José Manuel Quispe ya no tiene que imaginar cómo sería correr una final del mundo. Ya estuvo ahí. En 2025 terminó cuarto en el SkyMasters de la Merrell Skyrunner World Series. Un año después, su escenario cambió: llega nuevamente a la definición, pero ahora como uno de los protagonistas de la temporada y líder del ranking masculino, con 578 puntos al 17 de agosto.
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—¿Cuántos kilómetros corres en una semana de carga fuerte y cómo evitas caer en el sobreentrenamiento o las lesiones?
A la semana hago casi 100 kilómetros, de acuerdo con los planes que me envía mi entrenador. Nunca me he lesionado hasta el momento. Algunos se sorprenden y me preguntan por qué no me lesiono. Desde niño siempre hemos caminado, hemos cargado peso y hemos trabajado en el campo. Nunca viajábamos en carro, estábamos acostumbrados a caminar. Creo que hemos trabajado bien nuestros músculos. Gracias a Dios, hasta ahora no conozco las lesiones.
—¿Cómo es un día completo de entrenamiento en esta etapa previa a la final? Cuéntanos desde que te levantas hasta que termina tu jornada.
Me levanto casi a las seis o seis y media de la mañana. Tomo agua y después voy a entrenar. A veces mi entrenador me envía 18 kilómetros, otras 12 kilómetros de cross y después ejercicios con pesas. Los fines de semana me envía 35 o 40 kilómetros, de acuerdo con la distancia que vaya a correr. Corro 40 kilómetros, descanso dos horas y voy a la chacra a cultivar. Voy a sembrar, a voltear la tierra o a levantar andenes. Todo es trabajo aquí en el campo. No hay descanso. Estoy hasta las cuatro, cinco o seis de la tarde, hasta donde podamos cumplir el día laborable. Después a descansar y dormir.
—¿Qué papel juega la alimentación en tu rendimiento? ¿Qué comes antes, durante y después de los entrenamientos y qué hábitos tuviste que cambiar pensando en el Mundial?
Antes de ir a entrenar siempre tomo agua. Después del entrenamiento tomo mi desayuno y también los suplementos que me envía mi entrenador: vitamina C, magnesio, omega 3 y para la anemia. Esos cuatro los estoy tomando después de mis entrenamientos y eso me ayuda para poder seguir entrenando y prepararme para la final del circuito, que es el Mundial.
—La recuperación también es parte del entrenamiento. ¿Cómo cuidas el descanso, el sueño y tu cuerpo para llegar en las mejores condiciones a una competencia tan exigente?
Duermo casi desde las siete de la noche hasta las cinco y media de la mañana. A veces me despierto a las cuatro o cuatro y media, pero todavía no me levanto. Siento que así me recupero rápido para poder estar pensando en los entrenamientos. También tengo mi día de descanso, que es el lunes. Ese día no entreno, aunque voy a la chacra a ver a mis animales y estar en el campo.
—Después de competir con los mejores del mundo, ¿qué aprendiste de ellos que hoy forma parte de tu rutina y te hace sentir que estás más cerca del título?
He aprendido mucho de los grandes atletas con los que he competido. Lo principal es tener ese sueño, pero sobre todo disciplina. Sin disciplina no hay nada. Hay que exigirse para entrenar, aunque estemos sufriendo o cansados. También es importante descansar. Y si nos caemos, hay que seguir adelante. Siempre tenemos otra oportunidad para luchar y conseguir el éxito.
—¿Qué tendría que salir perfecto el día de la final para que José Manuel Quispe pueda regresar al Perú como campeón del mundo?
Tengo que analizar todo. Como ya conozco la ruta, debo estudiarla durante todo el recorrido: a qué velocidad debo ir, dónde están las subidas técnicas, las bajadas técnicas, dónde voy a hidratarme. Todo el desnivel, todo. No podemos hacer nada al azar. También conozco a muchos competidores, sé cómo corren, cuál es su debilidad, cuál es su fuerza y cuál es su ventaja. Todo eso debo estudiarlo.
Y tengo que mejorar la velocidad. No tengo mucha velocidad y debo prepararme para ser más rápido. Ese es el único que me falta. Tengo que entrenar para tener esa rapidez en esas competencias.

José Manuel Quispe.
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—¿Cuánto sientes que ha mejorado el apoyo a tu persona y, en general, a esta disciplina? ¿Hay más empresas que respaldan la posibilidad de ver a Perú en la cima o aún falta más apoyo?
Gracias a las empresas estoy donde estoy. Sin ellas no hubiera estado aquí. Hubiera estado en mi tierra, cultivando mis terrenos. No he cambiado mucho gracias a esos grandes apoyos que me dieron, como CIVA Endurance Club y Merrell, porque sin ellos, como dije, no estaría aquí. Ellos me abrieron las puertas. Hay una sola oportunidad y, si perdemos esa oportunidad, nunca más vuelve. Por eso estoy aprovechando. Ya son mis últimos años corriendo en élite, porque están entrando jóvenes de 20, 25 años que son más rápidos, más veloces. Nosotros, los que tenemos 35 para arriba, sufrimos, pero seguimos luchando.
—¿Cuál es tu propósito de vida más allá de competir? ¿Por qué lo haces? ¿Qué es eso que te impulsa a no darte por vencido, a superar las carencias y ser mejor cada día?
Mi propósito es ser el mejor y dejar el recuerdo para los que siguen atrás, para los jóvenes de Perú que ya están compitiendo. Ahora me siento muy alegre por Jorge Luis, que está compitiendo. Es uno de los que van a seguir, una de las estrellas de Perú que podría brillar. Yo lo hago por mi familia. Tengo hijos, mi esposa, mi mamá, mis hermanos, mi pueblo, mi país. Es por eso que lo hago. No solo es por mí. Lo hago con todo el corazón, con toda mi fuerza, por mi gente que siempre me está apoyando, por todos mis amigos que siempre me dicen: “Tú puedes”. Todo ese ánimo que me dan es el propósito por el que estoy luchando. Lo voy a cumplir. Si es este año o si no el próximo año, pero lo voy a hacer.
La frase suena sencilla, pero resume el momento de Quispe. Hace un año estuvo a las puertas del podio. Ahora vuelve a la final como líder del circuito y con una temporada que lo puso entre los mejores del mundo. Le quedan 42 kilómetros para intentar cerrar esa historia con broche de oro. En el camino habrá desnivel, calor, humedad, rivales y una velocidad que todavía quiere mejorar. Y después, si la jornada se lo permite, volverá a la tierra. Porque para José Manuel Quispe la montaña y la chacra siguen siendo parte del mismo entrenamiento. Solo que ahora hay algo mucho más grande esperando al final del camino: la posibilidad de que un peruano sea, por primera vez, campeón de la Merrell Skyrunner World Series.

