechas y puntas definieron una etapa que muchos usuarios en redes han bautizado como su era “diva”. Una etapa que, lejos de buscar discreción, celebraba el cuerpo, la presencia y la performance. Ronaldo no tenía miedo de llamar la atención. Vestía con absoluta convicción aquellas prendas que en muchos casos eran cuestionadas y criticadas por una audiencia masculina poco acostumbrada a la extravagancia en un hombre.
En ese contexto, su relación con el lujo también empezó a tomar forma. El uso de bolsos de marcas reconocidas -entre ellas Gucci- no era casual. Era una declaración. Años más tarde, esa misma casa de moda sería escenario de uno de los encuentros más comentados de su vida personal, pero ya desde entonces Cristiano entendía el poder simbólico de la moda como parte de su narrativa pública.
Hoy, el foco mediático suele posarse sobre Georgina Rodríguez, ícono de estilo contemporáneo, empresaria y figura clave del WAG style actual. Su imagen pulida, sensual y perfectamente alineada con el lujo del presente la ha convertido en un referente indiscutible. Sin embargo, sería un error leer esta historia sin mirar atrás. Antes de Georgina como símbolo, hubo un Cristiano que abrió el camino: el del futbolista que entendió que ser estrella no era solo ganar partidos, sino construir una imagen reconocible, comentada y deseada.
Mientras muchos de sus contemporáneos apostaban por la sobriedad, Ronaldo eligió destacar. Y aunque no todos sus looks han envejecido bien bajo la mirada de los fanáticos más tradicionales, su influencia es innegable. Porque la moda también es contexto, y en los 2000, Cristiano Ronaldo fue exactamente eso: un reflejo absoluto de su tiempo y un pionero en la fusión entre deporte, celebridad y estilo.
Hoy en día sus looks son celebrados con nostalgia por la gen Z en redes sociales como tiktok, lo que ha provocado que creadores de contenido se animen a recrear los outfits del jugador en su mejor era fashion.
La estética de Cristiano Ronaldo en los 2000 sigue siendo conversación activa más de dos décadas después, lo que lo ubica dentro de los referentes de estilo masculino más destacados de nuestra era.
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