lunes, julio 13

La creatividad suele asociarse con ideas disruptivas, tecnología o grandes cambios, pero empieza de una manera más simple al apelar a nuestra curiosidad, mirar una situación desde otro ángulo y atrevernos a hacer las cosas de un modo distinto.

La creatividad suele asociarse con ideas disruptivas, tecnología o grandes cambios, pero empieza de una manera más simple al apelar a nuestra curiosidad, mirar una situación desde otro ángulo y atrevernos a hacer las cosas de un modo distinto.

En un contexto marcado por desafíos sociales, económicos y de distinta índole, esta capacidad es clave para el desarrollo. El crecimiento de un país no depende únicamente de recursos o infraestructura, sino de encontrar nuevas soluciones y generar oportunidades. El Global Innovation Index 2025 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual sitúa al Perú en el octavo puesto de Latinoamérica y el Caribe, lo que refleja que la innovación está en la agenda nacional, aunque existen aún muchos retos.​ ​​

Para avanzar, la academia cumple un rol clave. Como universidad, somos testigos del poder transformador de la creatividad a través de iniciativas como el Premio Creatividad Empresarial, que en sus 30 años ha reunido a más de 8.000 iniciativas y 4.000 empresas e instituciones que identificaron necesidades reales y desarrollaron soluciones para transformar procesos, mejorar servicios y generar impacto positivo en las personas.

Esto demuestra que la innovación tiene múltiples protagonistas y surge en diversos espacios, desde grandes empresas hasta emprendedores, organizaciones e instituciones públicas, así como en la UPC​​, donde el pensamiento innovador constituye una competencia clave. Además, las prioridades han evolucionado hacia un propósito donde la sostenibilidad y el bienestar social guían hoy las soluciones que generan un impacto real en nuestra sociedad.

La creatividad e innovación son capacidades estratégicas para el desarrollo. El talento está aquí y el reto es construir una cultura colaborativa y sostenible. Según el Concytec, el Perú invierte menos del 0,2% de su PBI en investigación y desarrollo, una cifra por debajo del promedio regional que limita el potencial de nuestras ideas.

En la conexión entre empresa, academia, sector público y sociedad civil crecen las posibilidades de generar impacto. El país necesita líderes e instituciones capaces de imaginar y materializar nuevas posibilidades. Ese es el valor esencial de la creatividad: recordarnos que siempre hay una manera distinta o mejor de hacer las cosas.

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