domingo, enero 18

La alineación actual de Corazón Serrano, un proyecto marcado por la presencia femenina: Briela Cirilo, Kiara Lozano, Cielo Fernández, Yrma Guerrero, Lesly Águila, Milagros Díaz, Susana Alvarado y Ana Lucía Urbina.

×

Accede a esta función exclusiva

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Para entender el fenómeno de Corazón Serrano hay que retroceder 33 años y llegar hasta Ayabaca, en la serranía piurana, donde los hermanos Guerrero Neira empezaron a construir, nota a nota, un sueño que terminaría por trascender fronteras.

MIRA: “Quería poder bailar Beyoncé sin quitarme la esencia flamenca”: la historia de Bravata, el grupo de danza peruano que se volvió un fenómeno viral

“Al comienzo solo éramos voces”, recuerda Yrma Guerrero. Estaban sus hermanos Lorenzo, Edwin, Edita y algunos músicos que se turnaban las guitarras. Cantaban donde podían: serenatas, pequeños escenarios, presentaciones sin paga. “Mi hermano pedía para cantar y nos daban la oportunidad”, dice. La única recompensa era tener un lugar donde tocar.

Seguidores de distintas edades acompañan a la orquesta en sus conciertos, confirmando el vínculo popular y transversal que sostiene su fenómeno.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

El grupo tuvo que abrirse paso en un mercado competitivo y enfrentar prejuicios en el camino. “Con el nombre siempre percibimos mucho racismo”, cuenta la cantante. La palabra “serrano” despertaba cierta resistencia en parte del público. Pero la música terminó imponiéndose: primero en el norte, luego, poco a poco, en Lima.

El quiebre llegó con ‘hits’ que hoy son parte del cancionero nacional. “Alitas quebradas” fue uno de los primeros en abrir camino por la sierra norte. Después vendrían el “Mix Pintura Roja” y “Tu ausencia”, que empezaron a sonar con fuerza en radios capitalinas. Las discotecas comenzaron a poner Corazón Serrano y, casi sin darse cuenta, el grupo cruzó una frontera simbólica: ya no era solo una orquesta del norte. “Hoy en día, a Corazón Serrano lo escuchan todos los estratos sociales”, afirma Yrma.

La banda cerró el 2025 entre lo más escuchado de Spotify en Perú.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Tres décadas después, Corazón Serrano no solo sigue vigente: es la única banda peruana en el top 10 de Spotify Perú, un dato que confirma que su música forma parte de la vida cotidiana de millones de peruanos. La cumbia sanjuanera, con guitarras melancólicas y letras que saben llorar y bailar a la vez, encontró nuevas audiencias gracias a las plataformas digitales. “Las redes han ayudado muchísimo”, reconoce Yrma. “Hoy la gente descubre la música por curiosidad, y Corazón Serrano suena en diferentes partes del mundo”, concluye.

Latido renovado

A lo largo de los años, Corazón Serrano ha visto pasar distintas figuras y etapas, pero desde los noventa consolidó un sello que terminaría por definir su identidad: la presencia femenina como eje de la orquesta. Por estos días, la alineación de la agrupación está conformada por Yrma Guerrero, Lesly Águila, Susana Alvarado, Ana Lucía Urbina, Kiara Lozano, Milagros Díaz, Briela Cirilo y Cielo Fernández. Detrás de ellas están Edwin Guerrero en la dirección musical y Dani Daniel en la animación, quienes completan el engranaje y sostienen el pulso del show.

Coordinar esta entrevista no fue sencillo. La agenda de Corazón Serrano es apretada: conciertos en Lima, giras en provincias y presentaciones en el extranjero colman sus días. La convivencia es tan intensa como familiar.

“Prácticamente vivimos más juntas que con nuestras propias familias”, cuentan. Viajes, conciertos, camerinos y buses reemplazan las fiestas de cumpleaños, almuerzos dominicales y celebraciones tradicionales. “Año Nuevo siempre trabajamos; el 25 de diciembre estamos celebrando Navidad y a las ocho de la mañana ya estamos viajando”, comenta Susana, quien lleva una década en la agrupación. No lo dice como una queja. Saben que el camino que eligieron conlleva sacrificios, pero también la convicción de estar haciendo lo que aman.

La agenda de Corazón Serrano está colmada de conciertos y giras por el interior del país y el extranjero.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Las anécdotas de los primeros conciertos de cada una revelan ese vértigo. Milagros recuerda su debut en Cajamarca, entre nervios, alegría y una emoción difícil de ordenar. “Fue muy rápido todo”, cuenta. Ana Lucía confiesa haberse olvidado la letra en pleno escenario, en Chiclayo. “Me guiaba por las voces de mis compañeras”, dice entre risas. Kiara explica que su primer concierto fue el mismo día que ensayó por primera vez, en El Huaralino, usando un vestido de Yrma por emergencia. “Aquí, la consigna siempre es resolver y seguir”, sostiene.

El éxito, coinciden, no responde a una sola fórmula. Es la suma del trabajo constante, la renovación musical y la diversidad de personalidades. “Cada una tiene su propio estilo”, explican. Kiara, por ejemplo, consolidó su popularidad con el baile de ‘La Boa’, un paso que se volvió viral en TikTok; mientras que Cielo, la más joven del grupo, se ha ganado el apelativo de la ‘chica rap’ por su soltura y frescura en escena. “Pero la esencia sigue siendo la cumbia sanjuanera”, enfatizan. Esa combinación permite que el público se identifique con distintas voces, distintas historias y distintas emociones. La cumbia, dicen, posee algo único: “te hace llorar y bailar a la vez”.

La agrupación fue fundada por los hermanos Guerrero Neira en Ayabaca, Piura.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

La exposición, sin embargo, también tiene un costo. Algunas admiten que lidiar con las redes sociales y sus comentarios no siempre es fácil. “Sí me chocó en algún momento”, confiesa una de ellas. Pero con el tiempo aprendieron a filtrar, a quedarse con lo bueno y a entender la responsabilidad de ser referentes. “Hay niñas que nos dicen que su sueño es estar en Corazón Serrano”, comentan. Saberlo, para ellas, significa asumir un compromiso que trasciende la música.

A Yrma Guerrero le gusta pensar que su hermana Edita está de viaje. “Como si hubiera tomado un vuelo y todavía no encuentra el de retorno”, dice. Su partida marcó un antes y un después en la historia de Corazón Serrano, pero su memoria permanece como una fuerza silenciosa. Yrma lo dice sin dramatismo: “la siento siempre con nosotros”.

Edita Guerrero era más que una cantante. Su muerte en 2014 sacudió no solo a la orquesta, sino al país entero. Miles de personas acompañaron su despedida en Piura, en un funeral que desbordó las calles. En ese adiós multitudinario, su figura empezó a transformarse en leyenda y en un recuerdo compartido que aún hoy sigue vivo entre los seguidores del grupo.

Share.
Exit mobile version