La reacción de los mercados financieros frente al conflicto de Estados Unidos e Irán parece dar prioridad a los riesgos inflacionarios y a la perspectiva de la política monetaria de la Reserva Federal. En esa línea, Scotiabank señaló que el mercado apuesta por una Fed más restrictiva, retrasando los recortes de tasas para este año con mayor convicción, pese a las presiones del presidente Donald Trump.
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La escalada del conflicto en Irán ha aumentado el riesgo de una crisis de petróleo a nivel mundial. La infraestructura energética que está sufriendo daños en todo Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz contribuyen al incremento de los precios del petróleo en 30% hasta los US$87 por barril, en niveles cercanos al máximo de octubre de 2023.
La duración del conflicto y en consecuencia el aumento permanente o temporal de los precios de energía están relacionados con los reajustes de las perspectivas de la Fed a largo plazo debido a que tiene un impacto directo en la inflación.
Impacto del aumento de precios de energía en Estados Unidos
De acuerdo con el reporte, el tono del mercado es un poco más optimista dado que no se espera una guerra similar a la del Golfo en 1991. La distinción clave entre la situación actual y la peor crisis petrolera de las últimas tres décadas es que los daños actuales parecen ser más focalizados y los mercados de futuros de petróleo no muestran precios elevados a lo largo de los contratos mensuales, lo cual sugiere que el aumento de precios sería temporal.
“La situación de EE.UU. en cuanto al petróleo ha cambiado significativamente. La economía estadounidense consume menos petróleo que antes y ha pasado de depender en gran medida de importaciones de petróleo y gas natural a ser un exportador neto de ambos combustibles”, precisó Scotiabank.
“Se podría decir que una subida de los precios de energía tendría un impacto positivo en las compañías energéticas de EE.UU. Además, las reservas estratégicas de petróleo de países como EEUU y China también son mucho mayores”, agregaron.
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Señalan también que un aumento de los costos energéticos no paralizaría la actividad económica, aunque sí reduciría el poder adquisitivo de los hogares, lo cual hace que el foco de la Fed vuelva a priorizar el riesgo inflacionario a futuro.
Dados los temores inflacionarios en la Fed, incluso antes de que estallara la guerra, el mercado ha retrasado sus expectativas de dos recortes para el cuarto trimestre del 2026, anteriormente se esperaba entre dos a tres recortes entre el segundo trimestre del 2026 al cuarto trimestre.
Sumado al riesgo inflacionario, el mercado laboral continúa deteriorándose con la tasa de desempleo de febrero aumentando a 4.4% y una tasa de participación laboral disminuyendo, lo cual refuerza aún con mayor firmeza el retraso de recortes en la próxima reunión del 18 de marzo.
Según Scotiabank Global Economics, si persiste un aumento del precio del petróleo, por cada US$10 por barril durante al menos dos años, generaría un aumento de 0.3 pbs en la inflación y un aumento de 10 pbs en la tasa de interés en 2026 y para el próximo año habría un incremento de 0.3 pbs y 20pbs en la inflación y tasa de interés, respectivamente.
“Si el conflicto escala a una crisis energética más significativa, la perspectivas de política monetaria de la Fed serían restrictivas; es decir, una subida de las tasas”, indicó el reporte.




