A un día de la apertura del libro de pases del Torneo Clausura, en Universitario de Deportes la atención ya no solo está puesta en las inscripciones de Gianluca Lapadula, Jordan Guivin y Adrián Quiroz. Un nuevo frente se abrió en Ate: se confirmó la salida de José Carabalí al fútbol ecuatoriano. Vestiría la camiseta de LDU de Quito.
A un día de la apertura del libro de pases del Torneo Clausura, en Universitario de Deportes la atención ya no solo está puesta en las inscripciones de Gianluca Lapadula, Jordan Guivin y Adrián Quiroz. Un nuevo frente se abrió en Ate: se confirmó la salida de José Carabalí al fútbol ecuatoriano. Vestiría la camiseta de LDU de Quito.
LEE MÁS: Gianluca Lapadula reveló por qué eligió Universitario: “Me llamaron otros equipos, pero la ‘U’ fue constante”
La noticia sorprende por el momento y, sobre todo, por el impacto deportivo que tendría. En un semestre donde el rendimiento colectivo estuvo lejos del nivel que llevó al tricampeonato, Carabalí fue uno de los futbolistas más regulares del plantel. Su velocidad, recorrido por la banda izquierda y capacidad para generar peligro lo convirtieron en una de las pocas certezas del equipo. En un año y medio con la camiseta crema disputó 60 partidos, anotó tres goles y repartió 11 asistencias.
A pesar que hasta hace unos días, el propio futbolista desmentía cualquier posibilidad de marcharse. A la salida de un entrenamiento en Campo Mar fue tajante: “No sé nada de eso, eso es mentira. El partido ante Grau es una práctica importante para el club, sabemos que tenemos que regalarle alegrías al hincha crema”. Sin embargo, mientras en Lima predominaba la cautela, en Ecuador medios como FB Radio y R365 dieron por cerrada su incorporación a LDU.
José Carabalí sobre su futuro en Universitario | Foto: U
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Detrás de la negociación existiría un componente que va más allá del fútbol. Personas cercanas al jugador señalan que Carabalí atraviesa un momento familiar muy delicado tras el fallecimiento de su abuela, quien lo crió desde niño. Esa situación habría motivado su intención de regresar a su país para estar más cerca de los suyos.
Precisamente ahí aparece el gran desafío para Universitario. Comprender la situación personal del futbolista es una cosa; administrar correctamente un activo deportivo es otra. Si el interés de LDU es real, el club crema no puede darse el lujo de perder a uno de sus titulares sin obtener una compensación económica acorde con el valor del jugador. A diferencia del retiro de Martín Pérez Guedes, aquí existe un club dispuesto a negociar y un contrato vigente que protege los intereses de Universitario.
Pero el problema no termina en lo contractual. La eventual salida de Carabalí dejaría descubierto un puesto para el que la dirigencia nunca buscó un reemplazante en este mercado de pases. Mientras los esfuerzos estuvieron concentrados en reforzar el ataque y el mediocampo, el carril izquierdo permaneció sin alternativas naturales. Si el ecuatoriano finalmente parte, Héctor Cúper deberá reacomodar piezas o exigir una incorporación de emergencia.
Por eso, más allá de que la decisión final aún no está tomada, el caso Carabalí pone a prueba la capacidad de reacción de Universitario. Porque un equipo que aspira a pelear el Clausura y competir internacionalmente no solo debe fichar bien: también necesita saber retener a sus futbolistas más importantes o, en el peor de los escenarios, reemplazarlos antes de que sea demasiado tarde.
SOBRE EL AUTOR




