El Perú mantiene importantes brechas en infraestructura de vivienda, salud y educación, lo que exige construir más y mejor. En contexto de cambio climático, y considerando un probable “Super Niño” 2026 – 2027, esta necesidad no solo abarca infraestructura básica, sino también obras de protección y afianzamiento hídrico. El gran volumen de proyectos que el país requerirá en los próximos años representa también una oportunidad histórica: definir hoy con qué calidad de materiales construiremos ese futuro.
El sector edificaciones y construcción genera el 34% de las emisiones globales de CO₂ de acuerdo al Foro Económico Mundial. Asimismo, el World Green Building Council estima que, hacia 2050, el carbono embebido en materiales como cemento y acero representará una proporción cada vez mayor de la huella total de los nuevos edificios, debido a la reducción progresiva de emisiones operativas asociadas a mejoras en eficiencia energética y generación eléctrica renovable.
El Perú ha asumido compromisos climáticos bajo el Acuerdo de París. A nivel sectorial, ASOCEM ha planteado metas de descarbonización hacia 2030. El desafío ahora está en traducir esa ambición en instrumentos concretos. El carbono embebido de los materiales de construcción aún no ocupa un lugar explícito en muchos mecanismos de medición y decisión del país. La acción climática en el sector debería apoyarse en tres pilares: optimización del diseño, especificación de materiales de menor huella de carbono y fortalecimiento de la economía circular.
Para el segundo pilar, las soluciones ya existen en el mercado peruano. Diseños optimizados de concreto, cementos con menor contenido de clinker, materiales cementicios suplementarios, combustibles alternativos y una matriz energética más limpia pueden generar reducciones significativas de emisiones, sin comprometer el desempeño estructural y la accesibilidad. La Declaración Ambiental de Producto (DAP o EPD, por sus siglas en inglés) es un documento estandarizado, verificado por terceros, que cuantifica impactos ambientales como huella de carbono, consumo energético y huella hídrica a lo largo del ciclo de vida del producto. Sistemas como LEED, BREEAM y EDGE reconocen materiales con información ambiental verificable dentro de sus esquemas de certificación. En el Perú, el Código de Construcción Sostenible también promueve el uso de materiales con mejor desempeño ambiental, aunque todavía existe espacio para una mayor adopción de estos criterios en el mercado.
El Perú no puede permitirse construir hoy la vulnerabilidad del mañana. Cada decisión de especificación basada en desempeño ambiental medible acerca al país a una infraestructura más resiliente y sostenible. La tecnología ya existe; el siguiente paso es convertir la medición ambiental en un nuevo estándar de excelencia para el sector construcción, a través de las DAP.