La probabilidad de que el Perú enfrente un fenómeno de El Niño global con una severidad moderada o mayor es de casi 90%, mientras que la probabilidad de un El Niño Costero supera el 95%. Ante este escenario, los agentes económicos han revisado sus proyecciones de crecimiento. Uno de ellos es Credicorp Capital.
La firma redujo su estimación de crecimiento económico para el 2026 de 3,8% a 3,3%. Según Jonathan Gutiérrez, asociado senior de Renta Variable de Credicorp Capital Asset Management, el impacto total estimado para ese año se ubica alrededor de 0,5% del PBI, lo que equivale a pérdidas de aproximadamente S/ 6.000 millones.
Para el 2027, se proyecta que el PBI pierda otros 0,8 puntos porcentuales, lo que lleva a revisar la previsión de crecimiento de 4,3% a 3,5%. En este segundo año, las pérdidas económicas serían mayores, sumando cerca de S/ 10.000 millones.
“El impacto será más alto que en eventos anteriores. Si se suman los efectos de 0,5 y 0,8 puntos porcentuales, el impacto agregado supera el 1% del PBI, aunque esté distribuido entre dos años”, explicó Gutiérrez.
Pese a ello, Credicorp Capital mantiene una perspectiva de aceleración relativa para el 2027 respecto al 2026. Según su análisis, esto se debe a que los choques de oferta se disiparán y el gasto privado se mantendrá cercano al 24% del PBI.
“Los factores que impulsarán el crecimiento entre 2026 y 2027 compensarán ampliamente el impacto del fenómeno. Desde el frente doméstico destacan los términos de intercambio favorables e históricamente altos, y la mejora de las expectativas empresariales”, sostuvo Gutiérrez.
Además, aunque se estima un impacto negativo en agricultura y pesca, este será compensado por sectores no primarios como la construcción (con un crecimiento proyectado de 8%), el comercio (5%) y la manufactura no primaria (3%).
Debido a que el fenómeno de El Niño Costero genera los mayores impactos en el Perú, especialmente en la costa, se espera que las mayores afectaciones se concentren en Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad.
En conjunto, estas regiones representan el 11% del PBI nacional. Asimismo, generan el 35% de la producción pesquera y el 25% de la producción agrícola del país. Además, concentran alrededor del 80% de la producción de cultivos como mango, palta, arándanos y limón.
Según Gutiérrez, la vulnerabilidad no es solo primaria. “Si analizamos la estructura productiva de estos departamentos, además del agro y la pesca, se verían afectados el comercio, el transporte y la manufactura. Cerca de la mitad de su producción agregada anual estaría expuesta a los efectos del fenómeno”.
Los primeros impactos ya empiezan a evidenciarse. La producción de mango cayó 20% y, durante la primera temporada de pesca, solo se capturó el 25% de la cuota de anchoveta prevista: alrededor de 0,5 millones de toneladas frente a una cuota cercana a los 2 millones. La cifra también está muy por debajo del promedio histórico para una primera temporada, que asciende a 2,4 millones de toneladas.
El impacto de El Niño también se trasladará a los precios, principalmente a través de tres canales: alimentos, pesca y energía. En ese contexto, Credicorp Capital proyecta que la inflación cerrará el 2026 en 4,1% y descenderá a 2,7% en el 2027
“Los datos de junio ya empiezan a reflejar estos incrementos. La inflación pasó de 3,91% en mayo a 4,01% en junio, impulsada por los rubros de alimentos, bebidas, restaurantes y hoteles, que explicaron entre el 90% y 100% del aumento mensual. Además, la inflación subyacente pasó de 4,4% a 4,5%, alcanzando su nivel más alto de los últimos tres años. Este componente sí se encuentra bajo el ámbito de acción de la política monetaria del Banco Central”, señaló Gutiérrez
El especialista recordó que, en conjunto, los rubros de alimentos y restaurantes tienen una ponderación de casi el 40% en la canasta básica, una de las más altas de la región.
Ante este escenario, Credicorp Capital mantiene un sesgo ligeramente al alza para la tasa de interés de referencia. Aunque se espera que el Banco Central mantenga la tasa en su nivel actual en la reunión de este mes, el escenario base contempla uno o dos incrementos hacia finales de año si las expectativas inflacionarias se desanclan, lo que podría llevar la tasa a un rango de 4,5% – 4,75%.
Gutiérrez explicó que existe espacio para actuar debido a que la tasa de interés real (1,42%) se ubica por debajo del nivel neutral (2%), lo que indica una posición aún expansiva en la economía. Se proyecta que la tasa retorne a niveles de 4,25% en el 2027 conforme los efectos del fenómeno se disipen.













