Son ya tres los gerentes y exgerentes de primera línea que Petro-Perú despide en las últimas semanas. Esto, en medio de una crisis operativa y de gobernanza sin precedentes, cuya punta del iceberg es el recurrente mal funcionamiento de la Refinería de Talara, infraestructura que opera al 60% de su capacidad y que acaba de paralizar operaciones por falta de liquidez.
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En esa línea, fuentes internas de Petro-Perú denunciaron la existencia de presiones sobre determinados empleados para anular, revertir o dejar sin efecto el registro del descanso médico de Rodríguez. Esto con el propósito de viabilizar administrativamente su despido.
Las mismas fuentes señalaron también que Morales habría sido despedido de la gerencia de Finanzas por negarse, en más de una oportunidad, a “seguir ordenes cuestionables que ponían en riesgos los recursos financieros de la empresa”.
La gota que habría derramado el vaso sería su negativa a acatar un reciente mandato, orientado a “maquillar las pérdidas financieras de la empresa”.
De acuerdo a las fuentes consultadas, el origen del conflicto se remontaría a las últimas semanas, cuando la alta dirección de Petro-Perú habría instruido al equipo de Finanzas para que ajuste las proyecciones y presente un resultado del primer semestre que no refleje la real dimensión de las pérdidas acumuladas.
Morales se habría negado rotundamente a ello, argumentando que “tal acción constituía una falta grave a las normas contables y un riesgo para la integridad de la información financiera de la estatal”.
Cabe recordar que esta no es la primera vez que la estatal enfrenta cuestionamientos por la veracidad de su información financiera. Días atrás, una reciente auditoría de PwC puso de manifiesto que Petro-Perú había inflado los estados financieros del 2025, ya sea “por fraude o error”.

Petroperú se sume en el caos. Sin dinero y con su activo más preciado, la nueva refinería de Talara, detenida por tiempo indefinido. (Foto: Difusión)
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Y es que la petrolera había reportado a la SMV una pérdida de US$468 millones para el 2025, cuando lo cierto es que perdió US$601 millones.
La salida del gerente de Finanzas dejaría a la estatal sin uno de los pocos funcionarios que velaba por la correcta contabilización de estos pasivos y por la transparencia en la información que se reporta a los organismos reguladores y al mercado.
Estos eventos, señalan las fuentes consultadas, evidencia un patrón que se viene repitiendo en la estatal: la remoción de funcionarios que se oponen a decisiones de la alta dirección o que denuncian irregularidades.
Lo que más llama la atención es que, mientras se despiden a quienes se oponen a prácticas cuestionables, se mantienen en sus cargos a funcionarios con carpetas fiscales abiertas.
Este Diario se comunicó con Petro-Perú para obtener sus comentarios sobre el contenido de este artículo, pero no obtuvimos respuesta al cierre de esta edición.














