Durante años, Silvia Miró Quesada creyó que había una historia que nunca podría escribir. Era demasiado íntima, demasiado suya. Cada vez que imaginaba poner el nombre de su hijo Francisco sobre una página, sentía que aún no estaba preparada. Hasta que la editora María Luisa del Río le dijo algo que cambió su manera de mirar ese duelo:
“Silvia, la historia que tienes que contar es la de Francisco”.
Su primera reacción fue negarse.
“Le dije: ‘No puedo escribir sobre mi hijo. Es una historia demasiado mía’”, recuerda. “Hoy se lo agradezco, porque ella comprendió antes que yo que la historia de Francisco podía convertirse en un abrazo para otras personas. Entonces entendí que escribir también era una forma de acompañar”.
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Así nació “Querido Francisco”, un libro que, aunque lleva el nombre de su hijo, no busca hablar únicamente de él. Es una conversación con la ausencia, pero también una invitación a recordar sin miedo, a entender que el amor no desaparece cuando alguien parte y que el duelo puede transformarse en compañía.
“Comprendí que escribir podía ser una forma de acompañar”, dice.
Francisco murió el 9 de febrero de 2014, a los 25 años, tras sufrir un aneurisma. Era abogado, trabajaba en un estudio jurídico y dedicaba buena parte de su tiempo a proyectos sociales. Su muerte cambió para siempre la vida de Silvia, pero no terminó con el diálogo entre madre e hijo.
Antes de empezar el libro, sintió que debía hablar con él.
“Lo miré y le dije: ‘Flaco, vamos para adelante’. Sentí que me abrazó, que me dio un beso y que me decía, como siempre: ‘Cholita’”. También conversó con su hija Isabel. Necesitaba que ambas personas más importantes de su vida caminaran con ella en esa decisión.
No escribió sola. La escritora Alessandra Pinasco la acompañó en el proceso y la ayudó a reunir fotografías, cartas y testimonios de los amigos de Francisco. A través de esos recuerdos, Silvia fue descubriendo facetas de su hijo que hasta entonces desconocía.
Uno de esos hallazgos llegó gracias a Gonzalo Talavera, amigo de Francisco en Un Techo para mi País. Entre antiguos documentos y correos que conservaba apareció una investigación jurídica sobre la contaminación de sangre en bancos del país. Silvia no entendía qué hacía un joven abogado dedicando la Semana Santa a estudiar un tema médico.
Después supo la respuesta. Durante un voluntariado en Yanashi, Francisco había conocido de cerca casos de malaria y la muerte de una mujer. Sintió que, aunque no era médico, desde el derecho podía contribuir para evitar que esas historias se repitieran.
“Ahí entendí otra vez quién era mi hijo”, dice.
La misma respuesta encontró cuando volvió a leer los mensajes enviados por quienes trabajaron con él. Todos repetían una idea: Francisco era un abogado con propósito. No entendía su profesión como una oficina o un escritorio, sino como una herramienta para transformar la vida de otros.
Ese descubrimiento terminó dándole un nuevo sentido al libro.
“Siempre he pensado que uno no escoge las historias. Las historias llegan a uno. Yo decidí convertir mi historia personal en un puente para acompañar a otras personas”.
Silvia Miró Quesada presentará “Querido Francisco” este 4 de agosto, a las 6:00 p.m., en la FIL Lima. (Foto: César Bueno)
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